Tres tristes tweets

Ayer alguien, en una radio, me preguntaba por qué mi cuenta de Twitter solamente tiene "tres números misteriosos". Yo le expliqué que no son misteriosos en absoluto: son los títulos de los editoriales de la revista (hago un tweet cada vez que escribo uno). El periodista me preguntó, curioso, dónde podía leer esos editoriales, y yo entonces descubrí que nunca los había publicado en texto plano. Así que lo hago ahora, veloces como tres tweets.

10.080
Editorial del N1

Ya nadie necesita una revista de papel. Hay Internet y hay Youtube; además los libros no se venden y las revistas literarias no son rentables. Pero acá tenés una y está en tus manos. Mirala bien: es un objeto de papel encuadernado, tiene un lomo y pesa un poco más de medio kilo. Te costó quince periódicos del sábado. Ahora el objeto es tuyo. Lo compraste sin saber qué habría dentro. Lo compraste sin necesidad, porque sabías que hay un PDF gratis dando vueltas por la Red.

En el fondo, y con la mano en el corazón, no tiene sentido que hayas comprado esta revista. Pero ya que hiciste el esfuerzo, que te sirva para algo: acercá la nariz y pasá el pulgar por sus páginas. Si el aire te devuelve un olor, mezcla de celulosa y de tinta, prestá atención a ese olor. La primera o segunda vez que huelas la revista no vas a sentir nada, ninguna emoción.

No te preocupes, dejá que pase un tiempo. En tres, en cinco, en diez años, el aroma será más concentrado y reconocible. Este olor, que ahora no te dice nada, un día te va a hacer acordar la cara del tipo al que se la compraste, lo contentos que estaban los dos cuando llegó el pack y lo que te pasó por la cabeza cuando la tuviste en las manos. Ese olor te recordará este tiempo.

Es muy improbable que te hayas topado con la revista en un kiosco, o que la hayas comprado por impulso en un Carrefour, o que hayas sabido de ella por una publicidad. Tu relación con esta revista es íntima. Se imprimieron diez mil ochenta ejemplares en el mundo, y uno era tuyo. El olor te hará acordar de una tarde en la que le diste plata a un desconocido, confiando a ciegas, y que te gustó.

Hay una historia entre el objeto y vos. Una historia que ahora conocés al detalle, pero que un día será este olor. Esto no es nuevo ni está pasando por primera vez. Tus abuelos olían sus libros y sus revistas antes de leerlos; era lo primero que hacían cuando un objeto encuadernado llegaba a sus casas. Hace muchos años, cuando no había Internet ni bombardeos de publicidad, cuando no existía el intermediario de la industria del ocio, los objetos de papel se esperaban con ganas. Se esperaban en serio. Y los lectores buscaban el olor, primero que nada, porque en el aroma de las cosas que se desean estará, más tarde, el ADN de una sensación placentera.

Ojalá que cuando pase el tiempo y huelas estas páginas —que estarán ajadas y viejas— el olor te recuerde que había una cierta honestidad en el aire, y que se podía soñar con una revista. Que te recuerde una época, muy intensa y rara, en la que diez mil ochenta lectores y veinticuatro autores se comunicaron con alegría. Sin nadie en el medio.

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Editorial del N2

No elegí por casualidad esta hora de la noche, ni este día, para escribir el editorial. Fue a propósito: es medianoche en Buenos Aires (y las cuatro de la madrugada aquí en Barcelona) del 16 de marzo de 2011. En este preciso momento cumplo cuarenta años.

Pienso, sin opción a pensar en otra cosa, que todas mis primeras versiones (el gordito de diez años, el pajarón de veinte, el inmigrante de treinta) soñaron con que la madurez llegara de este modo: en medio de un proyecto loco y bueno, en el que estén los viejos amigos.

Me acuerdo de muy antiguas charlas con Chiri en las que fantaseábamos con los cuarenta. ¿Nos dejaría la vida hacer lo que se nos antojara? ¿Se podría seguir conversando de discos, de libros, de películas, cuando llegara por fin la madurez? ¿Nos estaría permitido divagar abajo de una parra, o disfrutar con ideas trasnochadas, cuando viniera el tren bala de los hijos y las deudas?

La amistad masculina es una larguísima sobremesa que solamente se desactiva cuando hay fútbol. Nosotros, en esa charla interminable, siempre usamos el comodín de “los cuarenta” como metáfora de peaje. Los cuarenta siempre fueron la edad crítica, la gran muralla, el límite. Si a esa edad algo se ha roto, decíamos, se habrá roto para siempre. Pero acá estamos: nada se quebró.

Hace un par de meses, cuando nos sentamos a fantasear los contenidos de este número de Orsai, nos resultó muy extraño que una idea tan absurda, tan poco seria, tan frágil y adolescente, haya tenido tantos y tan alegres lectores en todas partes. A mí, y eso que soy optimista, me parece una bendición que Orsai tenga un número dos.

Quizá sea por eso que toda esta edición de la revista, sus 212 páginas, hablan de segundas veces, de nuevas oportunidades. Nietos que acaban el trabajo inconcluso de sus abuelos, ídolos del rock que se caen y se levantan, viejos amigos que van en busca de flamantes carnavales, presos que se convierten en presidentes, guerras que buscan nuevos tiempos, ciudades que duran una semana y resurgen. Todas son revanchas.

En un viejo cuento que escribí hace mucho (y que ahora es la historieta y la portada de esta edición) conté que en 1995 estuve a punto de matar a mi sobrina haciendo marcha atrás con el auto. De haberlo hecho, me habría escondido en Finlandia, ya no habría podido escribir, ni estar nunca más con la gente querida.

Bienvenidos entonces los cuarenta. Y las canas en la barba. Y los miedos nuevos. Bienvenida esta crisis que siempre quise vislumbrar sin amargura y que llegó esta noche, por fin, trayendo revanchas dulces y el segundo número de Orsai.

3
Editorial del N4

Cuando hay cuatro oportunidades, la tercera es siempre la más relajada y melancólica. ¿Cuatro días en la playa? Solo se disfruta el tercero. El primero es llegar, el segundo instalarse y el cuarto volver. Únicamente el tercer día nos sentimos cómodos, nos metemos al agua sin pensar en nada y ganamos en el casino. Un matrimonio tiene cuatro hijos: el tercero es el que logra hacer lo que se le antoja; los demás cargan con sus traumas.

Dice la experiencia que la primera ocasión es inexperta, la segunda es caos y la cuarta es definitiva y, por tanto, crucial. En cambio la tercera oportunidad es la más rica en distensión, la menos controlada. Digo esto porque la edición que ustedes tienen en sus manos es la tercera revista Orsai. La tres de cuatro. La penúltima.

Y durante su concepción nos pasó lo que indica el tópico: por una parte notamos que ya aprendimos a hacerla, y por otra parte sabemos que estamos llegando al final. Serenidad y melancolía. Así estuvimos estos dos meses, entre la educación y lo efímero. Y por eso los textos de este número transitan ambos caminos. Nos dio por conversar sobre la enseñanza, los cambios, la vejez y la muerte.

Nos pareció muy conveniente enfocar los sucesos que están ocurriendo en España (y en otros países europeos) al cierre de esta edición. Escribo estas líneas el 19 de junio de 2011, domingo; miles y miles de jóvenes han tomado las calles para pedir la muerte de una democracia caduca y el inicio de una revolución limpia, en donde cada cual haga lo que mejor sabe hacer, sin molestar a nadie.

En este número, un profesor universitario intenta explicar por qué se suicidan sus alumnos y, en la búsqueda, siente deseos suicidas. Una periodista encuentra, en su interior, la fuerza necesaria para asumirse efímera. Un titiritero cuenta nueve historias de su vejez optimista. Un humorista italiano explica la dignidad democrática de los campos de exterminio. Un profesor de química descubre que tiene cáncer y, recién entonces, se decide a vivir una aventura. Una escritora desempleada, durante un viaje en tren, imagina la saga de siete libros que la convertirán en un clásico. Un grupo de músicos, sin estar de acuerdo, le pone ritmo a una época. Un joven lector de blogonovelas muere de un ataque al corazón para que el autor escriba su historia. Un dibujante se sienta cada mañana e ilustra la política de un país envuelto en el caos.

Y detrás de esas historias, unos cuarentones sueñan con una revista, aprenden a hacerla, se relajan, y descubren que están llegando al final. Mientras componíamos esta edición, la número tres, mucha gente en las calles pedía, con las manos en alto, que de una vez por todas cada quien haga lo que más le gusta y lo que mejor sabe hacer.

Nosotros sabemos hacer esto, ojalá lo disfruten.

Hernán Casciari
Lunes 18 de julio, 2011

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178 comentarios Tres tristes tweets

  1. Max #174    24 julio, 2011 a las 5:24 pm

    Ana es muy probable que los comentarios estén bloqueados adrede.
    Los de los artículos anteriores simplemente para evitar tener que controlar el spam (generalmente un artículo pasado no provoca nuevos comentarios).
    Los de la revista porque todavía faltan distribuir un montón y estarían a destiempo en los debates que se generan en los comentarios. Como en un principio se pensaba iba a resolverse pronto se habilitaron, en tanto las complicaciones continuaron se pusieron en pausa.

    Pero bueno, también puede ser que Hernán este muy drogado en Hawai.

  2. Ana G. #173    24 julio, 2011 a las 2:44 pm

    Hernán, algo está pasando con los comentarios. Quise comentar algunos artículos de la 3 como siempre pero no sé por qué pareciera que ya no se pueden hacer. No existe el espacio “Daja un comentario”.
    Tampoco se pueden hacer a entradas del blog antiguas. No sé si ya te informaron, pero te avisaba a ver si se podía solucionar o si tengo que hacer algo nuevo que desconozco.
    Gracias
    Por cierto, está buenísima la 3, el formato y los artículos. Me encanta que se pongan temas relacionados al final.

  3. María Fernanda Paz #172    24 julio, 2011 a las 12:06 pm

    El número 3 es ESPECTACULAR. Todavía no tuve tiempo de leer, pero estéticamente, visualmente, temáticamente y en términos de variedad e inclusión de aportes femeninos (Bien, Hernán ahí: diste bola!!!) está muy pero muy prometedor. Como los buenos licores, me la voy a ir degustando de a poco. Mi proveedora, Silvia, dice que tienen muchos problemas en la aduana con el material de Altuna: ¡qué raro la aduana argentina… ! Y en otros países “emergentes” también…
    En fin, muchachos cuarentones realizados en sus sueños: ¡los felicito de corazón y celebro poder compartir esta riqueza gracias a una ex-alumna que fue quien me pasó el dato en primera instancia! ¡Y compré, y seguiré comprando! No pienso en suicidarme como el profe del artículo que voy a leer primero…

  4. Maxi #168    23 julio, 2011 a las 9:08 pm

    La reunión Global es en Plaza Malvinas aproximadamente sobre la calle 20 entre 51 y 53, entre las 15hs. y las 17hs. Nos reconocen por la mesa orsai.

    Otra cosa:

    Está saliendote cada vez mejor Hernán, pienso que quizá este cansandote mucho hacerla, sobre todo por lo que te gusta vaguear. Pienso que seguramente surjan un montón de inconvenientes a resolver, si es por eso lo entiendo, pasa en la distribución y eso que hay muchísimo menos en juego.

    Ojalá siga, yo voy a seguir formando parte y apuntando a que siempre salga lo mejor.

    Se me ocurre que en todo caso a partir de la 5ta puede ser cuatrimestral para ir mas despacio y dar tiempo a que se armonice todo.

  5. Maxi #167    23 julio, 2011 a las 9:02 pm

    Llegaron las revistas OrsaiN3 a La Plata y ya hay suscriptores que las retirararon.

    La revista está distinta, tiene una impronta nueva, parece perfecta.

    Mañana domingo reunión global La Plata en Plaza Malvinas con chocolate caliente y galletitas hasta que se acaben.

  6. TONGA #161    22 julio, 2011 a las 10:57 pm

    Santiago, como estas? estamos tratando de entregar lo más rápido que podemos. Yo las tuve primero porque te las tengo que llevar!
    Avisame si aun no las tenes, mas abajo puse mi mail. Abrazo.

  7. Odeen R. #157    22 julio, 2011 a las 10:20 pm

    Bueno, muchachos, el asunto es que estamos a 22 y no sabemos nada de los envíos. Ni las guías, ni un correo, ni nada.

    ¿Se enviaron? ¿Hubo un ataque extraterrestre? ¿Tu pariente del futuro las absorbió con un popote galáctico con ojos aiáticos?

    Por favor, digan algo.

    Saludos.

  8. Jorgelina #156    22 julio, 2011 a las 9:16 pm

    Por favor que alguien me diga donde están mis orsai, los que me encargaron quieren matarme, piensan que voy a estafarlos!!! Soy de Capital Federal y tengo dos packs pedidos!!!!

  9. james #155    22 julio, 2011 a las 7:15 pm

    ROSARIO CONTINUA SIN EL MATERIAL,
    NUESTROS LECTORES NOS VAN A PRENDER FUEGO SI NOS VEN EN EL BOLICHE….. NOS CANTAN:

    “DISTRIBUIDORE’, DISTRIBUIDORE’
    NO SE LO DECIMO’ MAS
    SI NO APARECEN LAS REVISTAS
    QUE QUILOMBO SE VA A ARMAR”

  10. Vic #152    22 julio, 2011 a las 3:14 am

    Como todos espero que sean 4 revistas este año y otras 4 el año que viene y así hasta el fin de los tiempos. Si sólo serán 4 revistas y nada más, seguro que sus motivos son suficientes para haber tomado esa decisión (aunque así muera mi sueño de que algún día, a causa de un bajón de lucidez, me pidan escribir para Orsai.)