Resultados de "finlandia"

El 14 de noviembre de 1995 maté sin querer a la hija mayor de mi hermana, haciendo marchatrás con el auto. Entre el impacto seco, los gritos de pánico de mi familia y el descubrimiento de que en realidad había chocado contra un tronco, ocurrieron los diez segundos más intensos de mi vida. Diez segundos durante los que me aferré al tiempo y supe que todo futuro posible sería un infierno interminable.

Ayer alguien, en una radio, me preguntaba por qué mi cuenta de Twitter solamente tiene "tres números misteriosos". Yo le expliqué que no son misteriosos en absoluto: son los títulos de los editoriales de la revista (hago un tweet cada vez que escribo uno). El periodista me preguntó, curioso, dónde podía leer esos editoriales, y yo entonces descubrí que nunca los había publicado en texto plano. Así que lo hago ahora, veloces como tres tweets.

La noche anterior a cumplir 25 años supe, de un modo fatal, que estaba a punto de dejar para siempre la juventud, y entonces le pedí a Chiri un favor muy grande. "Es posible que en breve tenga que cambiar de opinión sobre muchas cosas", le dije, "por eso necesito dejar constancia de esta época". Lo que le pedí era tan absurdo que no pudo negarse: yo necesitaba que él me hiciera tres entrevistas de doscientas páginas cada una, la primera a los veinticinco, otra a los cincuenta, y la última a los setenta y cinco años.

Una lectora sagaz me dice en el comentario 227 del artículo llamado España, decí alpiste, que Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema perro. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana.

Ahora que los universitarios y los expertos dicen cosas que sabe todo el mundo, pero con aire académico, me atrevo a presentar mi reciente estudio. Además, como los diarios compran estas idioteces (porque son baratísimas) y nos bombardean con titulares que empiezan diciendo "un reciente estudio revela que", capaz que hasta compran el mío y la gente empieza a considerarme un experto en algo.