Autorretrato en el Blockbuster

El año pasado un guardia del Guggenheim me confiscó la camarita porque no respeté los carteles que prohíben sacar fotos en los museos. Pero lo de ayer no tiene pies ni cabeza: ¡me pasó lo mismo en un Blockbuster! Vino una gorda subrepticia, por detrás, mientras yo me estaba sacando fotos a mí mismo frente a un espejo, y me quiso retener la máquina con mala leche.

Por supuesto me negué rotundamente a entregarle mi máquina, por temor a que me borrara esta maravillosa foto de acá arriba. ¿Por qué no dejan sacar fotos en los Blockbusters?, se preguntarán ustedes. Yo también, y no me quise ir sin preguntarlo, en exclusivo para “Orsai”. Así que después de elegir el dvd, pasé por el mostrador y le pregunté al cajero (en voz bien alta, para que me escuchara la gorda subrepticia):

—¿Hay alguna razón que me impida sacar fotos acá adentro, o ustedes lo tienen que repetir como loritos sin saber por qué?

El chico, barbita candado, buena gente, sonrió:

—Nunca he encontrado a nadie que saque fotos aquí dentro, pero alguna razón debe haber —me dice—; yo la desconozco.

La gorda subrepticia se dio por aludida, y se acercó al mostrador hecha una furia:

—La razón —me explicó, yo creo que inventándoselo todo— es que aquí hay una disposición de marketing, una forma de colocar las películas, una estructura de negocio que Blockbuster no quiere que se le plagie.

La miro, tratando de parecer interesado.

—Entonces también está prohibido dibujar, me imagino —le digo con voz encantadora—, hacer bocetos o planos en una libretita, ¿no?

La gorda se me queda mirando, buscando en mí un gesto en el que descubrir si yo le hablaba en serio o si la estaba tomando para la chacota. Servidor, cara de poquer.

—Correcto —me dice—. También está prohibido dibujar. Aquí se viene a alquilar películas.

Le busco el límite:

—Deberías poner un cartel —le recomiendo—. Prohibido sacar fotos, dibujar y memorizar. Porque memorizar la disposición de las góndolas también debería estar prohibido…

Ya fue mucho. La gorda descubrió que yo lo que estaba era drogado y con ganas de hinchar las pelotas. Así que pegó media vuelta —bufando y moviendo el culo como sólo una gordita subrepticia sabe hacerlo— y me dejó con el cajero de barba candado, que sonreía cómplice (seguro que también odia a la gorda, tanto como yo, o más).

Yo sé que hay una posibilidad en un millón, pero me encantaría que la gorda leyera este blog algún día, y se descubriera protagonista involuntaria de esta historia. Si fuera ése el caso, quisiera decirte, gorda subrepticia, que voy a seguir sacándome autoretratos en tu negocio, quieras o no quieras.

Desde hoy, estamos en guerra.

Hernán Casciari
Martes 4 de mayo, 2004

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

106 comentarios Autorretrato en el Blockbuster

  1. karina #106    28 marzo, 2018 a las 7:07 pm

    si quieren saber más sobre Hernán Casciari, sugiero que entren a su página web… casciari.com
    Entré al sitio después de ir a escucharlo contar cuentos a un bar en Palermo. Excelente!

  2. Marco #104    16 marzo, 2018 a las 3:36 pm

    Gracias, Hernán: gracias por la foto… la de tu padre; gracias por tu escritura tan ajada con deliciosos pensamientos, tan llena de cotidianidades… y por tu voz, portentosa, felizmente extravagante… gracias.

  3. Diego #103    2 marzo, 2018 a las 10:38 am

    Casciari MUY Bueno!!!!!!!!!!!!!!!
    Me gustó la lectura de la gorda del Blockbuster…. cuantos recuerdos me trae esto, pensar que hace no muchos años alquilábamos las películas en un Vídeo Club !!!!