Esta es una de esas entradas que muchos de ustedes odian. Cada vez que escribo novedades o hago difusión se quejan porque solamente quieren cuentitos. ¡Ah, burgueses! Prefieren de mí la bohemia, y no mi costado entrepeneur. Pero hoy es fin de mes, así que se aguantan. Voy a hacer un punteo de actividades, próximos viajes, libros que publicamos y cosas así. Hagan de cuenta que son socios minoritarios de una pyme y bánquense una reunión de accionistas.

Horacio Altuna es de los muy pocos ilustradores que jamás puso a la venta sus originales. Los cuida, los guarda y pelea por ellos. Desde hace unos meses intento convencerlo de que no encanute tanto, que ponga en el mercado por lo menos una tira original de Loco Chávez, una portada del Señor López, alguna página de sus increíbles historietas de Playboy, y creo que de a poco lo estoy ablandando. Pero mientras tanto, él sigue en sus trece.

El 1 de enero de este año volvieron a mí los derechos de mis dos primeras novelas, que estaban en poder de Random House Mondadori. Tanto «El pibe que arruinaba las fotos» como «Más respeto que soy tu madre» serán reeditadas por Orsai este año. Para festejar el regreso de estos hijos pródigos, los lectores que han comprado la suscripción de la revista antes del 10 de enero (es decir, los que confiaron sin saber) tendrán uno de esos libros de regalo.

Hace unos meses vino Jorge González a casa y me trajo de regalo «Chère Patagonie», su último libro editado en Francia. ¡Terrible libro! Si se te cae en el dedo gordo del pie no caminás nunca más. Los franceses son muy exquisitos con sus libros. Los miman, los llenan de detalles. No es solo el mimo de la encuadernación o el buen papel: es que se nota el amor y las ganas que le ponen. ¡Ah, que putos los franceses, cuánta envidia!

Necesitamos cinco mil suscriptores para que Orsai se convierta en una experiencia cultural inédita. Cinco mil lectores que compren, por adelantado, media docena de revistas. Cinco mil hispanoamericanos, entre cuatrocientos millones, que confíen en algo cada vez más poderoso: nuestro idioma. Esa cifra de lectores pioneros, cinco mil, es lo que nos separa de un proyecto cultural colectivo que no tiene precedentes en ninguna otra lengua.

Hoy empieza formalmente la cuenta atrás para muchas cosas, y el sábado quince de octubre será la fecha señalada. Esa noche de primavera porteña, si los vientos soplan a favor, habrá un bar en Buenos Aires llamado Orsai y nosotros estaremos allí presentando el último número de la revista (el N4). También daremos a conocer el nuevo proyecto editorial para 2012 (cruzamos los dedos para que todo salga bien) y yo presentaré algo más que me venía guardando, y que ya es hora de comentar.

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