Cupido motorizado

La semana pasada —no sé si se acuerdan— antes de despedirme de esta misma columna, yo les prometí que hoy iba a leer una reseña sobre el partido del sábado. Sobre el partido que no se jugó nunca.

Lo prometí dando por sentado que el fútbol estaba garantizado. Lo prometí con la ingenuidad del imbécil, del que no se da cuenta que está llegando el tsunami ni siquiera cuando los pájaros vuelan desesperados a contramano del mar ni cuando los perros se escapan al monte.

Para mí, partido iba a haber… Como un boludo, di por sentado que el partido se iba a jugar. Incluso hablamos de que la ida había sido, futbolísticamente hablando, mejor de lo que se esperaba…

Claro: el cachetazo de la realidad a mí me deja siempre mal parado. Sobre todo cuando nuestra inercia parte del deseo. Queremos pasar un fin de semana mirando fútbol. Disfrutando de gambetas, atajadas milagrosas, de prórrogas… Si no sos ni de Boca ni de River con más ganas: ¡que haya penales! ¡Que sea inolvidable! Y lo que nos devuelve la realidad es otra cosa. La realidad nos dice:

«Miren, ¿se acuerdan de todos estos chicos que nacieron en 2001, que en 2005 pedían monedas en la calle y que nadie los miraba? ¿Se acuerdan de estos nenes a los que no escolarizamos? Bueno, ahora tienen dieciocho años. Tienen veinte. Tienen piedras en las manos. Buscan ladrillos grandes entre los escombros. No están contentos de que vos te sientes en tu sillón a ver el fútbol por la tele».

Y es eso. A veces creo que nos sentamos frente al televisor para ver fútbol con la parsimonia del idiota, como si no pudiéramos ver más allá de nosotros mismos.

¿Qué pensamos que iban a hacer esos chicos que nacieron en el 98, en 2000, en el medio de la crisis del 2001, y que nunca mandamos a la escuela? ¿Qué pensamos que iban a hacer esos chicos a los que les dimos siempre vuelta la cara, o les tiramos una moneda cuando estaban durmiendo en la calle? ¿Qué pensábamos que iban a hacer esos chicos cuando pasara el micro con jugadores? ¿Que les iban a tirar flores, pensábamos? ¿Que iban a aplaudir al paso de los jugadores?

Cuando en casa veíamos las imágenes el otro día (repetidas mil veces por todos los noticieros) de los ladrillos al micro de Boca, yo supe —lastimosamente— que no se iba a hablar de otra cosa en muchas semanas, incluso en meses.

¡Pero no de esos chicos! Que no se iba a hablar de otra cosa más que de fútbol… Y me empezó a dar rabia la ausencia de opciones.

Me empezó a dar rabia que no hubiera otra opción más que hablar de la dirigencia, de lo que iba a pasar, de cuándo se iba a jugar la final, de a quién le iban a dar los puntos, y no de esos chicos. Ni siquiera hoy se está hablando de esos chicos que nacieron en 2001 y que nadie miró nunca más, y que ahora tienen piedras en las manos. Sobre Boca quieren hablar. Sobre River. Sobre la pasión. Sobre los jugadores. Sobre la dirigencia.

Me llamaron un montón de veces, porque se viralizó un texto mío de hace tres años («Teníamos un juguete»), y no hablé con nadie. Me dio una bronca todo… Hablé solamente con mi amigo Chiri, el día siguiente a la suspensión. Por wasap.

Él me dijo:

—Estoy triste.

Y le pregunté por qué. Yo pensé que me iba a decir porque la sociedad está enferma. Me dijo:

—Estoy triste, porque el fútbol me chupa un huevo.

Y yo entendí exactamente lo que decía.

Porque además de que la sociedad está enferma, lo que más te gusta te empieza a chupar un huevo. Y me acordé, inmediatamente, de un mediodía de mis doce años. Yo estaba desesperado ansioso, enloquecido, porque a la tarde el cine de mi pueblo estrenaba una película que yo tenía muchas ganas de ver desde hacía meses: Cupido motorizado. No veía la hora de que llegaran las seis de la tarde para que me pasaran a buscar mis amigos e irnos al cine.

Durante el almuerzo mi mamá y mi papá estaban muy serios y me dieron una noticia. Mi abuelo Salvador tenía un cáncer de páncreas. No iba a pasar nada feo en lo inmediato, pero yo debía saber que en algún momento de ese año, o del siguiente, él se iba a morir.

Esa tarde mis amigos me pasaron a buscar y fuimos al cine. Y supe, por primera vez, que uno puede estar mirando algo sin verlo. Vi toda la película, y la entendí perfectamente, pero no disfruté ni un solo fotograma.

Pensaba en mi abuelo. Me preguntaba, mientras el resto de los chicos gritaba en el cine, si mi abuelo ya sabría que se iba a morir. Pensaba en mi papá, que se iba a quedar sin papá. Pensaba en mí, que algún día me iba a quedar sin papá. Pensaba también en que todos, alguna vez, nos tendríamos que morir. Y mientras tanto Cupido motorizado recorría en technicolor las calles y en la oscuridad del cine todos los chicos aplaudían.

Chiri, que también tenía doce años, se dio cuenta de mi tristeza y a la salida del cine me preguntó que me pasaba. No me acuerdo qué le contesté, pero pudo haber sido lo mismo que me dijo él ayer por wasap.

—Estoy triste —capaz que le dije.

—Por qué.

—Porque Cupido motorizado me chupa un huevo.

Y eso es lo que me pasa a mí también.

Ya no me importa lo que vaya a pasar. Si le dan los puntos a Boca. Si River se resiste. Si el partido se juega a puertas cerradas. Si hacen un tiempo en cancha de Vélez y otro en cancha de San Lorenzo. Si lo deciden por una moneda o si hace un decreto y gana Nueva Chicago.

¿A quién puede importarle cuándo se va a jugar el partido suspendido, si todos esos chicos que nacieron en 2001, y que se hicieron invisibles en 2005, y que no fueron a la escuela en 2009, todos esos chicos que nos olvidamos que existían, ahora están otra vez buscando piedras entre los escombros, esperando que pase por la calle, de nuevo, Cupido motorizado?

Hernán Casciari
Martes 27 de noviembre, 2018

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24 comentarios Cupido motorizado

  1. Carlos #17    11 diciembre, 2018 a las 10:53 pm

    Es mucho más profundo el problema…la telaraña es gde…preguntate la falta de educación y honestidad de los dirigentes de Boca River Conmebol..de la falta de educacion y honestidad de la gente de seguridad y policia…etc etc etc

  2. Claudia #16    8 diciembre, 2018 a las 7:43 am

    Lo triste que la mayoría de esos chicos, en el peor de los casos, están muertos y en lo mejor de los casos en la cárcel, ( o al revés?) Por droga, hurtos a mano armada o enfrentamientos con la policía. Pero también puede ser que sean parte de la barra brava y de todo ese mundo que no se habla y que están manejados y subsidiados por los dirigentes del fútbol y también porque no ? por políticos. Lo triste es que son títeres de esta sociedad corrupta.

  3. Lisandro #11    2 respuestas29 noviembre, 2018 a las 7:30 am

    No dijo nada q no sepamos. Yo lo vengo diciendo desde ANTES del partido. Triste es q todos hablen de esos pibes ahora q está “de moda” ser moralista tras el Ri”var” – Bosta fallido. Y antes de este partido?????????????? Esos pibes no existían??????? Antes estábamos “contentos”????? Y tras el Ri”var” – Bosta estamos tristes?????? Cuanto palabrerío barato……..

  4. Jaime duque #9    28 noviembre, 2018 a las 7:10 pm

    Sin palabras señor Hernan
    Nos relata usted la triste realidad que no son capaz de ver nuestros ojos una realidad latente pero incapaz de ver los ojos de un pueblo intransigente que solo se deja llevar por emisiones que no tienen nada peso

  5. Pablo #7    27 noviembre, 2018 a las 6:37 pm

    Me pasa algo muy parecido.
    Me pasó ya en el 2015.
    El problema es que como bien sabía el viejo, todo pasa y uno se va olvidando.
    Solo espero esta vez tener un poco más de memoria.

  6. Leandro #5    1 respuesta27 noviembre, 2018 a las 5:52 pm

    Lo grave es que quizá los que tiraron las piedras no fueron los chicos que nacieron en 2001 y no fueron a la escuela. Pudieron ser los chicos que fueron a una escuela privada o incluso a la universidad, pero saben que en la cancha, en grupo, vale todo, tienen impunidad y pueden hacer lo se les antoja.

  7. Jhordan PLG #3    1 respuesta27 noviembre, 2018 a las 5:29 pm

    ¿Recuerdan cuando Independiente jugó una final de una Sudamericana (creo) en Brasil hace unos años y pasó de todo? ¿o cuando Tigre no se presentó a jugar el 2do. tiempo frente a Sao Paulo en el Morumbí hace otro tanto de años atrás y perdió la final de la Sudamericana? En Perú suceden episodios parecidos TODOS los años en la Copa Perú (torneo que da un cupo a la 1ra. division del fútbol peruano). También vi por la tele que en cancha de All Boys o Platense se armó un tremendo lío entre barras y la policía. En Brasil también pasó hace algunos años en las graderías del estadio del Paranaense creo. En Uruguay y Colombia muere gente por ir a ver un partido de fútbol. Hace 5 años aprox. En el Monumental de Gremco, donde hace de local universitario de Perú murió un hincha de Alianza Lima porque lo lanzaron al vacío desde un palco… Y así la historia continua. El fútbol saca lo mejor y lo peor de nosotros, de la gente que no tuvo y tiene “educación”, de todos.

    1. Hector    10 diciembre, 2018 a las 1:42 pm

      Eres un triste Aliancista. Sabes muy bien que el equipo se llama Universitario de Deportes y es el más copero del Perú. Una lástima que la violencia esté tan generalizada en el fútbol. Parece que fueran de la mano, pésimo.
      Pero más lamentable, para mí, es que tu clásico rival de la vuelta en tu cara como Universitario de Deporte lo hizo en Matute en el 99 y en el Monumental el 2009.

      Saludos, hijo mio.
      Que viva el fútbol y se acabe la violencia!
      Y dale U!

  8. Jesus Alfredo #2    27 noviembre, 2018 a las 5:27 pm

    No es un tema netamente argentino. Es nuestra copa Libertadores. La que pocos han ganado y que ningún equipo de mi Venezuela pareciera alcanzar, pero es mi Latinoamérica. Mi sociedad. Mi deporte. También me chupa un huevo esa final.

  9. Néstor #1    1 respuesta27 noviembre, 2018 a las 5:15 pm

    ¿Tiene que pasar algo horrible para que escribas?? Ahora no se si quiero pedir que escribas algo nuevo? jaja. Gracias Hernán, mañana juega mi querido Lobo una semifinal y siento que cada vez me chupa más un huevo el fútbol, como a Chiri.

      1. Adrián    9 diciembre, 2018 a las 12:19 pm

        El relato es impecable, como siempre. Lo que nos pasa tiene que ver con este objetivo de los políticos “despolitizar la región” despolitizar, desidiologizar, no dejemos participar a la chuzma, se decía en algún tiempo. Y ahí estamos, lo lograron. América sin final de “copa libertadores de America”. Vuelvan a colonizaronos, los perdonamos. Estoy triste. Pero después del clásico juega Racing que sigue puntero que conserva nuestra identidad futbolística (somos asi)