Vas a matar un mundo

Cuando Cristina y yo nos separamos, después de quince años de convivencia, nos pusimos orgullosos por haber tomado una decisión tan importante sin gritos, como gente educada. Pero enseguida nos topamos con un problema: no sabíamos cómo darle la noticia a nuestra hija de once años. El gran problema de separarse sin platos rotos es que ni los hijos ni los vecinos ni los parientes se enteran de nada antes de tiempo. Al amor se lo come una abertura en el suelo, pero nadie percibe el terremoto.

Además, los chicos odian las novedades y los cambios en las tramas. O por lo menos eso es lo que más detesta Nina, que es nuestra hija única y parece siempre encantada con la rutina de las tardes.

En casa, toda la construcción familiar siempre dependió un poco de ella y, en los últimos meses, se había convertido en el único vértice equilátero de un triángulo cada vez más escaleno. ¿Cómo contarle lo que estaba pasando, entonces, sin romperle el corazón?

Una noche, mientras ella dormía, le propuse a Cristina ir hasta el comedor y romper unos jarrones y decirnos insultos graves en voz alta, para que la criatura se despertara con sobresalto y empezara, de a poco, a sospechar que la cosa andaba mal. Cristina me miró muy seria y me dijo:

—Hernán, no puedes ser tan gilipollas.

Yo le respondí pelotuda y arrastrada, creyendo que ya habíamos empezado el juego, pero lo que ella me quería decir era otra cosa.

Al no encontrar cómo decírselo, empezamos a evaluar el cuándo. Yo quería que fuera rápido, no por ansiedad sino por miedo. Hay escenas de la vida que me dan pánico, y entonces tengo la necesidad de que ocurran pronto, de que no se eternicen.

Cuando un desconocido camina a mis espaldas por la noche, por ejemplo, yo pienso que es un delincuente peligroso, siempre; entonces me doy vuelta y ofrezco mi billetera antes de mediar palabra. En general es un turista que me mira con sorpresa, pero por lo menos se me pasa el susto.

Decirle a tu hija que ya no vivirás con ella tiene la misma tensión que un robo callejero, pero en este caso uno se siente mucho más el ladrón que la víctima.

Nos habíamos separado en octubre y pasamos noviembre buscando el momento en vano. Yo quería darle a mi hija la noticia a mediados de diciembre, porque con nieve las escenas dramáticas son mejores.

—No, esperemos un poco, el quince de diciembre es su santo —me decía la madre.

Entonces negocié decírselo una semana más tarde.

—¿En Nochebuena, te parece? —me decía Cristina— Va a relacionar siempre la Navidad con algo triste.

—¿Y una semana después?

—¡Eso sería Año Nuevo, no puede empezar 2016 con semejante noticia!

—¿Y después de eso, Cris?

—¡Después llegan los Reyes Magos!

—Entonces aprovechemos —le decía yo— y digámosle que los Reyes son los padres y que los padres están separados. Así matamos dos pájaros de un tiro.

Cristina me miraba otra vez muy seria.

Me acuerdo de todas las noches en que hablamos del asunto. Esperábamos a que Nina se durmiera y conversábamos en voz baja sobre cómo darle la noticia. La veíamos dormir, respirar fuerte, y era lo que más pena nos daba de la ruptura. Posiblemente fue lo único que hicimos bien del todo: una hija sana y feliz. Todo lo demás lo habíamos empezado tarde o lo habíamos dejado por la mitad.

Yo tenía programado un viaje a Sudamérica para dar unos recitales de cuentos. Decidimos con Cristina que después de mi viaje hablaríamos los tres del asunto, nos dimos ánimos y nos prometimos que las palabras aparecerían solas, que encontraríamos la tranquilidad y el momento. Nos pareció una decisión correcta y las dos me acompañaron al aeropuerto.

Pero entonces pasó que, en medio de mi viaje, me dio un infarto agudo de miocardio y los doctores no me dejaron volver a Barcelona. Fueron unas semanas muy extrañas porque, de repente, mis amigos y mi familia supieron de nuestra separación. La única que no lo sabía era Nina.

Entonces empecé a fantasear con contarle todo a Nina por skype, o por wasap, porque no soportaba que ella fuera la última en enterarse, o que pudiera saberlo por internet. Pero Cristina me dijo que hay cosas a la que es mejor ponerles el cuerpo, que no se pueden dar ciertas noticias por webcam. Y fue así que las dos volaron para Buenos Aires.

Dejamos pasar los Reyes Magos y todas las fiestas importantes. Un día cualquiera de enero, hace un par de semanas, estábamos cenando con un montón de amigos en la casa de Chiri. En un momento nos llevamos a Nina aparte. Nos pareció que la noche era perfecta: afuera había un cielo con estrellas y era el verano cálido del hemisferio sur.

Cristina y yo estábamos nerviosos, sin saber cómo empezar. Yo fui a buscar un jugo y me senté en el sofá. Nina en el medio, Cristina del otro lado. Nos hacíamos los boludos, como si quisiéramos confiar en una espontaneidad que no aparecía.

—Nina, queríamos decirte que mamá y yo estamos separados —le dije.

La frase retumbó en la habitación y me dio una tristeza enorme decirla en voz alta. Nunca la había practicado en el espejo, y me di cuenta de que tendría que haberla ensayado un poco, porque a la mitad se me llenaron los ojos de lágrimas. Me acordé de una frase que me gustaba mucho: «Cuidado cuando pasas cerca de un niño que imagina, puedes estar matando un mundo».

¿Quién era yo para decir esas palabras, para dar esa clase de noticia? Sin embargo Nina no tardó ni dos segundos en hablar. Lo hizo automáticamente, casi pisando mi última sílaba.

—Sí, ya lo sabía —dijo.

Cristina y yo nos quedamos inmóviles. Cuando pudimos reaccionar le preguntamos si estaba triste y nos dijo que sí, pero que prefería que fuéramos amigos. A mí me dio un poco de bronca que una chica de once años no hiciera escándalos ni pataleara; me había preparado durante dos meses para enfrentarme a sus lágrimas.

—¿No querés llorar un ratito? —le propuse—. Es un momento importante de nuestras vidas, Nina, alguien tendría que llorar.

Me miró, primero seria y después suspicaz. Le dio risa el pedido. Entonces nos reímos los tres un poco.

Después Nina tomó un poco de jugo y Cristina le preguntó desde cuándo sabía que estábamos separados.

—Desde mayo —nos dijo—. Ya se notaba mucho.

Nosotros habíamos empezado a hablar de la separación a principios de octubre. Casi cinco meses después.

Hernán Casciari
Martes 2 de febrero, 2016

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170 comentarios Vas a matar un mundo

  1. Juan #97    28 febrero, 2018 a las 2:03 am

    El engaño no funciona dentro del grupo familiar, ya que todos los integrantes se conocen muy bien y el amor que se tienen los lleva a protegerse tácita y explícitamente. Los hijos son mucho más perceptivos de lo que los padres creemos. Parecen estar abstraídos en sus cosas pero en realidad tienen radares pasivos que les permiten detectar todo lo que sucede a su alrededor. La confesión de parte debe haber sido un alivio para Nina que, hasta ese instante, tenía la carga de contener a sus padres actuando el papel de ignorante de la situación que ellos, sin proponérselo, le habían impuesto para no hacerle daño. La sinceridad, con los recaudos del caso, es lo mejor para todos los integrantes de la familia.

  2. Kafka #96    9 julio, 2016 a las 6:33 pm

    “Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños”. Khalil Gibran.

    Genio Casciari,,,

  3. MinnieMouse #95    19 abril, 2016 a las 12:06 pm

    Me sacaste una moqueada, gil. Que genia Nina; uno a esta edad tiende ya a ponerse en el papel del adulto, y se olvida de lo perspicaces que son los chicos. Abrazo de yapa.
    (¿Escribí bien la conjugación de perspicaz? Ahora quedé en duda.)

  4. Miguel Utreras #94    28 marzo, 2016 a las 11:38 am

    Algo similar me sucedió hace dos años, pero con tres hijos que llevaban bitácoras diversas de nuestra historia común. La reacción fue más dramática , pero el intento de hacerlo todo en forma amistosa y las largas conversaciones previas fueron similares. El carácter noruego de mi ex compañera hacía esto todavía más consensuado. Lo que sí es cierto, es que ya estaban enterados porque en las historias comunes hay constelaciones de signos que nos dan la clave para saber en qué rumbo nos movemos, incluyendo si es hacia el naufragio. Buen relato.

  5. El Gusta #92    7 marzo, 2016 a las 2:08 am

    “—Entonces aprovechemos —le decía yo— y digámosle que los Reyes son los padres y que los padres están separados. Así matamos dos pájaros de un tiro. “
    Según el negro Dolina, partiendo de “los reyes son los padres” y haciendo una muy prolija elaboración del asunto se llega a que “los padres son los hijos…”

    Aparte de eso, tu Nina, mis “Ninos” y unos cuántos mocosos más me han hecho sentir un reverendo pelotudo cada vez que traté de ponerme en su lugar a la hora de interpretar las cosas.

    Y por último. ¡Gordo drogón (o ex drogón y ex gordo), otra vez me hiciste gaussian blur, chatumadre!

  6. PERLA #85    9 febrero, 2016 a las 3:57 pm

    Buen dia, Sr. Casciari. Como estoy peleada con usted, ya no lo leo. Leerlo era una de mis adicciones favoritas y un ritual. Si no habia post nuevo, regresaba en el tiempo .. al Pibe, a Mas respeto, a mis 4 Orsai en papel… Pero ahora que estoy en pleito… Oigo los audios.. Cuando plancho mi uniforme, cuando me pinto las uñas, cuando escribo la lista del super… para quitarle importancia… En fin, toda esta introducción solo para pedirle que ordene a quien corresponda que arregle los audios desde “Prohibido… messi.. Subnormal” ya que no aparecen disponibles.. Gracias por su atención… Que siga mejor de salud.

  7. antonella bottaro #83    5 febrero, 2016 a las 3:44 pm

    Me parecio haber leido esa frase en algun otro momento.. Los chicos siempre sienten cosas mucho antes que los adultos, la inocencia y lo puro les deja ver cosas que eventualmente se va perdiendo en algun rincon.
    Encargue un libro cuando andabas infartado, llego perfecto y ahora aguarda a llegar a las manos de su destinatario final.
    Saludos desde mardel

  8. Joaquin Torres #82    5 febrero, 2016 a las 3:23 pm

    Hará dos semanas anduve paseando por Bs As (soy de Córdoba) y aproveché para ir a ver una obra de la calle Corrientes (soy actor). Coincidimos sin saberlo en el Multiteatro para ver “El Padre”, la obra de Daniel Veronese y protagonizada por Pepe Soriano. Por timidez no me acerqué a saludarte después de la función. Además, parecías muy movilizado y no daba para ir a cortar eso.
    Después de ver ese espectáculo, y de leerte hoy, sigo pensando…. qué lugar oscuro y luminoso que ocupamos los padres; el lugar aprender todo sobre la marcha pero al mismo tiempo tratar de mostrarse seguro, para el confort y tranquilidad de nuestros hijos. Como escribiste una vez, ser padre es abandonar la sensación de inmortalidad y comenzar a vivir aterrorizado, cuidando siempre de no matar ese mundo que un día nosotros también habitamos antes del exilio de la adultez… Sin embargo, los pibes crecen cada vez más rápido; nos dan y nos seguirán dando lecciones todo el tiempo. Como buenos zagueros, nos dejan en offside todo el tiempo. Nosotros cuidando de que el mundo no los tumbe cuando aprendieron a domarlo hace rato… un abrazo y feliz estadía en esta tierra hermosa. Hay que seguir yendo al teatro.
    Saludos desde Córdoba!

  9. Ta bien #81    4 febrero, 2016 a las 11:42 pm

    Nos resulta difícil entender que el ser humano no es monógamo y que lo que se termina no es el “amor”, es la calentura. Igual podes amar a una ex si no hubo puñaladas de por medio. Lo que no podés, aunque la ames, es tener sexo con la otra persona. Se convierte en amig@ y eso es todo. Bah, no se, me parece…. queda abierto el hueco para seguirle dando.
    (a la conversación, digo…)

  10. Pau #79    4 febrero, 2016 a las 4:26 pm

    Hola, Hernan. Soy de esas lectoras anónimas que te siguen siempre. Me separe hace un mes. Al placer de leerte hoy le sumo el coraje que necesitaba. ¡Gracias!

  11. Guelvis Faria #76    4 febrero, 2016 a las 1:31 pm

    No puede uno planificarse para dar una noticia tan trascendental. Pero al final cuando termina saliendo Todos somos mas felices ya que tampoco se puede vivir así. Suerte para los tres ahora les toca ser feliz un poca mas distante que también es posible.

  12. Tomas Daels #75    4 febrero, 2016 a las 12:12 pm

    Una de las cosas que mas me gustan de tus cuentos es nunca saber cuanta realidad hay metida en ellos, esa es tu magia, engatuzarnos con mentiras verdaderas y verdades mentirosas, pero lo mas lindo es que ya nos avisaste que esas son las reglas del juego. Empece a leer este relato con la guardia bien alta y me fui vapuleado. Gracias.

  13. Mechicita #74    4 febrero, 2016 a las 3:07 am

    Me lleva derecho al cuento del taxista a 200km/ hr, y cómo después de ser padre uno vive con miedo de hacer mierda o que otros hagan mierda a sus hijos. Qué brete.
    Me puso contenta saber que te viniste para quedarte. Ojalá te pueda escuchar seguido en la radio.
    Mucha suerte!!

  14. Agustin Lapietra #73    1 respuesta3 febrero, 2016 a las 7:11 pm

    Me gustó mucho la frase “Cuidado cuando pasas cerca de un niño que imagina, puedes estar matando un mundo”, ¿es de tu autoría Hernán?

    1. Hernan Casciari    4 febrero, 2016 a las 12:00 pm

      No quise poner la autoría porque la frase no es textual. La leí en un libro de Néstor Sánchez a los 17 años, y no hubo manera de encontrar el libro ni una cita fiel en internet. Chiri me ayudó, pero no pudimos.

      Néstor Sánchez es un escritor casi desconocido por el gran público. La Wikipedia dice esto: “Néstor Sánchez fue un escritor y traductor argentino nacido en 1935 en la ciudad de Buenos Aires (en el barrio de Villa Pueyrredón) y fallecido en esa misma ciudad, el 15 de abril de 2003. Se lo conoce como unos de los autores menos expuestos y más extraños de su país, y por la especial manera de componer sus obras, que no solo fueron experimentales sino también extravagantes y ricas, de temática casi siempre centrada en la ciudad que lo vio nacer”.

      Lo conocí personalmente en 1990.

  15. Macarena Rueco #72    2 respuestas3 febrero, 2016 a las 6:59 pm

    Los botijas siempre saben todo antes. Antes que uno, incluso. Yo no me separé pero siempre estoy atenta a las señales de mis hijas, porque son ellas las que vienen y te piden a gritos, sin decir nada, que no les rompas su mundo, que aguantes un poco más si la cosa viene complicada, que lo arregles todo con un buen abrazo. No sé en qué punto perdimos esa capacidad de perdonarnos y seguir jugando.

    Que nada perturbe el mundo mágico de ellas… misión imposible, supongo.

    http://piresmios.blogspot.com.uy/2012/11/princesas-y-gigantes.html

    1. Dieter Mueller    2 respuestas5 febrero, 2016 a las 6:16 am

      Gracias Macarena por poner las cosas en su sitio.

      A saber en las Provincias Unidas:

      Botija es del sur uruguayo.
      Pibe es del centro sur argentino.
      Chico es del centro-oeste argentino.
      Gurí comprende desde el río Paraná al O. Atlántico y del Río Negro al norte hasta llegar al estado de Paraná en Brasil.

      En Mercedes les dicen “Gorditos”

      1. El toti    5 febrero, 2016 a las 2:20 pm

        en casa nos llamaban chinitos, mocosos o cursientos. Los vecinos eran los guachos de al lado, las clases altas eran los nenes y las clases bajas eran los pendejos.
        amplio el barrio vea….

      2. Macarena Rueco    17 febrero, 2016 a las 6:53 pm

        ¡Impecable glosario!

        Me encantó la georreferenciación de los modismos, sobre todo ahora que está tan de moda ponerlo todo sobre un mapa y hacer click!

        Gracias de verdad 🙂

  16. Demry #71    3 febrero, 2016 a las 4:01 pm

    Una parte favorita ” Hay escenas de la vida que me dan pánico, y entonces tengo la necesidad de que ocurran pronto, de que no se eternicen”.

    Por otro lado, Nina es una genia!!!

    Abrazote gordo!

  17. yesica gonzalez #69    3 febrero, 2016 a las 3:23 pm

    me encanto! como siempre emoción y risa en un mismo párrafo…único! espero que sea verdad todo, porque si me haces angustiar al pedo te mato!

  18. Carlos Mariano #68    3 febrero, 2016 a las 3:17 pm

    Vuelvo a comentar.

    Ya mencioné en un post de otro cuento, que me parece que las historias deben tomarse como tales, que no son una biografía. En definitiva es un cuento y de ahí la vieja expresión; “no me vengas con cuentos”

    Sin embargo veo en los comentarios que el tema motiva a contar historias que imagino sí son partes reales de las historias personales y encuentro muy interesante que algo que uno no sabe si es real, nos impulse a contar nuestras propias historias. Supongo que eso se llama identificación o empatía. También veo que algunos llegan a la transferencia con verdaderas muestras de amor. Supongo que las habrá también de odio, aunque no las encontré escritas.

    Muy interesante

  19. Abel Garriga #67    3 febrero, 2016 a las 12:44 pm

    La verdad Hernan, se veía venir desde hacía mucho tiempo con solo leerte: toda esta historia que contabas en detalle en tus posts de que estabas en España sólo por tu hija, leído al revés no significaba otra otra cosa.

  20. Jhordan PLG #64    3 febrero, 2016 a las 4:48 am

    Lo mejor para los tres!

    Me hiciste recordar a mis papás, tuvieron la peor de las separaciones posibles, depresiones, peleas, llamadas anónimas, etc, etc. Claro, en medio yo con 8 años si no.Mr equivoco.

    Ahora son grandes amigos. Digo, nos pudimos ahorrar esos momentos no?

  21. Irene ARG #63    1 respuesta3 febrero, 2016 a las 4:46 am

    Parece que a quienes más nos duele es a los lectores…
    Todavía no me repongo de la separación de José Playo
    Conste que digo “parece”.

  22. El Khuleaw #61    1 respuesta3 febrero, 2016 a las 4:18 am

    آیا کسی به یاد داشته باشید ژاوی، شخصیت اصلی که در وبلاگ قدیمی؟ ژاوی همیشه فیلم ها اثبات وجود خود را نشان داد. درست مثل نینا …

    1. @gordaconbigote    3 febrero, 2016 a las 8:29 pm

      ¿Alguien recuerda Xavi , el personaje principal en el antiguo blog ? Xavi siempre mostró vídeos para demostrar su existencia . Al igual que Nina …

      ( te lo traduzco por bobo)

  23. Oz #59    3 febrero, 2016 a las 2:34 am

    Sabés que, Hernán? Por lo que nos has contado sobre Nina, me imaginé el final desde casi empezar a leer el relato. Cristina y vos pueden sentirse orgullosos (que, orgullosísimos) de haber traído al mundo a semejante belleza de ser humano, y poseedora de una madurez tan evolucionada. Se pasan tragos amargos en la vida, pero estoy seguro que vendrán cosas mejores para los tres. Un abrazo.

  24. Chori #57    3 febrero, 2016 a las 2:09 am

    Gordo, cuando terminé de leer este texto me puse melanco, y te encontré con el groso de Zambayonny en una especie de recital.
    Zamba, antes de empezar con “Las Horas Perdidas” aclara que no entiende la razón atrás del orden de los cuentos y canciones, que elegiste vos.
    Vos, al final de ese tema, le aclaras que es un camino de sentimientos, que el camino es emocional, no argumental, con un dejo de pena en la voz. Y le decis, claramente, que esa canción te emociona muchísimo. Claro, que timing…
    Con ese momento cerré el circulo…
    Acá esta el recital https://www.youtube.com/watch?v=jK2KiPlCBUU y el momento es en el minuto 40:25
    No recuerdo cuando fue la ultima vez que comente dos veces un mismo post…
    Abrazo grande

  25. Fernando Conde López #56    3 febrero, 2016 a las 2:00 am

    Me mataste ya al principio, cuando propones romper jarrones en el comedor. Porque eso fue lo que me reprochó mi hijo cuando le dimos la noticia. “Pero cómo os vais a separar, si nunca discutís?” Fue peor luego, ya a solas… Cuando me dijo “Me has engañado. creía que éramos felices.”

  26. Laura Rodriguez #52    3 febrero, 2016 a las 12:47 am

    Hermoso relato Hernán. Cuando fuimos a decirle con mi ex a mi hijo de siete que nos separábamos, luego de casi tantas vueltas como relatás, él nos miró cuando nos sentamos en su cama y nos dijo: -yo no quiero escuchar lo que me vienen a decir.
    Nos mató.

  27. nicobonder #51    3 febrero, 2016 a las 12:33 am

    Me imaginaba el final.
    Muy linda la imagen que no hay que pasar cerca de un niño imaginando. Dolina siempre decía que los niños detestan que los adultos le pregunten si una lata es un tren, el niño quiere jugar solo.

    Gordo que alegría que haber dejado el faso y la comida rica en grasa no te haya hecho perder la mano ni la voz propia. Nos seguís haciendo felices con uno por semana…. no es poco.
    Abrazo