Orsai blog post

Vida privada
lunes 13 de junio, 2011

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lunes 13 de junio, 2011

El segundo cajón

       

Resulta que no hace mucho publiqué en este blog una historia de amor, Tetas, que me ocurrió a los ocho años. Los personajes que aparecían en el cuento eran compañeros de tercer grado que no vi nunca más, porque al año siguiente me cambiaron de curso. Como en la historia usé nombres y apellidos reales, uno de aquellos compañeros, Juan José Bugarín, me escribió un correo electrónico tan pronto se vio mencionado.

Temí enseguida su enojo, porque soy afecto a la anécdota mejorada. Sin embargo su correo fue muy cariñoso. Pero lo más importante, lo extraño, es que Juan José destrabó de mi cabeza otra historia, esta sí real de principio a fin, que yo había olvidado por completo.

"Gordo —me escribió Bugarín en su mail—, en mi casa siempre nos acordamos de vos y es por eso que, a pesar de no verte desde hace como treinta años, leer un cuento como el que escribiste, en el que me nombrás, me llena de emoción. Una de las historias que yo siempre cuento, cuando alguien me pregunta por vos, es la anécdota de las revistas porno. Me alegra saber que tus cosas están muy bien y te mando abrazo enorme. Juanjo".

Durante uno o dos minutos no reconocí la anécdota, porque la había enterrado bajo kilo y medio de otros recuerdos inútiles. Cuando por fin llegó a mi cabeza me sorprendí mucho: era un acontecimiento vital para entender la futura relación con mi padre, y sin embargo yo lo había sepultado. Aquella noche, la que rememora Bugarín, estaba amordazada en mi cerebro desde 1979, y así habría seguido, muda, olvidada, de no ser por ese correo.

Fue instantáneo: cuando reviví los hechos tal y como ocurrieron, recordé con mucha cercanía el olor de la madera del segundo cajón del escritorio; los árboles bajo los que caminamos esa noche con Roberto, ida y vuelta; el silencio vergonzante de aquella caminata; los ojos espantosos de Chichita durante la cena; la indigestión del recreo. También comprendí, ahora ya con ojos de adulto, qué horrible tuvo que haber sido todo para él.

Roberto, mi papá, fue la persona más tímida y reservada que conocí. Supongo que su principal objetivo en la vida fue el de pasar desapercibido, no llamar la atención, evitar cualquier excentricidad. Quizás por esa personalidad felina y ausente de mi padre, de chico yo me comporté muy perruno, muy atento a conocer sus secretos, a buscar más allá de sus palabras y gestos, a hurgar. Desde muy chiquito me acostumbré a revisar los bolsillos de su pantalón colgado, los dobles fondos de la guantera del auto y, sobre todo, el único cajón con llave de su escritorio de roble. El segundo cajón de la derecha; me obsesionaba.

Roberto abría y cerraba ese cajón todo el tiempo, pero nunca lo dejaba sin llave cuando se iba. Una mañana triunfal de domingo me encontré solo en casa y descubrí que podía sacar por completo el primer cajón sin llave, y, como por arte de magia, el contenido del segundo aparecía, majestuoso, al alcance de mi mano.

En el cajón secreto había un montón de cosas interesantes: un cronómetro de carreras de regularidad, un fajo de billetes de cien pesos ordenados del modo bancario, dos de las mejores lapiceras que había visto en mi vida, su antigua libreta de enrolamiento con la foto de la conscripción y, al fondo, envueltas en papel madera, una colección de seis revistas en otro idioma, llena de fotos de mujeres y de hombres desnudos haciendo acrobacias.

De todos esos tesoros me hubiera gustado quedarme con el cronómetro, o con una de las lapiceras, pero entendí que mi papá descubriría las ausencias: solamente había un cronómetro y dos lapiceras. En cambio los billetes y las revistas sí eran bastantes; me llevé entonces tres billetes y dos revistas, para que no se notara la falta. Acomodé el resto como si nadie hubiera pasado por allí, coloqué el primer cajón y me fui a mi cuarto con el botín escondido abajo de la camiseta.

Entonces no me di cuenta, pero ahora lo sé con seguridad: eran revistas europeas traídas a la Argentina de contrabando por algún amigo sibarita de Roberto (incluso puedo imaginarme quién). En 1979, plena dictadura conservadora, no se vendía esa clase de porno en los quioscos. No eran desnudos estéticos, ingenuos y serenos, como los que aparecerían en el país durante los años ochenta, sino una colección brutal de sexo explícito, interracial, con tríos y accesorios.

Había vergas gigantescas y tetas chorreadas de semen, y señores con patillas muy hirsutas, y señoras de pestañas como dedos, con maquillajes desteñidos. Yo pasaba las hojas con extrañeza y pudor, sin excitación pero tampoco con asco. Me llamaban mucho la atención dos cosas: las protuberancias físicas llenas de pelos y las vocales con dos puntitos de los epígrafes: había mujeres muy elásticas que hacían smögen här con gran empeño, y dos negros con una rubia que practicaban könssjukdomår, y una señora que le lamía el erotikmässor a otra.

A la mañana siguiente me fui al colegio con las revistas y los trescientos pesos ley. En el primer recreo me compré más sánguches de los que un gordo de ocho años podría comer, en el segundo recreo le mostré las revistas a Juanjo Bugarín, que me declaró automáticamente el mejor amigo del universo, y en el tercer recreo se me empezó a revolver la panza.

Me imagino que el dolor de barriga pudo haber sido fruto de una indigestión, pero yo creí que era la culpa: sospeché que al llegar a casa mi papá ya se habría dado cuenta del robo de billetes y revistas. Entonces hice lo que haría cualquier mal ladrón infantil: me deshice del tesoro. A la salida de la escuela me gasté el último billete en figuritas y le regalé las revistas a Bugarín, que las metió contentísimo en su portafolios.

Cuando llegué a casa todo estaba en orden y me sentí aliviado. La tarde pasó lenta, sin novedades, y a la noche me había olvidado por completo de la culpa y del pecado. En medio de la cena sonó el teléfono; lo atendió mi mamá. Del otro lado del tubo escuché, nítidos, los gritos de la madre de Bugarín. Los ojos de Chichita se hicieron cada vez más grandes, vidriosos y horribles.

Siempre temí la intensidad de los ojos maternos, que aparecían cuando yo hacía algo mal y desembocaban en una paliza que duraba —en tiempo e intensidad— lo mismo que un terremoto. Pero esta vez había algo raro en la mirada de Chichita, algo nuevo que al principio no descubrí. Ahora lo sé, porque comprendo la historia desde la perspectiva matrimonial. Esa mirada no era para mí, sino para Roberto. La ferocidad de los ojos de mi madre, por primera vez, no me enfocaba.

Cuando Chichita colgó el teléfono se sentó otra vez a la mesa y me hizo dos preguntas simples. ¿Vos le regalaste a Juanjo unas revistas?, pregunta uno. ¿Dónde conseguiste esas revistas?, pregunta dos. Contesté la primera con un sí flojito y cuando hizo la segunda señalé el escritorio de roble de mi papá. Roberto opacó la mirada y se quedó viendo su churrasco, como si de repente el pedazo de carne le hablara cosas importantísimas de fútbol o política. Yo cerré los ojos y me cubrí la cabeza con el antebrazo, para amortiguar los golpes que vendrían.

Pero no hubo golpes.

Seguí esperando con los ojos cerrados un poco más. Esperé y esperé una metralla de patadas y chancletazos, pero no, Chichita no puso el menor empeño. Me mantuve, por las dudas, con los brazos cubriéndome la cabeza, y escuché a mi madre:

—Te voy a hacer pasar la vergüenza del siglo, por pelotudo —eso fue lo que gritó Chichita—. Vas a ir ahora mismo a tocar timbre a lo de Bugarín y vas a pedirle que te devuelva las revistas.

Qué maravilla, la infancia. Aquella noche pensé que esa frase, que ese castigo, era para mí. Pero no me estaba hablando a mí. Y cuando Chichita agregó: "Y vos, idiota, lo vas a acompañar", pensé que se lo decía a mi padre.

Por ese malentendido, por no estar mirando a mi madre a los ojos, tuve la sensación de haber recibido una represalia muy pobre en comparación con mi delito. Únicamente la imposición materna de ir a buscar las revistas a la casa de Bugarín. ¿Solamente eso?, pensé. ¿Nada de golpes tremendos ni condenas dolorosas? Sentí alivio físico, sí, pero mi orgullo rebelde exigía moretones y gritos en el cielo. Yo no era mi hermana de cinco años. Yo era terrible, era un gordito peligroso. No podía recibir la limosna de ese castigo tan pavote. ¿Y además me tenía que acompañar mi papá? Sentí vergüenza por mi penitencia, tan femenina y vulgar.

Salimos a la calle con Roberto. Era otoño y ya estaba fresco. La casa de Bugarín quedaba a dos cuadras de la mía, muy poca cosa. Pasadas las diez de la noche caminé con mi padre esos doscientos metros en silencio. Nunca supe que el humillado no era yo. Que el castigo lo imponía la esposa al marido, y no la madre al hijo; que el castigo no era un sopapo sino un escarnio, y que quien lo cumplía en silencio era un señor de casi cuarenta años, de Mercedes, un pueblo conservador de provincia; que la afrenta era para un hombre que vivía su vida serena de gestor impositivo en un pueblo donde todo el mundo se conoce y trata de ser invisible y no genera chismografía.

"Te voy a hacer pasar la vergüenza del siglo", había dicho Chichita.

Yo lo conocí mucho a Roberto, dentro de lo poco que él se dejaba conocer. Y puedo asegurar ahora, que tengo la edad que él tenía esa noche, que su vergüenza fue infinita. Mi padre tuvo que tocar timbre en la casa de otra gente, tarde, a la noche. Me acuerdo perfectamente de lo que le costó hablar, saludar, pedir disculpas. Salió a atendernos la madre de mi compañero, muy seria, por la puerta del garage. Le dio a mi papá las revistas en una bolsa de papel azul, con gesto ofendido, como si le devolviera los restos de una bomba que había explotado donde no debía.

Desde una puerta interior asomó la cabeza Bugarín padre, que saludó a mi papá con un gesto imperceptible de resignación ante la supremacía femenina. Roberto le devolvió el mismo gesto, ruborizado. La madre de Bugarín nunca sonrió ni dijo nada para romper la tensión. Juan José, mi compañero, no apareció en ningún momento; lo imaginé castigado sin pantera rosa, quizá golpeado con fuerza bruta por su madre, y lo envidié.

Roberto saludó a la mujer, que seguía ofendida. Nadie le devolvió el saludo. La puerta del garage se cerró y los Bugarín retomaron su vida. Nosotros volvimos a casa en una segunda caminata, igual de oscura y silenciosa que la primera.

La anécdota acaba aquí y no tiene mayores virtudes. Es breve, casi no tiene diálogos. Jamás hablamos con Roberto de aquel asunto. Yo olvidé todo, imagino, la semana siguiente, pero él no. Estoy seguro. Para mí no fue importante la anécdota de las revistas pornográficas. Ni siquiera habría regresado a la superficie de mi memoria si no hubiera sido por el correo de Bugarín.

Entre lo que volvió a mi memoria aquella noche mercedina hay un detalle que yo no recordaba y que ahora me emociona: Roberto y yo hicimos las dos caminatas, la de ida y la de vuelta, agarrados de la mano.

Hernán Casciari
lunes 13 de junio, 2011


El segundo cajón

por Hernán Casciari

Resulta que no hace mucho publiqué en este blog una historia de amor, Tetas, que me ocurrió a los ocho años. Los personajes que aparecían en el cuento eran compañeros de tercer grado que no vi nunca más, porque al año siguiente me cambiaron de curso. Como en la historia usé nombres y apellidos reales, uno de aquellos compañeros, Juan José Bugarín, me escribió un correo electrónico tan pronto se vio mencionado.

Temí enseguida su enojo, porque soy afecto a la anécdota mejorada. Sin embargo su correo fue muy cariñoso. Pero lo más importante, lo extraño, es que Juan José destrabó de mi cabeza otra historia, esta sí real de principio a fin, que yo había olvidado por completo.

"Gordo —me escribió Bugarín en su mail—, en mi casa siempre nos acordamos de vos y es por eso que, a pesar de no verte desde hace como treinta años, leer un cuento como el que escribiste, en el que me nombrás, me llena de emoción. Una de las historias que yo siempre cuento, cuando alguien me pregunta por vos, es la anécdota de las revistas porno. Me alegra saber que tus cosas están muy bien y te mando abrazo enorme. Juanjo".

Durante uno o dos minutos no reconocí la anécdota, porque la había enterrado bajo kilo y medio de otros recuerdos inútiles. Cuando por fin llegó a mi cabeza me sorprendí mucho: era un acontecimiento vital para entender la futura relación con mi padre, y sin embargo yo lo había sepultado. Aquella noche, la que rememora Bugarín, estaba amordazada en mi cerebro desde 1979, y así habría seguido, muda, olvidada, de no ser por ese correo.

Fue instantáneo: cuando reviví los hechos tal y como ocurrieron, recordé con mucha cercanía el olor de la madera del segundo cajón del escritorio; los árboles bajo los que caminamos esa noche con Roberto, ida y vuelta; el silencio vergonzante de aquella caminata; los ojos espantosos de Chichita durante la cena; la indigestión del recreo. También comprendí, ahora ya con ojos de adulto, qué horrible tuvo que haber sido todo para él.

Roberto, mi papá, fue la persona más tímida y reservada que conocí. Supongo que su principal objetivo en la vida fue el de pasar desapercibido, no llamar la atención, evitar cualquier excentricidad. Quizás por esa personalidad felina y ausente de mi padre, de chico yo me comporté muy perruno, muy atento a conocer sus secretos, a buscar más allá de sus palabras y gestos, a hurgar. Desde muy chiquito me acostumbré a revisar los bolsillos de su pantalón colgado, los dobles fondos de la guantera del auto y, sobre todo, el único cajón con llave de su escritorio de roble. El segundo cajón de la derecha; me obsesionaba.

Roberto abría y cerraba ese cajón todo el tiempo, pero nunca lo dejaba sin llave cuando se iba. Una mañana triunfal de domingo me encontré solo en casa y descubrí que podía sacar por completo el primer cajón sin llave, y, como por arte de magia, el contenido del segundo aparecía, majestuoso, al alcance de mi mano.

En el cajón secreto había un montón de cosas interesantes: un cronómetro de carreras de regularidad, un fajo de billetes de cien pesos ordenados del modo bancario, dos de las mejores lapiceras que había visto en mi vida, su antigua libreta de enrolamiento con la foto de la conscripción y, al fondo, envueltas en papel madera, una colección de seis revistas en otro idioma, llena de fotos de mujeres y de hombres desnudos haciendo acrobacias.

De todos esos tesoros me hubiera gustado quedarme con el cronómetro, o con una de las lapiceras, pero entendí que mi papá descubriría las ausencias: solamente había un cronómetro y dos lapiceras. En cambio los billetes y las revistas sí eran bastantes; me llevé entonces tres billetes y dos revistas, para que no se notara la falta. Acomodé el resto como si nadie hubiera pasado por allí, coloqué el primer cajón y me fui a mi cuarto con el botín escondido abajo de la camiseta.

Entonces no me di cuenta, pero ahora lo sé con seguridad: eran revistas europeas traídas a la Argentina de contrabando por algún amigo sibarita de Roberto (incluso puedo imaginarme quién). En 1979, plena dictadura conservadora, no se vendía esa clase de porno en los quioscos. No eran desnudos estéticos, ingenuos y serenos, como los que aparecerían en el país durante los años ochenta, sino una colección brutal de sexo explícito, interracial, con tríos y accesorios.

Había vergas gigantescas y tetas chorreadas de semen, y señores con patillas muy hirsutas, y señoras de pestañas como dedos, con maquillajes desteñidos. Yo pasaba las hojas con extrañeza y pudor, sin excitación pero tampoco con asco. Me llamaban mucho la atención dos cosas: las protuberancias físicas llenas de pelos y las vocales con dos puntitos de los epígrafes: había mujeres muy elásticas que hacían smögen här con gran empeño, y dos negros con una rubia que practicaban könssjukdomår, y una señora que le lamía el erotikmässor a otra.

A la mañana siguiente me fui al colegio con las revistas y los trescientos pesos ley. En el primer recreo me compré más sánguches de los que un gordo de ocho años podría comer, en el segundo recreo le mostré las revistas a Juanjo Bugarín, que me declaró automáticamente el mejor amigo del universo, y en el tercer recreo se me empezó a revolver la panza.

Me imagino que el dolor de barriga pudo haber sido fruto de una indigestión, pero yo creí que era la culpa: sospeché que al llegar a casa mi papá ya se habría dado cuenta del robo de billetes y revistas. Entonces hice lo que haría cualquier mal ladrón infantil: me deshice del tesoro. A la salida de la escuela me gasté el último billete en figuritas y le regalé las revistas a Bugarín, que las metió contentísimo en su portafolios.

Cuando llegué a casa todo estaba en orden y me sentí aliviado. La tarde pasó lenta, sin novedades, y a la noche me había olvidado por completo de la culpa y del pecado. En medio de la cena sonó el teléfono; lo atendió mi mamá. Del otro lado del tubo escuché, nítidos, los gritos de la madre de Bugarín. Los ojos de Chichita se hicieron cada vez más grandes, vidriosos y horribles.

Siempre temí la intensidad de los ojos maternos, que aparecían cuando yo hacía algo mal y desembocaban en una paliza que duraba —en tiempo e intensidad— lo mismo que un terremoto. Pero esta vez había algo raro en la mirada de Chichita, algo nuevo que al principio no descubrí. Ahora lo sé, porque comprendo la historia desde la perspectiva matrimonial. Esa mirada no era para mí, sino para Roberto. La ferocidad de los ojos de mi madre, por primera vez, no me enfocaba.

Cuando Chichita colgó el teléfono se sentó otra vez a la mesa y me hizo dos preguntas simples. ¿Vos le regalaste a Juanjo unas revistas?, pregunta uno. ¿Dónde conseguiste esas revistas?, pregunta dos. Contesté la primera con un sí flojito y cuando hizo la segunda señalé el escritorio de roble de mi papá. Roberto opacó la mirada y se quedó viendo su churrasco, como si de repente el pedazo de carne le hablara cosas importantísimas de fútbol o política. Yo cerré los ojos y me cubrí la cabeza con el antebrazo, para amortiguar los golpes que vendrían.

Pero no hubo golpes.

Seguí esperando con los ojos cerrados un poco más. Esperé y esperé una metralla de patadas y chancletazos, pero no, Chichita no puso el menor empeño. Me mantuve, por las dudas, con los brazos cubriéndome la cabeza, y escuché a mi madre:

—Te voy a hacer pasar la vergüenza del siglo, por pelotudo —eso fue lo que gritó Chichita—. Vas a ir ahora mismo a tocar timbre a lo de Bugarín y vas a pedirle que te devuelva las revistas.

Qué maravilla, la infancia. Aquella noche pensé que esa frase, que ese castigo, era para mí. Pero no me estaba hablando a mí. Y cuando Chichita agregó: "Y vos, idiota, lo vas a acompañar", pensé que se lo decía a mi padre.

Por ese malentendido, por no estar mirando a mi madre a los ojos, tuve la sensación de haber recibido una represalia muy pobre en comparación con mi delito. Únicamente la imposición materna de ir a buscar las revistas a la casa de Bugarín. ¿Solamente eso?, pensé. ¿Nada de golpes tremendos ni condenas dolorosas? Sentí alivio físico, sí, pero mi orgullo rebelde exigía moretones y gritos en el cielo. Yo no era mi hermana de cinco años. Yo era terrible, era un gordito peligroso. No podía recibir la limosna de ese castigo tan pavote. ¿Y además me tenía que acompañar mi papá? Sentí vergüenza por mi penitencia, tan femenina y vulgar.

Salimos a la calle con Roberto. Era otoño y ya estaba fresco. La casa de Bugarín quedaba a dos cuadras de la mía, muy poca cosa. Pasadas las diez de la noche caminé con mi padre esos doscientos metros en silencio. Nunca supe que el humillado no era yo. Que el castigo lo imponía la esposa al marido, y no la madre al hijo; que el castigo no era un sopapo sino un escarnio, y que quien lo cumplía en silencio era un señor de casi cuarenta años, de Mercedes, un pueblo conservador de provincia; que la afrenta era para un hombre que vivía su vida serena de gestor impositivo en un pueblo donde todo el mundo se conoce y trata de ser invisible y no genera chismografía.

"Te voy a hacer pasar la vergüenza del siglo", había dicho Chichita.

Yo lo conocí mucho a Roberto, dentro de lo poco que él se dejaba conocer. Y puedo asegurar ahora, que tengo la edad que él tenía esa noche, que su vergüenza fue infinita. Mi padre tuvo que tocar timbre en la casa de otra gente, tarde, a la noche. Me acuerdo perfectamente de lo que le costó hablar, saludar, pedir disculpas. Salió a atendernos la madre de mi compañero, muy seria, por la puerta del garage. Le dio a mi papá las revistas en una bolsa de papel azul, con gesto ofendido, como si le devolviera los restos de una bomba que había explotado donde no debía.

Desde una puerta interior asomó la cabeza Bugarín padre, que saludó a mi papá con un gesto imperceptible de resignación ante la supremacía femenina. Roberto le devolvió el mismo gesto, ruborizado. La madre de Bugarín nunca sonrió ni dijo nada para romper la tensión. Juan José, mi compañero, no apareció en ningún momento; lo imaginé castigado sin pantera rosa, quizá golpeado con fuerza bruta por su madre, y lo envidié.

Roberto saludó a la mujer, que seguía ofendida. Nadie le devolvió el saludo. La puerta del garage se cerró y los Bugarín retomaron su vida. Nosotros volvimos a casa en una segunda caminata, igual de oscura y silenciosa que la primera.

La anécdota acaba aquí y no tiene mayores virtudes. Es breve, casi no tiene diálogos. Jamás hablamos con Roberto de aquel asunto. Yo olvidé todo, imagino, la semana siguiente, pero él no. Estoy seguro. Para mí no fue importante la anécdota de las revistas pornográficas. Ni siquiera habría regresado a la superficie de mi memoria si no hubiera sido por el correo de Bugarín.

Entre lo que volvió a mi memoria aquella noche mercedina hay un detalle que yo no recordaba y que ahora me emociona: Roberto y yo hicimos las dos caminatas, la de ida y la de vuelta, agarrados de la mano.

Hernán Casciari
lunes 13 de junio, 2011


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro Messi es un perro y otros cuentos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


02/03/2016 a las 19:05
Muy buen relato igualmente.
 Fede Nouet
04/06/2015 a las 08:30
Hola Hernan! me hiciste lagrimear loco! mi viejo entro en la etapa mas dura de su alzheimer y ya no nos reconoce, aparte del deterioro fisico... la imagen de tu caminata agarrados de la mano me liquido, digo esto no solo para maldecir la situacion de mi viejo, sino para felicitarte...sos un escritor de la concha de su madre
24/01/2015 a las 16:44
Un gran cuento, aunque se le podría sacar otra interpretación.
12/01/2015 a las 01:19
Os parecerá increíble pero me he sentido muy identificado con esta historia.
 Jhordan PLG
13/06/2014 a las 15:24
Carajo Hernan, las tres últimas líneas me hicieron lagrimear. Lo último en lo que pensé cuando comencé a leer el post fue en tener un amague de llanto.
19/06/2011 a las 22:57
Tal vez la habías olvidado x completo, pero seguramente cuando escribiste Instrucciones para la masturbación del hijo, algo se filtró en tu inconsciente ;-) Feliz Día!
daniel pucciano
19/06/2011 a las 16:38
el erotikmÀssor como me exita... y eso que no se lo que significa... te imaginas???!!!!!
19/06/2011 a las 04:35
Muy bueno!!!!! A mí también me gustan estos relatos... "como los de antes". Igual, debo decir que hacía mucho que no entraba al blog... Saludos!!! y sigan con todos los proyectos!!
gaitán
18/06/2011 a las 04:17
Ya, ya
el mario
18/06/2011 a las 01:52
Me hiciste acordar al dia en que mi viejo entro al baño -la puerta tenía un cerrojo que no trabé bien- y me encontró con las manos en la masa (bueno,la masita). ¡Qué vergÌenza! Por esos años -yo tenia 13 o 14, o sea que era 1976-77- hacer eso era malo para la salud, si hasta pelos en la palma crecian. El entró, se dió cuenta y salió inmediatamente, no dijo nada. Estuve como una semana evitándolo. Si ahora me mira desde arriba se habrá dado cuenta que perdí el miedo a los pelos en las manos ¡Por suerte! Abrazo viejo, muy bueno lo tuyo
Fede M
18/06/2011 a las 00:39
No son divertidos , pero comentan algo , igualmente no necesito mas aclaraciones , entendí y vuelvo a lo de subnormales y bla bla bla
Vale
17/06/2011 a las 22:09
Nico do Brasil: ahora queremos saber cuál es tu apellido!! En otras latitudes Concha es un apellido común, mientras que acá en Argentina tiene serias connotaciones!!! No me gustan las mayúsculas, y lo banco a Pablo!
 Aduchis
17/06/2011 a las 17:49
Utlima!!!!
Gus
17/06/2011 a las 17:41
Qué enorme gusto me acabo de dar al leer esto!. Hacía mucho que no entraba. No compro la revista, no sé si de pajero o amarrete. Creo me estoy equivocando. Gracias por este recuerdo y por volverme hacer sentir ese "leer el post de Casciari"
Ciarina
17/06/2011 a las 17:10
Hola Hernan, soy nuevita por estos lares... te conocí mediante la revista oblogo (ni olvido ni perdon), te "guglié" y encontre varias cositas, gracias a las que compré uno de tus libros "el pibe que arruinaba las fotos"...lo terminé hace unos dias, me gustó mucho, y ya estoy pensando en comprar otro... Me llama la atencion (por no decir "me molestan") los comentarios "Pri"...¿cual es la gracia?)...igualmente, hasta esta pavada me remonta a una anecdota de mi infancia... Cuando mi hermano me retaba a una carrera, al ser cuatro años mayor, era obvio que siempre llegaba "ganaba"...asi que yo, cuando el estaba llegando a la meta, le gritaba "el que gana pierde y el que pierde gana!"...obvio que el se frena instantaneamente...yo me acercaba muy tranquila hasta el lado de el, avanzaba hasta "casi" la meta y le decia "el que gana gana, y el que pierde pierde" e instantaneamente tocaba la meta... asi que para toda la gilada de los pri, top ten y esas pavadas...les digo "EL QUE GANA PIERDE Y EL QUE PIERDE GANA!!!!" Un placer leerte! Saludos desde Ituzaingo, Bs AS.
 Aduchis
17/06/2011 a las 16:18
Rodrigo anímate a entrevistar a Demry, seguro que te la acepta... No me gusta que los pri ya no estén dando entrevista, se veía venir chévere la página amantes del pri. Para cuando otra mini exposición literaria???
TDT
17/06/2011 a las 08:45
Creo que nos hiciste lagrimear a todos, Chichita, grande!
TDT
17/06/2011 a las 08:38
Yo hice lo mismo
gaitán
17/06/2011 a las 03:53
Ultimo!
gaitán
17/06/2011 a las 03:50
los comentarios que solo se refieren a los que ponen Pri (a favor o en contra) y no a lo que el articulo hace referencia tampoco son muy divertidos no?
gaitán
17/06/2011 a las 03:49
despues de poner pri (si se encuentra el articulo virgen, por llamarlo de alguna manera) se lee y se comenta. el comentario tampoco es obligatorio. si se tiene ganas, o algo que uno considere importante. Si no se comenta queda el numero a modo de saludo.
 Tuco
17/06/2011 a las 03:46
Excelente tu post lucas. Todavía recuerdo cuando descubrí la caja de frasadas Alcoyana que mi hermano decidió rellenar del material más hermoso que se puede tener a los 13 años. Vaya mi agradecimiento para Rossetti, el kiosquero de enfrente, que con sus 73 años confió en un gurrimín, y le abrio una cuenta en su kiosco.
gaitán
17/06/2011 a las 03:38
Pri!
Fede M
17/06/2011 a las 00:42
Ok , me leo y sueno muy agresivo , pero la sensación que dan es que no les importa lo que haya escrito , la importancia esta en quien comenta primero . Uno entra a ver que opinan otras personas que leyeron esto mismo , que otro punto de vista o reacciones se dan y encuentra un montón de gente saludando a la cámara . No se me ocurre que pueda sentir orgullo alguien cuando lo que se resalta de su obra es quien la vio primero o quien se enteró primero de su existencia , porque , digan la verdad , primero comentan y después leen
 Dave
16/06/2011 a las 19:15
Jajaaaaaa Sólo nos escondíamos porque era madrugada y teníamos que dormir. Yo tenía, no sé 7 años ponele
16/06/2011 a las 16:30
PRI!!!
angel38
16/06/2011 a las 16:21
Fede lo que yo no comprendo es porque algunos se molestan con ello, debe ser un gustazo enorme que las personas se peleen por llegar primeros a comentar tu blog... Marco Canepa es un caricaturista muy bueno de Chile y quitó una técnica que tenía para que todos comentaran Primero, no comprendí porque ese asco a la felicidad de ser el primero que comente en su blog... pienso que entre más se pelean ese puesto honorifico más se debe sentir orgulloso el dueño de su blog...
Fede M
16/06/2011 a las 15:33
No entiendo la gracia de esa banda de subnormales comentando y tratando de acertar el primer comentario o el número en que caen; luego de leer un relato muy cálido e intimo bajar a los comentarios y ver una piara de adolescentes empujandose por entrar PRI es un poco chocante
Horoche de Barilacio
16/06/2011 a las 11:50
Gracias, Mono, Juanse y "Er Pibe". Un abrazo x 3.
Er Pibe
16/06/2011 a las 11:22
Genial Horoche, genial, muy bueno, me encantó tu relato. ¡Un saludo!
Er Pibe
16/06/2011 a las 11:17
¿¿Esconderte para leer Condorito?? ¿donde te criaste Dave? ¿en la ESMA? Explicalo que no lo entiendo...
Tom Finn
16/06/2011 a las 05:53
Precisamente, y para seguir con el hilo de conversación: Va a haber goteo, todos los libros de altuna van a terminar goteados...(espero que no de fabrica)
 Pablo Gauto
16/06/2011 a las 04:27
Gordo, cambiando de tema, ¿va a haber algún goteo sobre el libro de Altuna?
Lushine
15/06/2011 a las 21:23
con las ultimas frases me hiciste llorar... gracias
manucho
15/06/2011 a las 20:14
parece que las revistas porno siempre se guardan en un cajón, en mi caso en una carpintería de chivilcoy, cerquita de mercedes. esa vez no se trataba de mi padre si no de un tío solterón que, por suerte, no debió pasar por ningún escarnio y a quien debo mi primer contacto agradecido con la pornografía. aquel crimen quedó impune y vaya uno a saber donde fueron a parar aquellas revistas dinamita y medianoche...¡después de cincuenta años!
Alex
15/06/2011 a las 19:47
buenísimo el poema!
 Silvia LAUXMANN
15/06/2011 a las 18:42
Estaba esperando tu comnetario Chichita, como siempre una GENIA!!!
Daniel
15/06/2011 a las 17:32
que queres que te diga gordo, te prefiero escritor que editor.. ESPECTACULAR como siempre, faltaba esto... chas gracias... abrazos
artur
15/06/2011 a las 17:27
priiii
siraKO
15/06/2011 a las 15:43
hoy vi en mi reader a orsai con un nuevo post, y dije: basta! no quiero leer más de la revista, la compraré y punto. pero me sorprendiste con un relato divino que me agarró de bajada y casi me hace llorar. se te envidia tanto, pinche gordo. salvaste a orsai por una semana más en el google reader, gordo, buena esa.
  Juan Sebastián Olivieri
15/06/2011 a las 14:40
¡Extraordinario! Literalmente artístico.
 Alejandrobar
15/06/2011 a las 14:32
Tal cual. En mi escuela y en mi barrio era así. Y ahora los gorditos porn-dealer son uno medico y otro abogado. ¿coincidencia?
mono relojero
15/06/2011 a las 12:25
Que lindo, Horoche !!! Nosotros sí que teníamos que usar la imaginación!!!
marco
15/06/2011 a las 09:08
corregido gracias.. (palabras de Casciari) orsai.es como el ave fénix renace hoy de entre sus cenizas. gracias por no dejar morir el blog, Sr Casciari ( o debo decir por revivir su blog)
Horoche de Barilacio
15/06/2011 a las 09:00
¿Qué hago? ¿Les cuento o no les cuento? Ma sí, les cuento. A mis diez años, ya había visto alguna de esas revistas. O, acaso, no revistas, pero sí fotos. En blanco y negro, bastante burdas. Un primo mío las había conseguido, sin revelar la fuente. Pero nunca supe cómo encarar la búsqueda de -digamos- nuevo material, sin quedar expuesto como un chiquilín medio degeneradito. ¿A quién podía preguntarle? Con aquel primo nunca tuve demasiada onda. Mi viejo había tenido la mala idea de morirse cuatro años antes. ¿Mis tíos? No, no tenía (ni de lejos) tanta confianza. Lo que sí tenía (tengo, aún) era un hermano bastante mayor que yo. Once años mayor. Pero él ya andaba de novio-novio, y terminó casándose con aquella primera novia, dos o tres años después. Miren si iba a preguntarle a él... Entonces decidí autoabastecerme. De las ilustraciones, digo. A partir de aquí, ciertos detalles del relato cobrarán sentido sólo para los que acumulen más de cuatro décadas en el lomo. Cinco, porái... Me conseguí varias "Rico Tipo", en las que aparecían las "Chicas de Divito". Unas señoritas infernales -o lo eran para cualquier infante ávido como yo- con curvas vertiginosas, cinturas brevísimas, piernas interminables... Todas estaban vestidas, en el dibujo, con ropas bien ajustadas, que copiaban fielmente su contorno. Eso fue lo que despertó mi creatividad precoz: fui a la librería de la vuelta de casa y compré lo que entonces se llamaba "papel de calcar" (ignoro si este insumo escolar sobrevivió a la invasión que tuvo como avanzada al simulcop, y terminó aplastantemente, años después, con internet y las chorro de tinta). Y calqué cuidadosamente a cada señorita, sólo en la periferia de cada dibujo, salvo en los detalles más imprescindibles, tales como los rostros, o la línea abismal que separaba un pectoral de otro, así como la perfecta curva de sus respectivos límites inferiores. Después, sólo fue cuestión de completar, confiando, seguramente, mucho más en la imaginación que en la memoria (aún tan virgen como yo mismo). Saqué mi caja de pinturitas y le di a cada calco el tono más parecido al color piel que pude conseguir, y no fue fácil. Un pequeño manchón rosado, más intenso, a derecha e izquierda del tórax, y un diminuto cerito en el lugar del ombligo. (Siempre fui bastante detallista). Y, por fin, el garabato continuo, sin levantar el lápiz negro, apelando (ahora sí) a la memoria de aquellas fotos que hoy recuerdo vagamente como grotescas... el Triángulo Tremendo, donde tantos congéneres se han perdido, como (dicen) las embarcaciones en el de las Bermudas... No recuerdo más. Supongo que aquellos dibujos calcados habrán cumplido a satisfacción con la tarea que esperaba de ellos cuando los produje. El otro autoabastecimiento, quiero decir, el de mis hormonas precoces. Lo que sí recuerdo es que un día fui a buscarlos, y no estaban en el lugar donde los escondía de mi madre. No experimenté un auténtico vértigo sino hasta muchos años más tarde. Pero la sensación que me produjo aquel no-hallazgo fue un buen anticipo. Nunca se habló de esto, en casa. Yo sabía que mi vieja sabía. Y ella sabía que yo sabía que ella sabía. Debe haberle parecido suficiente castigo aquella tortura silenciosa, para la que no había refugio ni defensa posible. Y mi viejo seguía muerto, carajo... Capaz que Juanjo, Hernán y Roberto vinieron a exorcizar esta memoria; quitarle el polvo de muchas décadas, y permitirle salir a volar al sol, ya sin sombras, desterradas por el resplandor de una carcajada, tan tardía.
Joaquín
15/06/2011 a las 07:59
Hace tiempo que no reía, me emocionaba, volvía a reír, y lloraba, leyendo un texto. Gracias, Hernán, sos grande. Muchas gracias. J. (Bs. As.)
Nacho
15/06/2011 a las 07:28
Chichita, querés ser mi tía?
Eduardo
15/06/2011 a las 04:31
Hola Hernán, dejé en: http://www.partidopirata.com.ar/1183/entrevista-a-hernan-casciari-en-rebeldes-stereotipos La entrevista que te hicieron el sábado en "Rebeldes Stereótipos. Saludos. Eduardo.
Morganita
15/06/2011 a las 03:05
VOLVISTEEEEE!!!! Q bien q estés de vuelta y además a lo grande. No te vuelvas a perder tanto tiempo. Un abrazo
 Dave
15/06/2011 a las 02:15
Qué bien lo contás! Me escribe mi hermana hace un rato para saber si había leído la historia de las revistas porno, no entendí de qué me hablaba hasta recién, es lunes! Lindísima sorpresa! A mi me trajo a la memoria una historia de revistas, un momento más bien, bastante más inocentón. De cuando con mi prima y mi hermana (la misma que me avisa hoy que hay post en Orsai) nos atrincherábamos en la puerta del baño (apenas abierta porque era madrugada y debíamos estar durmiendo) para leer las revistas de Condorito. Espero ansiosa el cuento en papel, gracias Casciari!
 Fernando Conde López
15/06/2011 a las 01:33
Si ya lo sabía yo... http://www.youtube.com/watch?v=KQqZ7jc_h60
 Alejandro Carabajal
15/06/2011 a las 00:26
La vuelta del hijo prodigo buenísimo Hernán queremos mas Ale Barcelona
Celes
14/06/2011 a las 23:05
muy bueno lo tuyo tambien!!!!
Marshall
14/06/2011 a las 22:42
Gordo, te cuento que Mujica sigue haciendo de las suyas. Ahora quiere vender 200 hectáreas de costa atlántica virgen para que "platudos tengan sus casas de veraneo" (Favor googlear) La izquierda lo sigue a muerte. Al otro día dijo otra cosa y la izquierda quedó en Orsai (valga la redundancia) y la derecha lo apoyó. Obras? Ná de Ná como diría el Negro Jones en la Conjura de los Necios. Se trata de un viejito filósofo, con pasado de guerrillero, que encanta a la izquierda progre europea. Ja!! De risa, Gordo!!! Abrazo yoruga.
Celes
14/06/2011 a las 22:30
nooooooooooooo, ...¡que va a ser simple!...
  Juan Sebastián Olivieri
14/06/2011 a las 22:21
Complicado. En cuanto a la conversión, hay que correr once lugares la coma. En cuanto a la equiv. del USD, está acá: http://www.ultraguia.com.ar/LoBueno-Malo/UltraEvolDolar.htm Al final lo mejor para evaluar el poder adquisitivo es considerar que le alcanzó para muchos sánguches y para figuritas.
Norma
14/06/2011 a las 21:18
QUE BUENO! Pero que bueno leerte así, espontaneo y querible como antes ! También a mi me asaltó un recuerdo secreto similar...de cuando descubrí arriba del ropero de mis viejos un voluminoso libro El matrimonio perfecto...tenía 10 u 11 años. En esa época de Constancio Vigil y Louisa M. Alcott, encontrar eso fue una aventura inigualable ! Esperaba a estar sola en la casa, para buscar un banquito y leer, así, de parada sin siquiera bajar el libro...hasta que un día me olvidé el banquito... No me acuerdo el castigo, pero sí los ojos de mi mamá...que en este caso, por propia verguenza, ni le comentó el hecho a mi pá...o si lo hizo, nunca lo supe. Y estoy hablando de los años 50 ! Siempre tuvimos curiosodad por el sexo !
14/06/2011 a las 20:04
Qué lindo es leerte, Hernán. ;)
 Pilar
14/06/2011 a las 19:50
Se echa de menos en portada un link para acceder al foro de contacto entre lectores, organizado por países. Así hay menos posibilidades de que surjan nuevos distribuidores, o de que se pongan de acuerdo pequeños conjuntos de lectores para comprar tripacks.
Rodrigo G
14/06/2011 a las 19:11
También doblan las películas, y nadie entiende por qué corno lo hacen! Eso es asesinar los idiomas...
Rodrigo G
14/06/2011 a las 18:48
Hernán, estos son los textos que nos alucinan. Te felicito. Hacía ratazo que no leía este tipo de textos al estilo Casciari por Casciari. Me hiciste acordar de un asunto similar. A quien no le paso algo por el estilo entre su infancia y adolescencia? Sabés que una vez vos escribiste que al construir los textos, al arrancar, abusabas de un tipo de construcción, algo asi como la comparación gráfica, pero es lo que mejor sabes hacer creo y sabe que no es fácil para nada. Y son frases alucinantes. Seguí abusando de esas frases, que te caracterizan y sintetizan en cuatro palabras, media página. Saludos grandes! ojeé la tapa de costado(qué cagada!), Tomé la determinación hace rato de no sabe nada de los proximos numeros. Estos textitos me llevan al viejo orsai y son las mejores brusquetas para el plato mayor. Prefiero mil veces esto que probar de a cucharaditas lo que está en la olla grande. Adio!
Rodrigo
14/06/2011 a las 16:33
No Diego, nunca se te ocurra cagarle la vida a tu hijo enseñándole como masturbarse. Eso se aprende de los amigos.
 Demianchu
14/06/2011 a las 15:01
virtuoso relato gordo,,,"Yo cerré los ojos y me cubrí la cabeza con el antebrazo, para amortiguar los golpes que vendrían"...deja vu de mi infancia jejeje...grosso hernan!!!1
Diego
14/06/2011 a las 14:36
Es curioso como se lo extraña a tu viejo en su forma de ser... estaba pero pasaba desapercibido... se colgaba viendo un partido de racing o las carreras.
Piru
14/06/2011 a las 13:15
"La anécdota acaba aquí y no tiene mayores virtudes.". El cuento ya atardecía y se hundía en el final. Y un párrafo despues nos sacude, como sin querer, con lo de la caminata agarrados de la mano. Impresionante. Fue cinematográfico. Esa escena encierra mejor que todo el resto del cuento la personalidad de Roberto (al fin y al cabo el no había hecho nada malo) y el perdón a su hijo. También protección mutua. Lo releo y me emociono. Hernán, sos el nuevo Fontanarrosa.
mono relojero
14/06/2011 a las 13:08
El kiosco de diarios estaba ubicado en la misma parada del bondi, es decir en la esquina de mi casa. Mi vieja pasaba por ahí todos los santos días para ir hasta el almacén, y el diariero, el "gallego", la saludaba con un "buen día...doña". Mientras tanto, con trece años recíen cumplidos, yo ya había hojeado una "revistita" de esas, que me había enseñado Ferreira en un recreo de la secundaria. Pero fue un relámpago, Ferreira la mostró y la guardó enseguida, solo para jodernos y hacernos la cabeza. Y lo consiguió. Yo sabía que el gallego tenía "revistitas" de esas. Las adiviné detrás de un envoltorio rojo de nylon y colgadas en una esquina del kiosco. Estaban en el lugar perfecto, porque no se veían...pero igual se veían, no sé si me explico. Pero había que comprarla...y la vergÌenza me ganaba. Hasta que un día cualquiera, haciendo de tripas corazón,(y de paso calentón), me arrimé al kiosco a ver si me la jugaba y se la pedía al gallego de una puta vez. Recuerdo que en los cuarenta o cincuenta metros que separaban mi casa del kiosco, ponía voz de hombre y cambiaba frases y tonalidades para enfrentarme al gallego. Así me encontré mirando la corsa, la siete días y la anteojito, (pasito de costado), las fotonovelas y los libritos de Corín Tellado, (otro pasito), el Toni, D'artagnan...Isidoro...y ahí estaban!!! El gallego me miró, yo lo miré, y le hice una seña con la cabeza apuntando a la revistita (aunque en realidad parecía que lo invitaba a bailar un tango)...y el muy puto subió los hombros como diciendo "no entiendo". Días después, mi amigo el tano Lázaro (cuanto lo odié) me muestra en la canchita la revistita que yo no me atreví a comprar, pero el sí. Más adelante se la robé al tano Lázaro, porque siempre fue más fácil robarle a un amigo que comprarle una "revistita" a ese gallego hijo de mil puta.
pablo
14/06/2011 a las 12:29
Muy bueno el post Hernán!!! Se te echaba de menos un montón, el Hernán editor nos robó al Hernán escritor, y aunque me ha encantado el Orsai 2, echaba de menos estos textos tuyos.
pablo
14/06/2011 a las 12:18
Y "lasaña", que es la que utiliza mi cuñada
Er Pibe
14/06/2011 a las 11:42
Genial el cuento hernan!!! era hora che!!! Nunca pillé a mi padre en algo así pero en el Urquiza de Florez en el 78 ví por 1ª vez una porno,¡¡y flipe!! un flaco (stokfis se llamaba creo) trajo una y la revista ruló por todo el grado y a medida que pasaba de mano en mano, mas enchastrada quedaba, ¡un desastre ja.ja.ja y desde ese dia y ya adulto me pregunto ¿como hizo Stokfis para devolver esa revista toda pegoteada al dueño? ja.ja.ja. Gracias Lechon por el cuentito y la cascada de recuerdos sepias.
Germán Socías
14/06/2011 a las 08:52
A mi me pasó algo muy parecido! Iba a 1º ed EGB (debía tener unos 7 años) y cogí una revista que tenía mi padre escondida en un armario (era la revista LIB, que parece que aún se edita). Con toda mi inocencia la llevé a la escuela, para enseñársela a mi amigo Emilio. Hay que destacar una cosa. Emilio y yo éramos los únicos chicos de la escuela, ya que era una escuela de monjas que por primer año había comenzado a aceptar niños. Emilio y yo éramos amigos... porque nos teníamos de defender de esa horda de niñas que nos espiaban en los baños para vernos "la colita". Por supuesto, ya que no teníamos ninguna precaución, una profesora nos pilló con las manos en la masa y secuestró la revista. Me imagino la vergÌenza de mis padres cuando tuvieron que ir a la escuela a recoger la revista y a recibir las miradas reprobatorias de alguna monja entrada en años! Un abrazo a todos!
silvia
14/06/2011 a las 07:35
orsai es orsai y me alegro. yo te quiero a vos asi...gordito y contandome el cuento como si estuvieras aladito mio. como te extrañaba gordito!
 Roma
14/06/2011 a las 07:16
ganas de darte un abrazo de oso y que se junten las tetas. Qué gustazo leerte, se agradece infinitamente
 Lucho
14/06/2011 a las 06:16
Genial Gordo. Cuánta nostalgia me agarró che! Como dijeron varios, el final es un harakiri al lagrimal. Sacianos nuestra sed de posts literarios más seguido, por favor. Gracias! Abrazo!
 clau
14/06/2011 a las 05:55
Usted, es un capo, y de los grandes maestro, juegas con los sentimientos en one por eso M U C H A S G R A C I A S !!!
 musco62
14/06/2011 a las 05:42
Grande Chichita!
Luis Pérez Varela
14/06/2011 a las 05:32
Siempre último
Valentina
14/06/2011 a las 04:29
Hermoso. pd: aunque prefiero leer al Casciari escritor que al Casciari editor, es innegable que el segundo número de Orsai es una total maravilla. No he podido soltar la revista desde que la recibí.
 fede o
14/06/2011 a las 03:34
puede ser que: Entre lo que volvió a mi memoria DE aquella noche mercedina hay un detalle que yo no recordaba...
LA NEGRA
14/06/2011 a las 03:30
VENTAJA QUE TENEMOS LOS MERCEDINOS QUE VIVIMOS POR AHÍ.HERMOSA HISTORIA HERNÁN, Y COMO DICEN TODOS, LO EXTRAÑÁBAMOS.
 fede o
14/06/2011 a las 03:22
no quiero saber cuántos millones de pesos son ahora, sino el equivalente a su valor adquisitivo de entonces. sería como hoy afanarle cuánto a un padre? $30, $300, $3000?
Rafa B.
14/06/2011 a las 03:10
Chichita, te quiero.
Rafa B.
14/06/2011 a las 02:37
Top ten!!
Rafa B.
14/06/2011 a las 02:31
Gooooooooooooooooool!!!!!!!!!!
Victoria Burgos
14/06/2011 a las 02:25
Que linda historia! llena de emociones, la disfruté mucho.
David C
14/06/2011 a las 02:17
Ah, como extrañaba tus post Casciari, por eso venía a éste blog... Bienvenido, ó ya te fuiste?
Mara
14/06/2011 a las 02:03
Pobre Roberto! Chichita tenía razón: "le hizo pasar el papelón del siglo", porque si por la acción del tiempo la anécdota podría haber quedado en el olvido, NO, Juanjo la repite una y otra vez cuando tiene que contar algo del legendario Hernán. Y bue, el será el precio de tener un hijo famoso. Por suerte para él nunca se va a enterar.
14/06/2011 a las 01:20
Ah, feliz día del escritor, a Hernán y a todos los que se sientan escritores en este sitio. Vasos y besos.
 marielos
14/06/2011 a las 00:45
me gustó mucho, la inocencia tuya al no saber a quien le hablaba chichita al mandarlos a la casa de tu compañero.Genial.
Blanca
14/06/2011 a las 00:14
Grande Chichita!?
Blanca
14/06/2011 a las 00:06
..una genia Chichita como resolvio la situacion. Tal vez nunca sabremos quien era el recepto de cada una de la frases, le dio con un par de adjetivos una complicidad tacita. Abrazo!!
Blanca
14/06/2011 a las 00:00
Havanna!! para decorar con los papelitos la entrada jajaja!!
Blanca
13/06/2011 a las 23:59
Tri de Paul!! XD
Blanca
13/06/2011 a las 23:51
A la flauta!!!..lo voy a tener en cuenta si viajo con Iberia de no pedir nunca sopa XD
 Randal
13/06/2011 a las 23:50
Hay una frase que dice " y no genera chismografía" pero como viene esa frase me parece que sería correcto "y no generar chismografía". Abrazo! M.
Blanca
13/06/2011 a las 23:48
Tuve la misma idea, es mas, igual lo voy hacer...ladron que roba a la ladron multiplica buenas frases :D !!!
Blanca
13/06/2011 a las 23:43
Gracias Hernán!...como extrañaba leerte! Hasta sentía celos de Orsai que te había raptado como una amante burguesa. Que cosa los recuerdos de la infancia!... el predominio de los olores ¿Seria que nuestros sentidos no estaban aun contaminados con Old Spice o Ma Griffe? Todo se vivía con los 5 sentidos en simultaneidad única. Yo también esperaba descubrir extraños secretos en los cajones del escritorio de mi viejo los días que no estaba; pero, o el gallego era muy inocente o muy prudente y fuera de la adrenalina que me causaba el hecho, nunca encontré algo tan privado, que de alguna forma no conociera...tal vez alguna carta de su tierra galega que por su estado denotaba las veces que había sido leída, aunque yo nunca lo viera. Gracias por volver y ser también un disparador de recuerdos. Un Beso
13/06/2011 a las 23:38
Gracias, Hernán, por este cuento. Gran abrazo.
 Paulo
13/06/2011 a las 23:25
Que grande !!! Lindo cuento...
Horoche de Barilacio
13/06/2011 a las 23:17
Hola, Ana G., ¿cómo pasaste tu cumpleaños? Tenés razón. Cuando consulté en la Real Academia, no vi esta actualización, porque me quedó fuera de la ventanita; lo que vi fue lo que esperaba ver, no se me ocurrió scrolear para ver si había otra cosa... Sigue gustándome más "inadvertido", sin embargo... ("Scrolear"... mírenlo, al purista del idioma... ja!)
13/06/2011 a las 22:55
hola, he consultado tu comentario porque me llamó la atención y no es un error. http://buscon.rae.es/dpdI/ hoy está aceptado. Gracias igual, fue interesante buscarlo....
 diego
13/06/2011 a las 22:50
A esto me refiero cuando digo que últimamente a Orsai le estaba faltando el toque Orsai !!!! Volver a sentir esa complicidad con vos Hernán y con otros lectores como el caso de Laurencio y Lucas (#143). Que bueno volver al 2009, pero con el camino recorrido del 2010/11. Por un momento pensé que me la iba a pasar hablando "solamente" de los autores e ilustradores de la revista. Hoy martes 13 de junio me arriesgo a decir que este post va a superar los 400 o 500 comentarios, a diferencia de los magros 200 de los últimos post. salud y bienvenido de nuevo "Hernán escritor"
 diego
13/06/2011 a las 22:39
Un detalle menor y azaroso, me tocó leer este post mientras escuchaba música en la compu, por alguna razón el tema que sonaba era "Any Other Name" de la banda de sonido de American Beauty y si existiera algo parecido al "maridaje" entre texto y música creo que este es un claro ejemplo de eso.
Horoche de Barilacio
13/06/2011 a las 22:29
Hernán: buen relato, gracias. Tiene ese tono sepia que algunos conocimos (vos debés tener fotos en color de tu infancia. Yo no...) Un detalle, que no desmerece (ni intenta hacerlo) la ternura ni la emoción: no es "pasar desapercibido", sino "inadvertido". "Desapercibido" es muy otra cosa. Se trata de un error muy generalizado... Mis respetos a Pablo (10), Gabriela (14), Oscar Zárate (16), Chechu (17), May (18), Manu (19) y Mona (20). También a vari@s otr@s; sólo nombré a los que llegaron entre los Top 20. Un abrazo.
13/06/2011 a las 22:28
Es una madre encantadora! :) Me imagino a Hernán llorando en la cama...
13/06/2011 a las 22:16
"Juan José, mi compañero, no apareció en ningún momento; lo imaginé castigado..., quizá golpeado con fuerza bruta por su madre, y lo envidié" Ya lo creo. Solo éso, te reivindica.
 diego
13/06/2011 a las 22:13
Me encantó la anécdota, y me hizo repensar algo, cuando leí por primera vez "Instrucciones para la masturbación de un hijo" suspiré aliviado, era 2007 y tenía dos hijas mujeres, por suerte ese tema no estaba en mi horizonte, pero dos años después nació Lautaro y no pensé en eso hasta ahora. Me intriga saber como se enterará mi hijo de que viene el tema, será algún "ceja de bigote" el que le explique los rudimentos, seré yo, con casi cincenta años ??? me cago en vos Lucas, me dejaste pensando !!!!
13/06/2011 a las 22:12
genia, chichita! roberto escondía las porno en su cajón y vos la merca en el rincón blanco... cayota, tuviste el coraje de volver a revisar ese cajón alguna vez?
Ope
13/06/2011 a las 22:07
Intenso , con suspenso, tensión y el desenlace con ese final memorable y emocionante, para mi también.Me reí y lloré.Hermoso, muy divertido cuento.Siempre respete y admiré esa tranquilidad y paz de tu viejo.Nunca lo escuché gritar.Eso para mi eran grandioso.Su sentido del humor dosificado y sensillo.Hoy a la distancia y entendiendo el momento histórico argentino y la cesura reinante...Y las censuras y represiones "particulares".Hoy que ya somos grandes... te puedo decir "que tu viejo era un genio" !Y que hacían una pareja lindísima con Chichita. Un cariño grande a vos y siempre lo recuedo, especialmente cuando juega racing.
13/06/2011 a las 22:03
La imágen de Hernán en la cama llorando y explicando que nada malo había hecho está a la altura de los últimos dos parrafos del texto.
 diego
13/06/2011 a las 21:59
Este post, en mi ranking personal, entra en un podio ocupapado por Canelones y El Viaje. Me emocionó muchísimo por dos razones, por la ternura del relato, por que siempre me identifico mas con los tipos de perfil bajo que con los extrovertidos (por eso estoy mas cerca de los Robertos que de las Chichitas), y por que, casi como el cuento de Hornby, logra esa mezcla de amor filial en un contexto de porongas y tetas, algo que resulta tan bizarro y genial al mismo tiempo. Me enterneció la entrega de tu viejo, la imagen de vos caminando despreocupado y tu viejo con un peso de una tonelada en los hombros, me lo imagino y no puedo mas que sentir que es una postal del verdadero amor entre un padre y un hijo. O en lo mucho que dicen esos silencios de hombres. Por otro lado también me reencontró con el Casciari que me cautivó hace años, que sigue vivo y coleando debajo del editor consumido por los quehaceres de la distribución de libros y revistas y eso, señores, vale mucho mas que los libros y revistas. Saludos Hernán y gracias por compartir esta historia, no te imagino moqueando mientras la escribías pero si suspirando cada 2 minutos. abrazo. diego
13/06/2011 a las 21:53
TOP TEN!
Renzo
13/06/2011 a las 21:46
En el blog de "Mas respeto que...." tenes una tabla de conversion....
13/06/2011 a las 21:46
Es hermoso cómo ciertos elementos se nos repiten a todos. Las revistas pornógraficas, para la generación que no usaba internet aun, eran algo muy deslumbrante... Va un extracto: "Ese día se sumó "Ceja de Bigote". Lo bautizamos así porque tenía las cejas unidas y era la primera vez que nosotros veíamos algo así. Era realmente sorprendente, lo creíamos un anormal. Pero tenía calle, nos pasaba el trapo. En cinco minutos era capaz de resolver el cubo mágico. Sabía tocar la guitarra. Y con tan sólo 13 años, de la boca de él, escuché por primera vez el nombre: "Los redonditos de ricota". Tenía discos inéditos de la banda y eso, a nuestra edad, eran créditos a favor. - ¿Alguno de ustedes se masturbó? ??largó Ceja de Bigote, sin pelos en la lengua. El verbo "masturbó" me provocó un cierto desequilibrio emocional. No sabía bien de qué se trataba, pero tenía la sensación de que era cosa de grandes. - Yo no ??dijo Valerio Flaco. - Ni yo ??agregué tímidamente. Ambos nos sentimos inferiores ante la ferocidad de la pregunta. - Yo sí, el martes, en el baño. Ni Valerio Flaco ni yo dijimos nada. Era una clara demostración de que sólo queríamos escuchar. Estábamos dispuestos a eso. A querer aprender. - Te sale un líquido blanco cuando te tirás la piel para atrás ??dijo y corporalmente se dispuso de una manera que daba el indicio de que no iba a decir nada más. Que hasta ahí llegaba su explicación. Con eso sólo teníamos que entender. Y así fue. Mi primera definición acerca de la masturbación fue: "te sale un líquido blanco cuando te tirás la piel para atrás". No más. Y así sentí que funcionaba la cosa. Y quería probar a ver si realmente sucedía lo que Ceja de Bigote acababa de anunciar. Entonces apareció él. Rápido de reflejos, oportuno como pocos. Una característica que con el tiempo se iría convirtiendo en una de sus mayores virtudes: decir lo justo y necesario. La clave. Y eso es talento puro. - Mi hermano es socio del kiosko de enfrente. Todas las semanas le traen revistas pornos y él las guarda en este cajón ??dijo Valerio Flaco, mientras sacaba de abajo de la cama un cofre que para mí pasó a ser sagrado. Resulta que el hombre que iba a jugar al fútbol con las zapatillas al revés era un terrible pajero. Y no sólo eso, había montado una relación comercial que le garantizaba la provisión de material pornográfico durante toda su adolescencia. Un adelantado para la época. En ese momento, él dijo las palabras mágicas: - ¿Quieren llevarse una? Fue como si Dios hubiese abierto el cielo para extendernos su mano. No sólo iba a poder experimentar lo que ahora entendía como la masturbación, sino que tenía con qué hacerlo. Mi ecuación era sencilla: mirar las fotos, bajarme el pantalón, tirar la piel para atrás y esperar que saliera un líquido. Me quería ir a mi casa. - Yo me llevo una y me tengo que ir ??dije, sin querer dar mayores explicaciones. Y así fue como Valerio Flaco nos inició a mí, a Ceja de Bigote, y a muchos más en el futuro, en el mundo de la pornografía y los experimentos masturbatorios. El enojo de su hermano que vio como le fueron desapareciendo poco a poco las revistas, es un detalle menor cuando lo que estaba en juego era nuestra madurez. Saludos!!
  Juan Sebastián Olivieri
13/06/2011 a las 21:40
Hernán, como dice Armando (#93), te hace falta un hijo varón. (Te puedo jurar que a través de los ojos de tu hijo ves a tu padre en vivo y en directo.) ¡Felicitaciones!, por escribir y por hacerlo cuando tenés ganas.
  Juan Sebastián Olivieri
13/06/2011 a las 21:36
¡Qué bueno Mungo! ...de pecador me convertí en delator de un pecado ajeno... Muy buen giro.
  Juan Sebastián Olivieri
13/06/2011 a las 21:34
¡Ídola!
vero
13/06/2011 a las 21:22
Muy bueno, lo felicito, vale la pena leerlo.
 JuanManuel
13/06/2011 a las 21:20
Me emociono hasta la lagrima esta historia Herman. Gracias.
 Chichita
13/06/2011 a las 21:03
vine como todos los dias a leer los ultimos comentarios y sorprendida me encuentro con un nuevo post. Me encanta como describis a papa... De aquel incidente recuerdo lo enojada que estube por mucho tiempo con el. Como un chico de ocho años se tenia que enterarde lo que no debia!. Recuerdo tambien que vos y yo lloramos acostados en mi cama vos diciendome que no habias hecho nada malo y yo por el mal trato a tu inocencia y por supuesto la culpa siempre la tenia papa...como lo extraño...tenia una bondad infinita y como nos amaba a los tres... (Y yo que me prometi recordarlo sin llorar...)
 fede o
13/06/2011 a las 21:00
la versión siglo XXI de esto es que tu hijo te revise el historial y te encuentre visitas a un sitio de acrobacias.
13/06/2011 a las 21:00
Gracias, corregido!
 fede o
13/06/2011 a las 20:54
cuanto serán $300 ley de 1979 en plata de hoy? encontrarle material a tu viejo es mucho pero mucho mejor que lo obvio, que es que tu viejo se lo encuentre a uno. es como encontrarle un juguetito a tu vieja en la mesita de luz.
EL RUSO del Solbaid
13/06/2011 a las 20:54
la unica que supo a quién iban las palabras fué Chichita...
Gus
13/06/2011 a las 20:48
Muy muy bueno, Sr.Gordo! ¿Viste la reacción de tus lectores? Yo también disfruté mucho. No sé cuáles serán tus proyectos... pero hay aquí una necesidad: vas a tener que honrarla. Abrazo!
 PERLA
13/06/2011 a las 20:45
Orsai al 100%. Como si el relato no fuera lo suficientemente genial, los dos últimos párrafos son supremos Gracias.
 Hernán Fluk
13/06/2011 a las 20:41
Tengo una historia, también con revistas pornográficas como protagonistas, y más o menos de la misma época (1980, 1981). El peluquero que me cortaba el pelo atendía, curiosamente, en su casa, como un dentista, como un médico que tiene su consultorio en el mismo lugar donde vive. En mis tiernos 10 o 11 años, y curioseando el montonazo de revistas que tenía el tipo en una suerte de mesita ratona, bien abajo en la pila encontré unas que me llamaron poderosamente la atención. Las fotos eran como las de las revistas de Roberto, pero sin puntitos raros: era brasileña. En un momento de distracción del peluquero las guardé bajo mi remera y claro, me las llevé a mi casa. Me encerré en mi pieza a mirarlas y mirarlas, pero el cargo de conciencia pudo más que mi tesoro oculto: tanto me dolía la panza que tuve que confesarle a mis viejos que me había robado las revistas. Mi papá sonreía de costado, pero mamá se escandalizó y -pese al botín. creo que lo hizo más por el robo en sí mismo que por el contenido de lo robado. Al otro día, munidos de las revistas, mi madre y yo fuimos hasta lo del peluquero a devolvérselas. Se las dimos, y no me olvido más la expresión de vergÌenza de ese pobre hombre. Mi mamá le pedía disculpas en mi nombre, pero el tipo se deshacía en explicaciones imposibles. Mi pudor se licuó al instante, y de pecador me convertí en delator de un pecado ajeno, lo que tampoco me hizo tan feliz. Volvimos a casa, y mi papá cambió su sonrisa ladeada por una sonora carcajada.
 Carlos José Bourlot
13/06/2011 a las 20:39
Gracias Hernán por los recuerdos que se despertaron también en mí (porque TODOS tenemos alguna historia sobre revistas pornográficas leídas a escondidas!). Abrazo, Carlos PD: una correción menor: "En cambio los billetes y las revistas sí eran bastantes; me llevÉ entonces..." (le faltó el acento).
13/06/2011 a las 20:36
www.orsai.es
Anita
13/06/2011 a las 20:35
Q grande Chichita,me hizo cagar de risa...
 Diegompd
13/06/2011 a las 20:35
Hernán: No puedo comprar el pack. El link me lleva de vuelta a la Revista N° 2.
richo
13/06/2011 a las 20:25
"Tenía cuatro sacramentos y un ángel de la guarda amigo y un "Paris-Hollywood" prestado y mugriento escondido entre mis libros." de "Mi niñez" j.m.serrat Me la hiciste recordar con tu segundo cajon. Me emocionan ambos.
Gloria
13/06/2011 a las 20:23
Qué lindo escribís, Hernán... yo también extrañaba estos textos!!!! Quiero más!!!
 Pepe
13/06/2011 a las 20:02
no se porqué sería, pero de golpe me acordé, que siempre el que llevaban porno al cole era "el gordo" del salón. Y esto se cumplió en cada uno de los salones en los que estuve. ¿coinncidencia?
Ana la bella
13/06/2011 a las 19:59
"castigado sin pantera rosa", no paro de reirme. En mi casa la eroticon andaba por ahi, alguna vez me advirtieron que no la lea pero tampoco se pusieron muy serios y hasta me dejaron ver Raices
Patorucita
13/06/2011 a las 19:52
Qué buen relato Hernán! Me hiciste reir y me emocionaste, gracias! Extrañaba este tipo de posts! Saludos!
Vitalio
13/06/2011 a las 19:51
Si, antes se decía así y ahora se dice asá. ¿Y cual esta bien? Todas las veces que sean opciones avaladas por los hablantes ayer, hoy o mañana. Si pudiera hacer cuentos, haría uno sobre un tipo que se la pasab inventando voces nuevas para cosas aún no verbalizadas y luego se esforzaba por "hacerlas circular".
13/06/2011 a las 19:50
¡¡¡¡Que tipo hijo de puta que sos!!!! Perdón por la confianza... no nos conocemos ni soy de esos lectores que son conocidos y que escriben siempre... ¡¡¡Pero vos sos un gordo hijo de puta!!! Ahora si... ¡uf! La habilidad del artista es la síntesis, cosa que no poseemos el resto de los mortales. Poner en unas cuantas palabras un montón de ideas y sensaciones que son parte de lo que somos y producir EL EFECTO, LA EMOCIÓN. Esa patada voladora en el pecho que nos hace saltar las lágrimas sin oportunidad de contención. La paternidad tiene de emocionante muchas cosas. Una de ellas es recordarnos como hijos y recordar como eran nuestros padres cuando nosotros eramos esos hijos. Y vernos a nosotros mismos, con nuestra edad actual, a través de sus ojos y de los nuestros. Y reconocernos antes y ahora, en ellos y en nosotros. Por eso el párrafo final es un ninja en vuelo desenfrenado impactando directamente en nuestra pechera. Un abrazo grande y muchas gracias por todo.
Jotapé
13/06/2011 a las 19:48
Como "Prolijo", en Argentina es prolijidad, en España... no usan.
13/06/2011 a las 19:40
Bravo. Yo igual perdí a papá y a de apoco, gracias a los amigos y a la escritura, lo he podido empezar a reconstruir como un rompecabezas para que Bicho pueda recueperar algo de lo que yo sí pude tener por ser mayor. Será lindo que Nina cuando crezca pueda ver todo (o las partes necesarias) del paisaje de su abuelo gracias a tus letras.
Vitalio
13/06/2011 a las 19:38
Sí, pero el Indice es necesario a) Cuando tenés idea justa del artículo que queres leer b) cuando querés releer alguno en particular) 3) etc.
 wasuaje
13/06/2011 a las 19:38
Excelente Gordo !
13/06/2011 a las 19:29
en realidad me dan "felicidad"
13/06/2011 a las 19:27
Todos los recuerdos que nos definen quedan sepultados bajo kilos de historias inútiles. Es lo que uno hace para mantenerse cuerdo, y para seguir pensando que la propia personalidad es un accidente, y nada más que eso. Abrazo!
13/06/2011 a las 19:27
En Argentina lagaña y en España legaña... estas palabrejas que solo cambiaron una vocal al cruzar el Atlántico
Paulina
13/06/2011 a las 19:25
y que suerte leer otra vez algo nuevo tuyo
 Maruja
13/06/2011 a las 19:25
me encantó esta historia, muy emotiva y muy bien narrada. Ahora a esperar la de Orsai 3, gracias.
Paulina
13/06/2011 a las 19:25
Que hermoso, emocionante: de las manos
13/06/2011 a las 19:23
Que grande Hernán, comencé super feliz la semana con esta sorpresa que nos has enviado hoy; y vienen a mi mente recuerdos en tropel de tantas vivencias, de regaños y enojos por parte de mi madre que ahora me dan tanta felicida, besos Gordo!
 imor
13/06/2011 a las 19:22
me encantan estas disgresiones :) completan terrible post los quiero a todosssss!!!!!!
Marshall
13/06/2011 a las 19:20
Gordo, brillante. Una joyita maravillosa, un fabergé como diría Truman Capote. Mierda, Gordo. Sos diez veces mejor escribiendo que editando. Permitime un consejo: escribí vos solo toda la Orsai y poné seudónimos. Lo hacía Ray Bradbury. Y su mujer nunca se fue de la casa! Abrazo yoruga.
mercedes
13/06/2011 a las 19:20
gracias por este Orsai! me alegraste el lunes, estoy llorando de la risa!
Ana la bella
13/06/2011 a las 19:17
uy que sorpresa!!!!
maraña
13/06/2011 a las 19:15
me encantó...y ya reservé la 3!
Roberpf
13/06/2011 a las 19:15
Se echa de menos el comentario de Chichita. ¿Cual fue el destino de las revistas recuperadas? ¿el fuego? ¿el segundo cajón? ¿sufrió el bueno de Roberto algún castigo más? Creo que todos los que hemos escondido porno hemos temido ese momento...
13/06/2011 a las 19:11
Buenisimo Hernan. Yo tengo tu edad y soy marplanauta. Mi viejo es un personaje y alternativamente queria dejar su impronta de contador publico para desarrollar otras actividades variopintas y destinadas inevitablemente al fracaso. Asi en casa se monto una carpinteria que derivó en tres muebles sencillisimos y dejo por años sierras y herramientas varias,mil y un gamulanes de una fabrica que habia montado y que se puedrieron en un placard y yo me deleite poniendomelos y rompiendolos como el ñato que se convertia en el increible hulk y asi. Una vez revisando una mudanza de biblioteca encontre unos cuadernos rivadavia tapa gris blanda en donde escrita con letra de papá habia unos cuentitos o algo asi. Yo sabia del berretin de escritor de mi viejo pero no mucho mas, otra aventura inconclusa igual que una sangucheria que se llamo bartolo y duro dos meses. La cosa es que me puse a leer y para mi sorpresa me encontre con que eran relatos eroticos, a esa altura yo debia tener once o doce años lo que me privaba de la candida inocencia de tu anecdota. Alli encontre con caligrafia paterna una ecena de alto voltaje en un fitito (creo recordar, era un auto) en donde una niña de unos pocos años mas que yo en ese entonces mostraba sus nalgas blancas y hacia gala de habilidades fellatorias. No supe en el momento que hacer si llevarmelo o que cosa. Lo deje alli donde lo encontre y alguna vez mas lo lei (habia otros , el que refiero es el que recuerdo) y desde entonces no habia venido a mi mente ese episodio. Asi que este post que vino del mail que te llego de tu compañero y refloto tu recuerdo propició el mio. Quizas alguien lea este y se acuerde de otro similar. Capaz que formamos parte de una inmensa cadena de recuerdos acallados de padres onanistas. En una de esas... Gracias Laurencio
Lam
13/06/2011 a las 19:04
: )
 Tatiana Kurlat
13/06/2011 a las 19:00
Especial el relato, me alegro el día. Y el final me emocionó terriblemente, sos increible Hernán. Espero feliz la Orsai 3 para leerte!
13/06/2011 a las 18:55
muerta estoy con este relato. gordo genio.
13/06/2011 a las 18:52
Lechon! La puta madre, me diste ganas de leerte devuelta... Quiero mas posts de estos gordo!! Esperando con ansias la N3 Ah, ese ultimo detalle de la historia me pianto un lagrimon...
Gimena
13/06/2011 a las 18:52
#105: (RUSO del Solbaid) ah si!!!. esa parte me encantó; y todo el malentendido!
Jotapé
13/06/2011 a las 18:51
-(...!) - ¿Mamá sabe que tenés esto? (Mi hermana mayor) Sin mirarme, con cara de asco mientras pasa las hojitas de una mini porno en la que un señor y una señorita se conocían en una estación de subte de Londres. - ¿¿¿QUE HACES EN MI CUARTO??? -Hubiera estado bueno poder gritarle- - ¿De dónde sacaste esssto? -ahora si, me miró- pero volvió a las dos o tres hojas que le faltaban. -(...) - ¡Qué asco la baba! -se le escapó al ver la última foto- - No es baba... -le expliqué(?)- pasando a ser desde entonces y hasta hoy YO el mayor de los dos.
Gimena
13/06/2011 a las 18:49
Que maravilla!!! muy grata sorpresa, la verdad inesperada x esta hora en Argentina. No entiendo cuando dicen viejo-nuevo!!: para mi nunca cambió, y todo lo re-confirma. Me hizo reir, igual q el cuento anterior (dos años después).. Con muchas ganas de leer: el otro! Ya estoy reservando revista!!! Me lei casi todos los comentarios a ver si opinaba chichita...
silvia
13/06/2011 a las 18:46
Esta sra tan simpática que le decía pelotudo a tu papá delante tuyo...es la misma que en público te lama lechón? ¡Qué simpática!
Lam
13/06/2011 a las 18:41
Qué bueno volver a leerte así, "en vivo", Hernán, después de tanto tiempo. Hermosa la anécdota y no sé si por la cercanía del Día del Padre o por la lejanía del mío (murió hace muchos, muchos años), pero me hizo lagrimear. Gracias.
 musco62
13/06/2011 a las 18:40
Gracias Gordo, me alegraste la semana! Se extraña leer en el blog.
EL RUSO del Solbaid
13/06/2011 a las 18:37
Y si Roberto mirando el churrasco también pensó que las palabras de Chichita eran para vos????
Germán Leva
13/06/2011 a las 18:36
Gracias.
13/06/2011 a las 18:36
Feliz Día muchachos!!!! abrazo desde Floresta
 PaolaNS
13/06/2011 a las 18:29
Si escribo y digo "garaje" se me cae la mano, te juro!!! En Argentina se dice garage con la pronunciacion francesa (otra vez se me tildo la PC y me dejo sin acentos, ahhhhhh)
13/06/2011 a las 18:28
En Argentina no decimos garaje (con jota, según aconseja la RAE) sino garage, con pronunciación francesa. (Suena garash).
 Emi
13/06/2011 a las 18:27
En mi casa las porno las tenía mi hermano mayor en un baul con llave... que con mi otro hermano habíamos descubierto como abrir..
13/06/2011 a las 18:22
Tremendo el silencio de Roberto. Tremendo.
 Barb
13/06/2011 a las 18:20
FELIZ DIA Hernan. Gracias por hacer lo que haces, y hacerlo tan bien y acercarme/nos a la literatura de la mejor manera... sin nadie en el medio.
Miguel de Jaén
13/06/2011 a las 18:14
Gran historia crack. Sólo un detalle menor sin ánimo de tocar mucho las narices, creo que no te lo ha comentado nadie aún, es garaJe, no garage. Un abrazo fenómeno
13/06/2011 a las 18:12
Gracias por el poema! Impresionante...
 yosola
13/06/2011 a las 18:09
que maravilla es tener a Hernan de regreso, escribiendo como siempre en los dias en que nadie espera nada del mundo. Como se nota que lo suyo suyo es escribir y contar historias, y no organizar la distribución de una revista.
artur
13/06/2011 a las 18:06
Que grande roberto fundamental tomar de la mano, cuando uno quiere trasmitir sin decir con palabras... lo que va a ser una metafora, de como enfrentar un problema
maxi
13/06/2011 a las 18:05
Muy buena la historia! Vivo actualemente en la 35 y 34, paso siempre por tu barrio... le puedo poner a la historia las casaa,los árboles, los vecinos, los colores y aromas correspondientes. je! hasta los perros seguramente! Abrazo desde Mercedes!
maxi
13/06/2011 a las 18:03
Conclusión: en España los mozos te tratan peor que en ningún lugar del mundo! Tal cual las azafatas de Iberia, que pasan como perros rabiosos preguntando: "¿Pasta o pollo!!!? Luego te tiran la bandejita y agradecé que no te caiga en la cabeza...
gaitán
13/06/2011 a las 17:59
Gracias por la anecdota, Hernán. Y por convocar a Tute para ilustrar tu texto.
Carolina
13/06/2011 a las 17:49
100!!
Armando
13/06/2011 a las 17:39
Te hace falta tu hijo varón Gordo, yo sé, lo sé lo sé, que te hace falta. Soy tan cursi como tú y caminar de la mano con Joaquín es de los regalos de vida más grandes que tengo.
 laura alvarez
13/06/2011 a las 17:33
Hacía demasiado tiempo que no escribías... Me encantó!!!
LauraF
13/06/2011 a las 17:24
Increíble como se retrata el mundo en unas pocas líneas , y el amor paterno y otras épocas como las que vivimos los de más de 40....Gracias , Hernán!!!!
13/06/2011 a las 17:23
Entre lo que volvió a mi memoria aquella noche mercedina hay un detalle que yo no recordaba y que ahora me emociona: Roberto y yo hicimos las dos caminatas, la de ida y la de vuelta, agarrados de la mano. gracias
Gonzalo (ex mercedino)
13/06/2011 a las 17:19
Sublime Hernán PD: Por casa estaban las sexHumor y quizás alguna eroticon (y no se si algo de Altuna)
 tuke
13/06/2011 a las 17:15
me hiciste saltar las lágrimas gracias!!
perica
13/06/2011 a las 17:12
esta evz pensé que no había nada para llorar. venía riéndome en la oficina solita mi alma, mientras pensaba...que bueno, lo leí entero y no lloré. pero claro, me faltaba el último párrafo. TREMENDO.
sOle
13/06/2011 a las 17:11
Hermoso desayuno gordo, gracias....!
Isidro Angel
13/06/2011 a las 17:08
A proposito... Ultimo...
Isidro Angel
13/06/2011 a las 17:07
Me gusta la forma como combinas la parte peligrosa con lo divertido y al final ese toque de añoranza que le pones a la memoria de tu padre y la unión que tenía contigo... hermoso relato, por eso te leo Hernán...
13/06/2011 a las 17:07
Me encantan estas historias. Ahora como padre de tres, y vos también, entenderás el valor de ese ir y venir de la mano. Me gustó mucho!
 Gavilandia
13/06/2011 a las 17:05
El final parece sacado de contexto, podria ser el final de varios de tus cuentos. Sin embargo es un detalle que emociona. Mi blog se llama Primer Cajon y el titulo del cuento tiene mucho que ver con este sentido de las cosas ocultas.
13/06/2011 a las 17:02
Pri!
13/06/2011 a las 17:01
Gracias gordo!! yo siempre lo sospeché: "volverás y serás alfajor"
Paula
13/06/2011 a las 17:01
yo pensaba lo mismo!!!!!!!! en mi casa en su momento encontre Eroticón...
Orson
13/06/2011 a las 17:01
ese final me desarmó
13/06/2011 a las 16:58
Extrañaba esto, Hernán. Gracias
Paul
13/06/2011 a las 16:57
Me parece una boludes terminar de leer la anecdota de Hernan, y ver 20 o mas comentarios peleandose por ser el primero. Pero sin ninguna acotacion interesante sobre el texto. Por mi lado, queria comentarte que hace unos años que perdi a mi viejo, que hay dias que lo extraño mas que otros, pero sobre todo, te envidio porque no tengo estas clases de recuerdos tan vividos como los tuyos. Te felicito (otra vez) por esta anecdota, que mas que recordar la humillacion de tu padre, recuerda una vez mas lo que compartiste y lo que visiste con el. Realmente me emociona mucho cuando contas algo de tu padre. Un abrazo. Paul.
Nico do Brasil
13/06/2011 a las 16:55
Capaz que Bugarín se acordaba bien de esa anecdota porque él si fue el que cobró, para que lo envidies. Un grande, Roberto, realmente... Seguis siendo un "gordito peligroso" vos, sabias?
doctaton
13/06/2011 a las 16:54
Que placer volver a leerte Hernán!
Mamá Gansa
13/06/2011 a las 16:52
Excelente sensación esa de abrir el correo y ver nuevo post de Orsai! y esta vez, un POST DE ORSAI!! As it ever was... me quedo con un "sniff,sniff" en el aire por el final de tu escrito... Y me pregunto yo,¿qué recuerdos tendrán mis hijos de sus padres?? O_O
Mariángeles
13/06/2011 a las 16:52
Me encantó. Es tan necesario volver a recordar esos momentos de niñez donde con asomarse a un cajón o abrir una revista, se desplegaba ante nuestra mirada atónita un nuevo mundo, misterioso y mágico. Gracias, porque ese recuerdo tuyo despierta otros dormidos en mi memoria, y seguramente le pasa lo mismo a muchos lectores... Mariángeles, desde Berlín
 argenta
13/06/2011 a las 16:51
Siempre me ha llamado mucho la atención cómo se van transformando en nuestra memoria los sucesos de la infancia conforme va cambiando nuestra propia mirada. Me encantó cómo pintaste en una anécdota que puede parecer de lo más simple, los prejuicios de pago chico, la crueldad de algunos castigos y sobre todo caminar de la mano de un padre serio. Gracias, me hiciste emocionar.
 Carlos Cova
13/06/2011 a las 16:49
¿Echaría en falta mi padre aquellas páginas centrales de ??Interviú?? que extraje de su colección y que terminaron, tras el manoseo general de los chicos, escondidas en los escritorios del tercero A? ¡Mira por dónde nos agarra la memoria! Gracias, Hernán.
Nico do Brasil
13/06/2011 a las 16:49
Por favor, sin ofenderte, pero aca en Brasil, PINTO tambien es PORONGA o PITO para ser mas suave. Si hubieses nacido aca y con ese apellido, tal vez el PORN-DEALER de tu amiguitos serias vos.
Mamá Gansa
13/06/2011 a las 16:49
Upsss....41 :-P
Horacio
13/06/2011 a las 16:48
Para Danshu y Pisotres: Es un homenaje de Hernán a Miguel Hernandez en Pueblo Blanco! "Por sus callejas de polvo y piedra por no pasar, ni pasó la guerra, sólo el olvido camina lento bordeando la cañada, donde no crece una flor ni trashuma un pastor." un abrazo...
13/06/2011 a las 16:44
Ya dijeron muchos que la anécdota es genial. Pero un detalle que me encantó fue la suposición que hiciste sobre el castigo de Bugarín: "Lo imaginé castigado sin pantera rosa". La inocencia de la infancia es increíble! Y también lo de "mujeres y de hombres desnudos haciendo acrobacias". Saludos desde Temperley.
 Zap
13/06/2011 a las 16:42
genial, hernán, la potencia del detalle final.
Nico do Brasil
13/06/2011 a las 16:40
son rapidísimos...
13/06/2011 a las 16:38
Qué final, señores, pero qué camino hasta el final también.
13/06/2011 a las 16:38
Corregido!
Ana
13/06/2011 a las 16:37
Shhhh, las de mi viejo eran alemanas o escandinavas también...no sé. Esos escondites eh?? En mi caso, el estante más alto del baño. Cómo llegué ahí?? ni idea.
Tista
13/06/2011 a las 16:36
Sr. Gordo (con perdón y cariño), ya era la puñetera hora de que hiciera volver a ese blog que le gobierna por el buen camino (esto último sólo con cariño. Gracias. De momento ÚLTIMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Julio
13/06/2011 a las 16:36
Maestro. Impecable. Gracias por tirarlo un lunes, como pa' arrancar la semana. "Agarrados de la mano". Todavía se me pianta un lagrimón.
 Inimpus
13/06/2011 a las 16:30
Sí, te pegan con una escuadra. Imaginate cómo te queda el marote...
maru
13/06/2011 a las 16:28
Eso se llama colocar un mundo en tres líneas... las últimas. Gracias Hernán.
 Inimpus
13/06/2011 a las 16:27
Toc Fái, mi mejor marca!! Muy buena la historia. Me imagino la vergÌenza de Roberto, sobre todo en esa época y en una ciudad chica como Mercedes.
13/06/2011 a las 16:26
Qué bueno ! Es como volver al viejo blog Orsai ! Que buen comienzo de semana ! Gracias Hernán.
13/06/2011 a las 16:24
increíble final che... tu viejo debe haber llevado marcada esa noche a fuego toda la vida... imaginate lo q te habrá querido para bancársela como un duque... la mirada de papá bugarín y la caminata de la mano, son momentos sublimes che... gracias por la magia...
Pablo Pinto
13/06/2011 a las 16:23
Tremenda historia, aunque tantos otros de nosotros fuimos más Bugarín que Gordos. Siempre había un amigo con más porno y que generosamente lo compartía. Videos prohibidos de compilaciones de tetas fugaces en películas del cable. El porno a los diez años es una experiencia bien rara y la cuentas muy bien con esa inocencia y sorpresa tonta. Muy bien, Gordo.
13/06/2011 a las 16:23
Hola!!! Pequeñísimo error: "Por no tener, casi no tiene diálogos." Brillante! Me reí con lo de la supremasía femenina.
Diegol
13/06/2011 a las 16:21
Las de mi papá no eran escandinavas. Eran unas Eroticón de la década del 8o. Y abrir ese secreter con la llave que, por poca vocación de paranoico, escondía en el segundo cajón del mismo placard, me hacía sentir como una mezcla de Julian Assange y Hugh Heffner. Mis más sinceras felicitaciones por rememorarme sensaciones olvidadas por la simplicidad que otorga la web.
13/06/2011 a las 16:21
A mi me hizo acordar la primera vez que vi un "erotikmÀssor" en la primaria y era en una foto que había traído un compañero. Si en ese momento hubiera sabido que traían tantos problemas hubiera escuchado los consejos de mi padre con mayor atención!!! C'est la vie!!!!
noé
13/06/2011 a las 16:20
Se te echaba de menos, Hernán.
 Emi
13/06/2011 a las 16:20
"La literatura no es lo que uno deja ir, sino lo que vuelve, deshilachado, en los correos de los lectores, en las voces de los otros" impecable! tiene tanto que ver con mi profesión, sin ser escritora, que me sorprende la frase! Hermoso texto, mejor recuerdo!!! Y el final, me hizo emocionar...
 Sil XXL
13/06/2011 a las 16:18
En casa también había unas revistas Humor, escondidas en un armario viejo. A escondidas las mirábamos con mi hermano y mis primos, y poníamos a uno a vigilar que no entrara nadie.
Juan Pérez
13/06/2011 a las 16:18
Se te extrañaba, Hernán! Y eso que festejo la revista, pero siempre lamenté cómo este blog se había ido transformando en otra cosa. Un alegrón, el de hoy. Saludos.
 Verónica Robledo
13/06/2011 a las 16:18
Falta un "de" en: Hace un mes (...) no podía decidirme entre dos que siempre tuve ganas DE contar. Muy buena historia.
13/06/2011 a las 16:17
Gracias Hernán, apoyo la revista pero lo que mas deseo es larga vida al escritor. En casa también había cajones cerrados con llave que abri alguna vez. Ž Me quedé pensando en el final, que profundidad en un par de lineas. En fin, para suscriptores de La Plata la web
 Marcelo Mazza
13/06/2011 a las 16:16
"La literatura no es lo que uno deja ir, sino lo que vuelve, deshilachado (...) en las voces de los otros." Aaaaah Hernán, qué placer leerte después de tanto tiempo. Gracias.
 Jole
13/06/2011 a las 16:15
No hay forma mejor de empezar un Lunes, gracias Gordo!! =)
13/06/2011 a las 16:15
Por fin vuelven tus historias a Orsai. Me hiciste acordar que mi papá tenía unas revistas Humor en el último cajón de la comoda de madera, y que con mis compañeros a los 9 años, las espiábamos y no lo podíamos creer. Chicos que crecimos sin Poringa. Besos!
Jotapé
13/06/2011 a las 16:15
¿En España los mozos te pegan? ¿y qué porcentaje dejan de propina por allá?
Rodrigo
13/06/2011 a las 16:14
Gracias Hernán por ponerle un poco de calor a esta mañana de lunes con mucho frío (en Argentina). La historia es sencillamente genial, de esas que nos regalabas cuando no eras un hombre tan ocupado como ahora. Y el detalle del final, sublime.
 ana guerra
13/06/2011 a las 16:12
Que bueno este post! Me llega justo el lunes, después de haber leído casi íntegra la ORSAI Nº2 el fin de semana (si, recién ahora). Me pasaron muchas cosas, pero una de ellas fue volver a sentir, después de más de 20 años la misma ansiedad y alegría al tener una revista en mis manos que tenía cuando lograba encontrar una Cerdo y Peces en los pocos quioskos de Montevideo y devorarla en poco tiempo. Había que recorrer quioskos, librerías, estaba el boca a boca, hasta que al fin lo lograbas. Lo mismo me pasó con la Orsai (y todavía espero conseguir la Nº1). Muchas gracias por eso, y por toda la revista. Fue como ver un gran espectáculo, donde cada nota es una especie de monólogo, y donde Chiri y Hernán son los presentadores. Un placer de verdad. Ah, y no importa que no haya índice; yo igual la leo toda desordenada. Un abrazo y espero la 3! Ana de Montevideo
Flor
13/06/2011 a las 16:12
quiero la nro 3 ya....... es increíble todo lo trasmitís!! Besos!
Vani
13/06/2011 a las 16:12
Tute en la próxima! Que gran alegría! Y gracias por cambiarle el color a un lunes bastante oscuro que me tocó vivir.
 Leonardo Hoyos
13/06/2011 a las 16:10
Pri eto Pri mario Pri scila Pri to catalan
13/06/2011 a las 16:09
gracias por enseñarme otra palabreja...cómo disfruto con estas variaciones tan tontas de nuestro lenguaje
maraña
13/06/2011 a las 16:09
vamoooo el escritooooooooooor! :)
karen_de_uruguay
13/06/2011 a las 16:08
La ultima frase emocion pura !
13/06/2011 a las 16:07
Gracias Gordo por la vuelta a los viejos tiempos!! En todo sentido!
marcelo
13/06/2011 a las 16:06
pfffffff, que iluso...
marcelo
13/06/2011 a las 16:05
top 15?
 kchito
13/06/2011 a las 16:05
40!!! todo mío!!! en lunes??? WTF?
 Titita Caquel
13/06/2011 a las 16:04
Me encanta todo! Me reí, lloré. Te echábamos de menos. No nos hagas pasar más está anorexia sentimental. Abrazo Ains...que majo eres!
Cosima
13/06/2011 a las 16:03
qué bien que escribís, Hernán. La verdad, entrañable. Qué bueno en lo que te convertiste ;)) Me alegra
 Chuletapelada
13/06/2011 a las 16:03
grosssssssssssssssoooooooooooooooooo
13/06/2011 a las 16:03
Por lo menos las de tu viejo tenían puntitos en las vocales, yo, en cambio, me topé con una Eroticón. ¡¡Eroticón!!. Todavía recuerdo la historieta (entre otras cosas, claro)
  Carolina Nishii
13/06/2011 a las 16:03
Gracias por esta historia, es de las que me encantan leer, que entran de frente al cerebro sin tener que darle vueltas... un abrazo fuerte desde Japon. Ya me muero de ganas de tener la 3 en las manos y leer tu cuentito....
Patricia Freire
13/06/2011 a las 16:02
Gracias, Hernán desde Montevideo. Una ternura, como siempre. Un abrazo, Patricia Freire
13/06/2011 a las 16:02
Me dan ganas de darte un beso por alegrarme el lunes =)
 Pepe
13/06/2011 a las 16:01
Yupi Orsai!!! Orsai!!! Orsai!!!
Pablo
13/06/2011 a las 15:59
¡Lindo homenaje a tu viejo! A pesar de su vergÌenza y tu ignorancia. El detalle de las manos me emocionó. La paternidad es simple, en el fondo.
 MatiFer
13/06/2011 a las 15:57
Que lindo una pequeña vuelta al viejo orsai!!! top 20?
13/06/2011 a las 15:57
Sí, moratón, moretón. En Argentina se dice distinto.
13/06/2011 a las 15:56
Hernán, no sé si en la Argentina se dirá así...pero moretones me suena extraño, en la España de la crisis y, sobre todo, de los Mossos dŽEsquadra, se diría moratón....perdón por la corrección impertinente
 Pisotres
13/06/2011 a las 15:54
Qué bueno. Quizás quieras corregir esta frase en el antepenúltimo párrafo que de pronto no se entiende bien: "Por no tener, casi no tiene diálogos." Saludos. P.
Jotapé
13/06/2011 a las 15:54
Es indescriptible la sensación de entender algo que quedó en Stand By desde la infancia. Un chiste, un enojo de madre... y de golpe algo lo pone en primer plano y caés. Te reís solo o hasta te da por explicarte o disculparte con ...nadie: ya fue.
karen_de_uruguay
13/06/2011 a las 15:53
:)
13/06/2011 a las 15:50
No saben qué grata sorpresa. Precisamente estoy viendo en youtube, una entrevista que le hicieron a Hernán hace unos años. Y me quedo mirándolo y escuchándolo con atención, y de repente... llega este mail. =) Ya tengo mi segunda taza de café del día.... voy a leer!
13/06/2011 a las 15:49
faaaaaa... no te dan tiempo de nada...
13/06/2011 a las 15:48
Dios! no hay suerte...
Ana Y.
13/06/2011 a las 15:48
"...la literatura no es lo que uno deja ir, sino lo que vuelve, deshilachado, en los correos de los lectores, en las voces de los otros." Te robo la frase para el muro infinito de feisbuc. Un abrazote
13/06/2011 a las 15:48
Top 20???
13/06/2011 a las 15:48
casi top twenty qué decadenciaaaa !!!!! Feliz Día de Escritor Gordo!!! 13 / 6 Nacimiento de Lugones
 Teresiña
13/06/2011 a las 15:46
qué maravilla! cómo extrañaba esto, Hernán. Más allá del "goce" de la Orsai impresa, me hacía falta leer uno de tus clásicos posts. besos, muchos
Mona
13/06/2011 a las 15:46
Que bonita sorpresa!!!
13/06/2011 a las 15:45
Corregido, gracias!
 Manu Fernandez
13/06/2011 a las 15:45
Que grande que vuelvan a la memoria las cosas que uno hizo con su padre, o algun otro se querido que ya no está. Es como si no se hubiera ido del todo. Gracias gordo, al leer esto tambien recorde algo que hice con mi padre hace decadas, que bueno volver a leer historias tuyas, pero que en verdad son de todos.
may
13/06/2011 a las 15:45
maravilloso
 chechu
13/06/2011 a las 15:44
gracias hernan!!!! "uno aquellos compañeros, Juan José Bugarín" le falta el "de aquellos"
 Oscar Zarate
13/06/2011 a las 15:44
Brillante. No se puede decir otra cosa. Se sienten exactamente las emociones de Roberto, tuyas y de los Bugarín. Es una obra de teatro en pocas líneas...
 Barb
13/06/2011 a las 15:43
Gordito lindo, me alegraste el lunes. TQM!!!
13/06/2011 a las 15:41
Jajaj, es que es la primera vez, siempre me ganana. Acabo de comentar después de leerlo y ya entré 14!!
 Esteban
13/06/2011 a las 15:41
encima el 13...
13/06/2011 a las 15:40
Groso, Hernán. Me viene a la memoria otro fajo de revistas que descubrimos con mis primos en lo alto de un placard de mi tío. Sería 1980 o 1981. Aunque estábamos en Buenos Aires, lo de la "gran ciudad" no vale: el enojo de mi tío cuando nos agarró con las manos en la masa fue tan terrible como los ojos de Chichita... Y como nenita de tercero o cuatro grado, no terminé de entender lo que hacían esos señores y señoras, por lo tanto tampoco el enojo de mi tío... Me había olvidado también de esto, será que los recuerdos inútiles se acumulan y aplastan a los otros...
 Esteban
13/06/2011 a las 15:40
bu.. nunca llego temprano
 Emi
13/06/2011 a las 15:40
La proxima animate con el PRI!!
Jotapé
13/06/2011 a las 15:40
Ran15!
Emilio
13/06/2011 a las 15:39
Top 20!
13/06/2011 a las 15:39
Soy tan feliz! Lo logré! Ahora estoy más cerca de cantar alguna vez Pri!
Pablo
13/06/2011 a las 15:38
Biennnnn, sorpresa de lunes!!!!!!!
13/06/2011 a las 15:38
Top ten?
 MariuAppel
13/06/2011 a las 15:37
Hola
Celes
13/06/2011 a las 15:37
UFFFF!!! ... casi!
 P8
13/06/2011 a las 15:37
5tooooooo
 Inimpus
13/06/2011 a las 15:37
Toc Ten!
Celes
13/06/2011 a las 15:37
priiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
 Emi
13/06/2011 a las 15:35
jaja nos invertimos!
13/06/2011 a las 15:35
Emi, claramente hemos tenido un cruce espaciotemporal interesante!
 Emi
13/06/2011 a las 15:34
segundaaa
13/06/2011 a las 15:34
tercero!... ciclolibrero de Madrid!
13/06/2011 a las 15:34
SIII Y PRIIII!
13/06/2011 a las 15:33
TOP TEN?