Orsai blog post

Vida privada
jueves 27 de abril, 2006

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Vida privada
jueves 27 de abril, 2006

La desgracia venía en sobres papel madera

       

Desde los tres años de edad empecé a desarrollar una patología muy extraña, casi perversa, fruto de algún complejo o trauma no resuelto. No sé bien por qué hacía aquello. Nunca lo supe, pero tampoco era capaz de evitarlo. Lo que me ocurría podría definirse como un tic, pero no lo era. Podría excusarse como una gracia infantil, pero tampoco era eso. Me pasó durante años, y lo sufrí en silencio hasta hoy, que lo diré en público, a pesar de que todavía me causa un poco de vergüenza recordarlo: en la infancia yo arruinaba las fotos. Todas las fotos. Y nada ni nadie podían detenerme.

Cada vez que veía a alguien a punto de hacerme una fotografía (individual o de grupo, casual o pautada) una fuerza más poderosa que cien caballos me obligaba a poner un determinado gesto histriónico. Siempre el mismo gesto, durante dolorosísimos años. En mi casa de Mercedes hay cantidad de fotos mías, que van desde que tengo uso de razón y hasta la primavera de 1978, en donde aparezco inmortalizado con esa cara de idiota. Burlándome del buen gusto y despreciando la posteridad de los álbumes familiares.

La mueca, técnicamente hablando, era un involuntario homenaje a cuatro celebridades. Un segundo antes del flash, yo inflaba las mejillas como el actor mexicano Carlos Villagrán, ponía la trompa como el cómico argentino José Marrone, y los ojos bizcos como Susana Giménez. A la vez, ladeaba un poco el cogote para la derecha, como el científico americano Stefan Hawking. El resultado era de un brutal patetismo.

Las primeras ocho o doce veces que lo hice me festejaron la gracia. Según mis estudios posteriores, comencé a desarrollar esta enfermedad en Mar del Plata, en el verano del 74. La primera foto que arruiné todavía existe, descolorida, en algún cajón de mi casa. En toda la serie de fotografías de aquellas vacaciones tengo ese gesto infame. Pero mis padres no captaron entonces la gravedad del suceso.

Al principio se reían, creyéndome un gordito extravagante. Con el tiempo le restaron importancia al asunto con una frase que usaban mucho conmigo para casi cualquier cosa:

—Dejálo, que está llamando la atención.

Sin embargo, los años y las fotos se sucedían y yo no lograba quitarme esa mueca de la cara cada vez que oía el clic de una cámara. En la intimidad de mi habitación, y aún siendo muy niño para traumatizarme por algo, yo sabía que tenía un problema grave. Los demás, en cambio, seguían pensando que aquello era normal y pasajero.

Marcos, mi abuelo materno, fue el primero en darle importancia al asunto. Durante la Navidad de 1976 llamó a mi madre aparte y le dijo que yo era un pelotudo, que había que hacer algo con urgencia, que no podía ser que me burlase de toda la familia y le arruinara, sistemáticamente, las fotos de las Fiestas y las Pascuas, y que si alguien no me encarrilaba a tiempo, yo de grande iba a terminar muy mal: o muerto apuñalado en una zanja o, lo que es peor, dijo mi abuelo tocando madera, haciendo rutinas cómicas en los programas de los hermanos Sofovich.

El regreso a casa en coche resultó ser la primera confrontación pública con mi enfermedad secreta. Mi madre, un poco cortada, me dijo que dejara de hacer monerías en las fotos. Me lo dijo con calma, pero dolorida por el sermón de su padre, al que respetaba mucho. Y sobre todo, me lo dijo como si esas muecas fuesen algo manejable para mí, como si yo, realmente, pudiese controlar el problema. Me aconsejó dejar de hacerlo, y se quedó tranquila.

En marzo del 77 comencé la escuela primaria. Yo ya no era un chico de jardín de infantes, ya no se me perdonaba todo: comenzaba a usar guardapolvos blanco, bléizer, e iba engominado al Colegio. Ya sabía leer, y ya sabía escribir. A las dos semanas de clase nos sacaron a todos al patio para hacernos la típica foto de grupo. Las maestras me colocaron en la primera fila, a la izquierda de la pizzarra negra que ponía "Primer Grado, 1977. Escuela Nº 1".

Juro que hice un esfuerzo sobrehumano para que no ocurriera la catástrofe, pero la mueca apareció, inmensa, justo justo en el momento del flash.

A la semana, en un sobre color madera, llegó la fotografía escolar a mi casa y las cosas empezaron a complicarse. Mi madre se desinfló en la cama grande, angustiada, y guardó la foto en un cajón en vez de ponerla en el álbum. No hablamos del tema nunca. Por fin todos sabíamos que yo padecía una extraña enfermedad, pero la familia no era capaz de afrontar el tema en la sobremesa.

Pasó todo ese año en puntas de pie. Yo intentaba no ponerme jamás delante de una cámara, y mi madre me quitaba de las reuniones y cumpleaños cuando llegaba el fotógrafo. Pero al siguiente marzo, cuando empecé segundo grado en un colegio distinto, los nuevos profesores (ignorantes de mi patología) me dieron otra vez posición de honor en la foto de grupo. "Segundo Grado, 1978. Escuela Normal Superior", decía esta vez la pizarra. Y como el tiempo pasaba veloz, la foto ya era a colores, y mi mueca asquerosa apareció, entonces, tres veces más nítida y real.

Mi familia ya no sabía qué hacer conmigo.

Una tarde de junio, meses después de la foto, mi madre se encontró con una señora en la mercería, y en medio de una charla trivial de nuevas vecinas, ambas descubrieron que tenían hijos de la misma edad en idénticos establecimientos educativos. La señora se acercó entonces al oído de mamá para contarle una infidencia:

—Igual lo más probable es que al mío, el año que viene, lo cambie de colegio, porque mucho no me gusta la Escuela Normal.

—¿Por qué? —preguntó mi madre.

—Ay, es que ahí dejan matricularse a cualquiera —dijo la señora—. Hay dos chicos medios negritos, de la villa miseria, en la misma aula que nuestros hijos..., y tras cartón también hay uno que, pobrecito, es retrasado. ¿Vos no viste la foto del gordito mogólico? Yo me fui a quejar enseguida... No puede ser que un chico te arruine una foto que es para siempre.

A madre se le llenaron los ojos de lágrimas, pero se mordió los labios.

—Por suerte a la semana les hicieron la foto de grupo otra vez —informó la vecina—, pero al retrasadito no le avisaron. ¿Vos tenés la segunda foto, no?

Yo estaba jugando con el Segelin cuando vi aparecer a mi madre como una tromba. Los ojos inyectados en sangre, las venas de la frente como fideos recién amasados... Sin embargo, en vez de golpearme se acercó a mí, se sentó en el sillón, me miró a los ojos como si yo fuese un criminal, o un pintor que le empapeló mal el comedor, y se puso a llorar sin consuelo. Me miraba y lloraba. Me volvía a mirar, y comenzaba otra vez el llanto.

Entre sollozos, me contó lo que había ocurrido en la mercería, y me dijo, en medio de unos pucheros asmáticos, que se sentía la madre más desdichada del mundo. Que tenía vergüenza de mí, que no podía creer que estuviera pasando todo eso, que se estaba secando de puro dolor.

Jamás había visto a Chichita de ese modo. Nunca. Es preferible mil veces que tu madre te pegue con una chancleta hasta que se te levante la piel de la espalda, a verla llorar en serio, sin esperanzas, mientras te mira a los ojos.

Para mí aquello fue como una revelación. Un mensaje. Verla llorar fue el fin de mi trauma y de mis muecas. Supe, inmediatamente, que no volvería a arruinar una foto en la reputísima vida de dios. Apreté los puños y me lo juré a mí mismo. "Se acabó Hernán —me dije— tenés que ser un hombre, todavía no tenés ni ocho años y ya has dejado a tu madre sin esperanzas; si seguís en este tren, antes de los quince sos Robledo Puch". Todo eso me dije, temblando por dentro como una hoja, y me prometí cumplir con la promesa aunque me costase un calambre facial.

Tres semanas después tuve la primera oportunidad de redimirme; fue en el Club Ateneo. Jugábamos nuestra primera final de básquet contra los chicos del Quilmes, en la categoría pre-mini. Antes de cada final deportiva un fotógrafo viene y hace una foto de ambos equipos, que después es colgada en la pizarra de corcho de todos los clubes, y además la compran los padres y salen en los diarios locales. Era mi oportunidad: el destino me estaba echando un cable, y debía aferrarme a él con las dos manos.

Aquella tarde yo llevaba el número 5 en la pechera, y mi musculosa celeste; creo que fue la primera vez en la vida que recé en serio. Cuando el fotógrafo se acercó y nos pidió que nos apiñáramos, crispé la mandíbula y le pedí a dios que, en su infinita sabiduría, me permitiera sonreír normalmente, como una gioconda basquetbolista, como Claudio Levrino en la tapa de la Radiolandia, como Él quisiera, pero más o menos parecido a un angelito decente. Respiré hondo, miré la cámara, levanté el mentón, y el flash me encegueció de incertidumbre.

Jugué esa final con el corazón asustado, alegre por dentro de haber posado como una persona normal, pero no muy convencido de que me hubiese salido bien. Jugué un partido confuso, perdí varias pelotas, pero no recuerdo si salimos campeones o no; mi triunfo estaba en otra parte. Mi gloria no era basquetbolística: era el triunfo de la dignidad y la voluntad del hombre. Y estaba casi convencido de haberlo logrado.

A la semana vi la foto en el corcho del club. Todo había salido perfecto. La mueca no estaba. La busqué con lupa, pero no estaba allí. La que vi era mi cara de siempre, mi cara del espejo, mi cara del reflejo de las vidrieras. Una leve sonrisa, la frente alta, la musculosa celeste, mis compañeros de juego escoltando mi normalidad. Fui, por un momento, el jugador de básquet más feliz del mundo.

En casa, sin embargo, no dije nada. No quería vanagloriarme. Preferí esperar a que tocase timbre el mensajero con las fotos, y que mi madre recibiera la buena nueva sin condicionantes, sin promesas ni expectativas.

El sábado siguiente, temprano, yo todavía estaba en la cama. Sonó el timbre, mamá salió a atender, y escuché que le estaban entregando las fotos del Club, en el sobre papel madera de siempre. Mamá despidió al mensajero y se quedó en el pasillo, en silencio. Oí ruidos de papeles que se abrían. Y después silencio. Uno o dos minutos de silencio.

Pensé: "Está bien que no me diga nada, que no me felicite ni me agradezca... Porque, bien pensado, no hice algo fuera de lo común, sólo hice lo correcto, lo que debería haber hecho desde el principio... No, no merezco premios, no hay mejor premio que la serenidad de conciencia". Entonces, en medio de ese pensamiento, mamá entró a mi cuarto con un cinturón y empezó a pegarme como jamás lo había hecho en toda su vida.

Era una madre ninja. Me pegaba con la mano libre, con el cinto, y me daba patadas con los pies; el ritmo era devastador. A causa de la sorpresa, no tuve tiempo para cubrirme. Me tapé con la manta y me dejé pegar. En la oscuridad de la cama, en medio de los golpes y los gritos de ella, no entendía qué estaba pasando. Cuando acabó, saqué tres cuartos de cabeza afuera y la vi: ella lloraba sentada en la punta de la cama.

Me miró con odio y rompió la foto y el sobre en cuatro pedazos, frente a mí:

—¿Otra vez? —me dijo, desesperada— ¿Otra vez me hacés hacer pasar vergüenza adelante de todo el pueblo? ¿Hasta cuándo? ¡Por el amor de dios, Hernán! ¿Hasta cuándo?

Se levantó llena de humillación, salió de mi cuarto y pegó un portazo seco. A mí me dolía todo el cuerpo, y estaba temblando de pánico, pero tuve fuerzas para agacharme a levantar los pedazos de la foto. La recompuse sobre las sábanas, con mucho cuidado, pero no vi nada nuevo. Era la foto que ya había visto en el corcho del club: yo estaba sonriendo, con la frente alta, con mi musculosa celeste.

Y entonces supe la verdad.

Aquella era la primera foto que veía mi madre con mi cara normal. También era la primera vez que yo mismo me veía en una foto sin mis muecas. Era la primavera de 1978. Era sábado. Ese día comprendí, por primera vez y para siempre, que no soy fotogénico.

Hernán Casciari
jueves 27 de abril, 2006


La desgracia venía en sobres papel madera

por Hernán Casciari

Desde los tres años de edad empecé a desarrollar una patología muy extraña, casi perversa, fruto de algún complejo o trauma no resuelto. No sé bien por qué hacía aquello. Nunca lo supe, pero tampoco era capaz de evitarlo. Lo que me ocurría podría definirse como un tic, pero no lo era. Podría excusarse como una gracia infantil, pero tampoco era eso. Me pasó durante años, y lo sufrí en silencio hasta hoy, que lo diré en público, a pesar de que todavía me causa un poco de vergüenza recordarlo: en la infancia yo arruinaba las fotos. Todas las fotos. Y nada ni nadie podían detenerme.

Cada vez que veía a alguien a punto de hacerme una fotografía (individual o de grupo, casual o pautada) una fuerza más poderosa que cien caballos me obligaba a poner un determinado gesto histriónico. Siempre el mismo gesto, durante dolorosísimos años. En mi casa de Mercedes hay cantidad de fotos mías, que van desde que tengo uso de razón y hasta la primavera de 1978, en donde aparezco inmortalizado con esa cara de idiota. Burlándome del buen gusto y despreciando la posteridad de los álbumes familiares.

La mueca, técnicamente hablando, era un involuntario homenaje a cuatro celebridades. Un segundo antes del flash, yo inflaba las mejillas como el actor mexicano Carlos Villagrán, ponía la trompa como el cómico argentino José Marrone, y los ojos bizcos como Susana Giménez. A la vez, ladeaba un poco el cogote para la derecha, como el científico americano Stefan Hawking. El resultado era de un brutal patetismo.

Las primeras ocho o doce veces que lo hice me festejaron la gracia. Según mis estudios posteriores, comencé a desarrollar esta enfermedad en Mar del Plata, en el verano del 74. La primera foto que arruiné todavía existe, descolorida, en algún cajón de mi casa. En toda la serie de fotografías de aquellas vacaciones tengo ese gesto infame. Pero mis padres no captaron entonces la gravedad del suceso.

Al principio se reían, creyéndome un gordito extravagante. Con el tiempo le restaron importancia al asunto con una frase que usaban mucho conmigo para casi cualquier cosa:

—Dejálo, que está llamando la atención.

Sin embargo, los años y las fotos se sucedían y yo no lograba quitarme esa mueca de la cara cada vez que oía el clic de una cámara. En la intimidad de mi habitación, y aún siendo muy niño para traumatizarme por algo, yo sabía que tenía un problema grave. Los demás, en cambio, seguían pensando que aquello era normal y pasajero.

Marcos, mi abuelo materno, fue el primero en darle importancia al asunto. Durante la Navidad de 1976 llamó a mi madre aparte y le dijo que yo era un pelotudo, que había que hacer algo con urgencia, que no podía ser que me burlase de toda la familia y le arruinara, sistemáticamente, las fotos de las Fiestas y las Pascuas, y que si alguien no me encarrilaba a tiempo, yo de grande iba a terminar muy mal: o muerto apuñalado en una zanja o, lo que es peor, dijo mi abuelo tocando madera, haciendo rutinas cómicas en los programas de los hermanos Sofovich.

El regreso a casa en coche resultó ser la primera confrontación pública con mi enfermedad secreta. Mi madre, un poco cortada, me dijo que dejara de hacer monerías en las fotos. Me lo dijo con calma, pero dolorida por el sermón de su padre, al que respetaba mucho. Y sobre todo, me lo dijo como si esas muecas fuesen algo manejable para mí, como si yo, realmente, pudiese controlar el problema. Me aconsejó dejar de hacerlo, y se quedó tranquila.

En marzo del 77 comencé la escuela primaria. Yo ya no era un chico de jardín de infantes, ya no se me perdonaba todo: comenzaba a usar guardapolvos blanco, bléizer, e iba engominado al Colegio. Ya sabía leer, y ya sabía escribir. A las dos semanas de clase nos sacaron a todos al patio para hacernos la típica foto de grupo. Las maestras me colocaron en la primera fila, a la izquierda de la pizzarra negra que ponía "Primer Grado, 1977. Escuela Nº 1".

Juro que hice un esfuerzo sobrehumano para que no ocurriera la catástrofe, pero la mueca apareció, inmensa, justo justo en el momento del flash.

A la semana, en un sobre color madera, llegó la fotografía escolar a mi casa y las cosas empezaron a complicarse. Mi madre se desinfló en la cama grande, angustiada, y guardó la foto en un cajón en vez de ponerla en el álbum. No hablamos del tema nunca. Por fin todos sabíamos que yo padecía una extraña enfermedad, pero la familia no era capaz de afrontar el tema en la sobremesa.

Pasó todo ese año en puntas de pie. Yo intentaba no ponerme jamás delante de una cámara, y mi madre me quitaba de las reuniones y cumpleaños cuando llegaba el fotógrafo. Pero al siguiente marzo, cuando empecé segundo grado en un colegio distinto, los nuevos profesores (ignorantes de mi patología) me dieron otra vez posición de honor en la foto de grupo. "Segundo Grado, 1978. Escuela Normal Superior", decía esta vez la pizarra. Y como el tiempo pasaba veloz, la foto ya era a colores, y mi mueca asquerosa apareció, entonces, tres veces más nítida y real.

Mi familia ya no sabía qué hacer conmigo.

Una tarde de junio, meses después de la foto, mi madre se encontró con una señora en la mercería, y en medio de una charla trivial de nuevas vecinas, ambas descubrieron que tenían hijos de la misma edad en idénticos establecimientos educativos. La señora se acercó entonces al oído de mamá para contarle una infidencia:

—Igual lo más probable es que al mío, el año que viene, lo cambie de colegio, porque mucho no me gusta la Escuela Normal.

—¿Por qué? —preguntó mi madre.

—Ay, es que ahí dejan matricularse a cualquiera —dijo la señora—. Hay dos chicos medios negritos, de la villa miseria, en la misma aula que nuestros hijos..., y tras cartón también hay uno que, pobrecito, es retrasado. ¿Vos no viste la foto del gordito mogólico? Yo me fui a quejar enseguida... No puede ser que un chico te arruine una foto que es para siempre.

A madre se le llenaron los ojos de lágrimas, pero se mordió los labios.

—Por suerte a la semana les hicieron la foto de grupo otra vez —informó la vecina—, pero al retrasadito no le avisaron. ¿Vos tenés la segunda foto, no?

Yo estaba jugando con el Segelin cuando vi aparecer a mi madre como una tromba. Los ojos inyectados en sangre, las venas de la frente como fideos recién amasados... Sin embargo, en vez de golpearme se acercó a mí, se sentó en el sillón, me miró a los ojos como si yo fuese un criminal, o un pintor que le empapeló mal el comedor, y se puso a llorar sin consuelo. Me miraba y lloraba. Me volvía a mirar, y comenzaba otra vez el llanto.

Entre sollozos, me contó lo que había ocurrido en la mercería, y me dijo, en medio de unos pucheros asmáticos, que se sentía la madre más desdichada del mundo. Que tenía vergüenza de mí, que no podía creer que estuviera pasando todo eso, que se estaba secando de puro dolor.

Jamás había visto a Chichita de ese modo. Nunca. Es preferible mil veces que tu madre te pegue con una chancleta hasta que se te levante la piel de la espalda, a verla llorar en serio, sin esperanzas, mientras te mira a los ojos.

Para mí aquello fue como una revelación. Un mensaje. Verla llorar fue el fin de mi trauma y de mis muecas. Supe, inmediatamente, que no volvería a arruinar una foto en la reputísima vida de dios. Apreté los puños y me lo juré a mí mismo. "Se acabó Hernán —me dije— tenés que ser un hombre, todavía no tenés ni ocho años y ya has dejado a tu madre sin esperanzas; si seguís en este tren, antes de los quince sos Robledo Puch". Todo eso me dije, temblando por dentro como una hoja, y me prometí cumplir con la promesa aunque me costase un calambre facial.

Tres semanas después tuve la primera oportunidad de redimirme; fue en el Club Ateneo. Jugábamos nuestra primera final de básquet contra los chicos del Quilmes, en la categoría pre-mini. Antes de cada final deportiva un fotógrafo viene y hace una foto de ambos equipos, que después es colgada en la pizarra de corcho de todos los clubes, y además la compran los padres y salen en los diarios locales. Era mi oportunidad: el destino me estaba echando un cable, y debía aferrarme a él con las dos manos.

Aquella tarde yo llevaba el número 5 en la pechera, y mi musculosa celeste; creo que fue la primera vez en la vida que recé en serio. Cuando el fotógrafo se acercó y nos pidió que nos apiñáramos, crispé la mandíbula y le pedí a dios que, en su infinita sabiduría, me permitiera sonreír normalmente, como una gioconda basquetbolista, como Claudio Levrino en la tapa de la Radiolandia, como Él quisiera, pero más o menos parecido a un angelito decente. Respiré hondo, miré la cámara, levanté el mentón, y el flash me encegueció de incertidumbre.

Jugué esa final con el corazón asustado, alegre por dentro de haber posado como una persona normal, pero no muy convencido de que me hubiese salido bien. Jugué un partido confuso, perdí varias pelotas, pero no recuerdo si salimos campeones o no; mi triunfo estaba en otra parte. Mi gloria no era basquetbolística: era el triunfo de la dignidad y la voluntad del hombre. Y estaba casi convencido de haberlo logrado.

A la semana vi la foto en el corcho del club. Todo había salido perfecto. La mueca no estaba. La busqué con lupa, pero no estaba allí. La que vi era mi cara de siempre, mi cara del espejo, mi cara del reflejo de las vidrieras. Una leve sonrisa, la frente alta, la musculosa celeste, mis compañeros de juego escoltando mi normalidad. Fui, por un momento, el jugador de básquet más feliz del mundo.

En casa, sin embargo, no dije nada. No quería vanagloriarme. Preferí esperar a que tocase timbre el mensajero con las fotos, y que mi madre recibiera la buena nueva sin condicionantes, sin promesas ni expectativas.

El sábado siguiente, temprano, yo todavía estaba en la cama. Sonó el timbre, mamá salió a atender, y escuché que le estaban entregando las fotos del Club, en el sobre papel madera de siempre. Mamá despidió al mensajero y se quedó en el pasillo, en silencio. Oí ruidos de papeles que se abrían. Y después silencio. Uno o dos minutos de silencio.

Pensé: "Está bien que no me diga nada, que no me felicite ni me agradezca... Porque, bien pensado, no hice algo fuera de lo común, sólo hice lo correcto, lo que debería haber hecho desde el principio... No, no merezco premios, no hay mejor premio que la serenidad de conciencia". Entonces, en medio de ese pensamiento, mamá entró a mi cuarto con un cinturón y empezó a pegarme como jamás lo había hecho en toda su vida.

Era una madre ninja. Me pegaba con la mano libre, con el cinto, y me daba patadas con los pies; el ritmo era devastador. A causa de la sorpresa, no tuve tiempo para cubrirme. Me tapé con la manta y me dejé pegar. En la oscuridad de la cama, en medio de los golpes y los gritos de ella, no entendía qué estaba pasando. Cuando acabó, saqué tres cuartos de cabeza afuera y la vi: ella lloraba sentada en la punta de la cama.

Me miró con odio y rompió la foto y el sobre en cuatro pedazos, frente a mí:

—¿Otra vez? —me dijo, desesperada— ¿Otra vez me hacés hacer pasar vergüenza adelante de todo el pueblo? ¿Hasta cuándo? ¡Por el amor de dios, Hernán! ¿Hasta cuándo?

Se levantó llena de humillación, salió de mi cuarto y pegó un portazo seco. A mí me dolía todo el cuerpo, y estaba temblando de pánico, pero tuve fuerzas para agacharme a levantar los pedazos de la foto. La recompuse sobre las sábanas, con mucho cuidado, pero no vi nada nuevo. Era la foto que ya había visto en el corcho del club: yo estaba sonriendo, con la frente alta, con mi musculosa celeste.

Y entonces supe la verdad.

Aquella era la primera foto que veía mi madre con mi cara normal. También era la primera vez que yo mismo me veía en una foto sin mis muecas. Era la primavera de 1978. Era sábado. Ese día comprendí, por primera vez y para siempre, que no soy fotogénico.

Hernán Casciari
jueves 27 de abril, 2006


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Jose Alaniz
22/09/2016 a las 21:54
Impecable!
 Demianchu
26/09/2012 a las 21:28
q gordo hdp jejejje genio!!
Alejandra
10/06/2006 a las 23:58
JAJA!!!... muy bueno, apuesto que tus muecas eran iguales a la que puso Mirta Bertotti cuando le sacaron una foto mirando una revista ( "y que mi padre me perdone").
Gracias Alejandro por recomendarme ORSAI.
MUY BUENO HERNAN!
Maca
01/06/2006 a las 18:43
Excelente post.
Yo soy fotógrafa, jeje... así que veo esos escraches demasiado seguido, sobre todo en fotos escolares.


Y acordate siempre de visitar www.lapibadelblog.blogspot.com
Yosola de California
21/05/2006 a las 00:10
Todos salimos con cara raras en las fotos de la escuela, si pudieras leer el pensamiento de cada uno, verias que dice: "Cual será la cara que no va a molestarles en mi casa?". Y hacemos gestos que no son propios. Si no mira las manos de tu compañerito al lado del cartel, estaba re nervioso. y tu manos tambien a pesar de tu cara de mono desconcertado.
Me encantó el post! Me reí muchisimo.
ecute
11/05/2006 a las 01:55
no se por que me quejo porque normalmente me gusta lo que escribes pero a esta historia no le veo la gracia...otra cosa que me gustaria decirte acerca de la historia de los contestadores ...es si podrias poner a descargar los mensajes que tu mismo grabas para que la gente conteste...un saludo
Guido
07/05/2006 a las 23:04
No pude evitar reirme/odiarme cuando vi la foto !!! En en ultimo año del secundario, cuando me sacaron la foto, estaba acomodandome el chicle que estaba todo roto ya... y no va que justo el muy puto del fotografo le da al flash, sin avisar (y sin oir mi previa voz de alto)... Sacaron otra, pero como el destino es cruel con gente como uno, la foto fea fue la que quedo. Tenia la misma mueca que vos !! No la compre, obviamente, pero creo que voy a ir al colegio a pedirselas para escanearla. Si la consigo te la paso por mail!!
Saludos!!
Lau
05/05/2006 a las 22:38
Es genial. he quedado enganchada leyendo... es muy muy bueno. Un besazo y enhorabuenisima por el blog.
fede o
03/05/2006 a las 23:39
qué delgada es la línea que separa la aceptación de la resignación.
Haffner
03/05/2006 a las 22:33
Comentario Nº 68
Dice chichita:
.Claro...vivo..asi a la distancia ahora podes decir lo que se te cante y tambien contar la anecdota como algo gracioso que hiciste....pero para mi no fue ninguna gracia vivirlo...


La mediocridad/para algunos es normal/la locura es poder ver mas alla.Sui Generis,el tuerto y los ciegos


Estimada Chichita,
Todos en la gran familia orsai la entendemos perfectamente por el comportamiento del Sr Juan Carlos en su infancia.
De acuerdo que es muy facil decirlo despues de leer las cosas que escribio,del vuelo que tomo,del talento que mostro,del exito al que llego y de la alegria que hasta ahora nos dio.
Por eso inicie este mail con la cancion de Charly al comienzo,porque al igual que Casandra,les contaste un cuento/sabiendolo contar/y dijeron que tu alma estaba mal.
Todo genio tiene una cuota de locura y la mezcla explosiva de las dos derivo en Orsai.
Creo que el merito principal es suyo,porque lo acepto a Juan Carlos tal como es y -espero no equivocarme-de su marido,que se resigno a que Juan Carlos es como es.
Atte
Haffner

ps Juan Carlos salio genial en la foto, con el flequillo y el gesto parece Moe cuando se enojaba y queria destrozar a Larry y a Curly.


LucAsh
03/05/2006 a las 15:21
Fede o dijo: "el hecho es que no están del todo formados los "códigos de joda" entre nosotros. es lógico que así sea, paciencia."

Buenísima frase.
Lourdes
03/05/2006 a las 14:55
Matias: nada que ver, siempre salis bien en las fotos.
saludos filosafales.
Exagerada
03/05/2006 a las 14:36
Es la primera vez que te leo pero yo vuelvo por aquí como que me llamo... Exagerada.
fede o
03/05/2006 a las 00:26
seburu, xtian,

gracias por el interés en aclarar.

xtian, tu comentario creo haberlo entendido bien, como el elogio que es, y no me cayó mal.

el mío, por otra parte, fue con buena leche.

el hecho es que no están del todo formados los "códigos de joda" entre nosotros. es lógico que así sea, paciencia.

abrazo
matías guillán
02/05/2006 a las 22:52
yo arruino las fotos de grande y me siento un pelotudo. no me gusta salir en fotos, las detesto y cuando salgo las arruino. lo sé. no me hace falta que nadie me lo corrobore y mucho menos que venga alguna personita de tetas filosofales para decirme que nada que ver, que yo soy un tipo apuesto, buen mozo, diría mi abuela. no, no preciso que venga ella a decirme eso. con sus tetas así como están de ubicadas y punteagudas está bien. no preciso que me vengan con su piedad. yo arruino las fotos y punto. y en el fondo creo que me gusta hacerlo.

saludos.
 Marcelo Di Lisio
02/05/2006 a las 18:23
Hernán, es impresionante la facilidad que tenés para emocionar con estos textos. Casi que es envidiable. Me pasa con las entradas de Orsai y con las de Mirta Bertotti.
La vez pasada leía algunas en el subte y trataba de disimular para que no se me vean los ojos llorosos.
El viernes le leía esta de las fotos a Ana y a mi hija Vera de siete años y se mataban de la risa. Vera ponía caras tratando de adivinar cómo sería la tuya. Ahora le puedo mostrar la foto de tu primer grado.
Felicitaciones. No es poco andar emocionando gente por ahí.
Xtian
02/05/2006 a las 07:21
Tranquilo, Fede. Lo mío fue un elogio. Quise decir que la experiencia de "salir del ropero" es universal, no solo gay. No quise decir que salir del ropero te hace gay.

Y yo tengo códigos de joda con Hernán y códigos de elogio. Y este fue un elogio. Estoy seguro que él lo entendió.
walquiria
02/05/2006 a las 05:45
ES VERDAD!!! Hace dos horas que estoy revisando las miles de fotos que tengo de la familia, y no logré encontrar una en donde Hernán no haga "muecas".- Reconozco que no le gustaba "posar" para las fotos, así que cuando lo forzaban se "vengaba" a su manera.- Lastima que no tengo scanner!!
Cariños
Walquiria (Tía Ingrid)
p/d: he recuperado mi computadora así que ahora me tendrán por aquí más a menudo
seburu
02/05/2006 a las 01:59
no, fede. creo que hay ciertos códigos de joda entre xtian y hernán.
fede o
02/05/2006 a las 01:51
a la final parece que es como decía el seburu, llegará el día en que los gays no practicantes comenzaremos a ejercer.

hasta entonces, cada tanto mostramos la hilacha.
Tián
01/05/2006 a las 17:13
Hola Hernan, me encanta tu weblog. Tanto este como el de la Mujer Gorda.

Me inspiró, entre otros, para hacer el mío. Espero que lo veas y que lo vean aquellos a los que le interesa leer a los demás

http://angustiaescrita.blogspot.com

La Miss Intelijente
01/05/2006 a las 14:10
Pues es una pena lo de arruinar las fotos sobre todo para una modelo como yo que menos mal que no lo hago aunque al principio como no tenia profesionalidaz pues si salia muy rara pero ahora salgo como dirian los cursis dibina osea que si quieres te doy clases hernan que te las cobraria muy baratitas.

Besos y amores y ah, que me he mudado el blog por culpa de unos chinitos malos que que me tenian mania y que mi nueva direccion es http://soyunamiss.blogspot.com

 sinatributos
01/05/2006 a las 13:23
Una pérdida de tiempo la lectura de hoy. Disculpe la sinceridad.
miriam
01/05/2006 a las 10:05
con los anios se hace menos importante como salimos porque las fotos y los amigos nos mantienen el recuerdo
te acordas cdo fuimos a cordoba? yo con vos a cordoba? cuando? tengo fotos, cuando nos veamos te las muestro
y asi mas de una vez nos devuelven los recuerdos
tu imaginacion no tiene limites hernan
genial
seburo
01/05/2006 a las 08:58
100
Xtian
01/05/2006 a las 04:32
Genial Hernán. Igual dejame decir que tu weblog cada vez es más gay friendly. Unos posts atrás hablabas de la salida del ropero travesti. Acá, al describir el llanto de tu madre, ese llanto que nunca se seca, hablás también oblicuamente de lo que siente un hijo cuando ve llorar a la madre al enterarse de que el hijo es gay.

Y la última oración, en la descubrís que no sos enfermo, sino que salís feo en las fotos, es algo que también entiende cualquier gay, en su proceso de asumirse.

En fin, te hacés el pavote y das unas vueltas raras, pero este blog sigue siendo más gay que putoyaparte.

Gracias.
fede o
01/05/2006 a las 04:12
hernán,

entonces ta bien, me causó la impresión correcta.
/|-
01/05/2006 a las 02:26
Pero qué maravilla!!! La foto!!!!!! mieeeerdda!!!!!. Tanta alegría termina siendo sospechosa, puta.
 olo mosquera
01/05/2006 a las 00:29
La forma más rápida es hacer clic en el cartelito rojo que dice "Ultimo momento, apareció una foto". Lo demás te sale solo.
Pini_Dellavalle
01/05/2006 a las 00:22
che!... Porque razón yo no puedo ver la foto??
Muero de ganas de verla!!... Quien tenga un ratito de tiempo y se compadezca de esta chica, por favor, me la mande x mail a pini_dellavalle@hotmail.com

GRACIAS :)

Pini.-
 olo mosquera
30/04/2006 a las 19:05
Posiblemente ése haya sido el principio de cosas mucho peores.
fede o
30/04/2006 a las 18:20
hernán,

está buenísima, pero la verdad, me la imaginaba peor.

quizás no me impresione tanto por ser un niñito, y la misma mueca con 13 años sí preocupe.

o quizás sea que te creo capaz de cosas mucho peores.

me parece que es esto último.
seburu
30/04/2006 a las 17:00
hay uno mas que tiene pinta de incendiario, que está imperceptible abajo a la punta izquierda, pensando lo que el fotografo puede hacer con la cámara.
como te llevabas con el coloradito que está dos mas arriba tuyo?
la niña que está en la fila de arriba tuyo, y dos niñas mas a la derecha tuya, la morochita...no importa lo que haga, es fotogénica
seburu
30/04/2006 a las 16:42
despues de la risa explosiva y otras emociones que fueron escampando de a poco, me quedó una profunda preocupación
pal
30/04/2006 a las 12:01
siii! la réplica en el #77 de seburo es fantástica... me estoy riendo como tonta desde ayer, (ya sé, cada cual se ríe como puede),y además es una de esas cosas que las explicas y no es lo mismo...entonces me río pa´calla'o... en Chile eso se llama "talla"... buena la talla compadre!

Otra cosa: si existe la foto... entonces existe la Sra. Ninja esta... y tu te llamas Juancarlos.
ver
30/04/2006 a las 09:05
jajajajajajajaj, no puedo parar de reirme! que buena foto!
Bufonazo
30/04/2006 a las 05:42
Deja quieto mijo...muy bueno el texto... me maté de la risa con el remate...fuerza... y viste que ahora se hacen trasplante de cara????... capaz q te entusiasma cambiarte la cabina...jajajajajajajaaja
BUFONAZO
30/04/2006 a las 05:24
PRIMEROOOOOOOOO....!!!!!!!!!
Che!, en serio...no ligo una.....

fede o
30/04/2006 a las 03:36
juancarlos, diga güiski, pero sin poner cara de haberlo tomado.
Haffner
29/04/2006 a las 23:03
#74 seburu:
Sensei Chichita, en iddish dicen "Que najes", cuando una madre siente orgullo por su nene.
---------------------------------------------------
Coincido con Seburu,sra Chichita.Su hijo,el sr Juan Carlos,no solo es najes-alegria,literalmente-para ud sino para to2 los que formamos parte de la familia Orsai.
A ver,Sr Juan Carlos,no se mueva que va la foto,diga guiski,guiskiiiiiiiiiii.....
marquitos
29/04/2006 a las 22:45
es que hoy por hoy, existen toda clase de posturas para que nuestra cara de verdad pase inadvertida.

si te ponés en tu mejor perfil.
si miras como desde arriba (o desde abajo, dependiendo la persona, las formas auricas de la jeta, etc.)
etc., depende de vos, y de si tenes tu "ki" on fire para darte cuenta cual es.

la otra, ponete como el tipo mas serio o recio del mundo, a ver quien se anima a pensar mal.
 olo mosquera
29/04/2006 a las 22:06
La réplica de Seburu, en el #77, maravillosa.
La Miss Intelijente
29/04/2006 a las 17:15
Pues es una pena lo de arruinar las fotos sobre todo para una modelo como yo que menos mal que no lo hago aunque al principio como no tenia profesionalidaz pues si salia muy rara pero ahora salgo como dirian los cursis dibina osea que si quieres te doy clases hernan que te las cobraria muy baratitas.

lectorasiduo
29/04/2006 a las 17:12
aqui otro que detesta las fotos. saludos
tana
29/04/2006 a las 16:43
Yo también ponía la trompa de marrone cuando
me enfocaban con la cámara.
Indefectiblemente arruinaba la foto familiar.

Primero porque no me gustaban las aspiraciones de mi madre que insistía con cosas como "sentate como una señorita"...
Y nos sacaba fotos de esas que se usaban entonces: las tres hermanas vestidas igualitas.
O posando como si habláramos por teléfono ¿?
o mirándola a ella a los ojos...
Es que mi madre es de la generación de los telefonos blancos

Segundo, obviamente y por contraste, porque para sacarme la foto siempre tenían que bajarme de algún árbol arruinándome
la diversiónde de portarme como un indio.

Con el tiempo descubrí que era una defensa porque al ser TAN hermosa, me daba como pena llamar tanto a atención...



Rodolfo
29/04/2006 a las 16:02
Me recagué de risa hasta las lágrimas. Sos un grande, Hernán.
pal
29/04/2006 a las 14:49
que cosa... es que claro, como hijo/ hija una lucha pa´que la acepten como uno/a es ( o cree serlo) y al final terminamos dándonos cuenta que el asunto es cuestión de aceptar a nuestros padres como son.
Claro que la Sra. chichita se llevó los honores, en este post, ... el Hernán hace lo que quiere con nostros. Dale nomás.
seburu
29/04/2006 a las 13:53
y las puso
Alberto José
29/04/2006 a las 09:46
Quise poner "boludeces".
Alberto.
Alberto José
29/04/2006 a las 09:44
¿En el comentario de Chichita, está la pluma de Hernán, o imagino bludeces?
Otro abrazo.
Alberto
seburu
29/04/2006 a las 04:35
Sensei Chichita, en iddish dicen "Que najes", cuando una madre siente orgullo por su nene.

ud. es una grande. se nota.
muchos saludos desde uruguay.

vos, nene, no hagas mas berrinche, hacenos el favor.

abrazo
fede o
29/04/2006 a las 04:05
hernán,
entre tu viejo con su aparición en "y que mi padre me perdone" y la de tu vieja acá, no sólo vas a ser famoso vos, sino también ellos.

chichita,
no sé qué decir... felicitaciones.
laSue
29/04/2006 a las 01:23
Mientras iba leyendo pensaba en la pobre mamá de ese chico tan raro (hasta me he decubierto tarareando los primeros versos del tango " pobre mi madre querida..." )
La cuestión es que creo que a partir de su comentario, Chichita te robó el protagonismo de este spot .
Hijo´e tigresa tenías que ser... las garras afiladas como ella para curtir el oficio de la palabrería.
Max
29/04/2006 a las 00:34
CaroL
28/04/2006 a las 22:17
Me hiciste llorar Chichita...
Silsh
28/04/2006 a las 22:11
Ayyyy Chichita! voy a sentar a mis viejos frente a este post, a ver si logro desterrarles la idea de que tuvieron una hija anormal (creo que se sentirían algo aliviados)


¿dónde están esas fotos?
chichita
28/04/2006 a las 21:30
.Claro...vivo..asi a la distancia ahora podes decir lo que se te cante y tambien contar la anecdota como algo grasioso que hiciste....pero para mi no fue ninguna gracia vivirlo...fueron dias terribles, porque ademas de la menospaucia como dijo alguno,tuve que luchar con un hijo distinto al comun de los chicos. Ya a los tres años sabia la hora; a los cinco sabia leer.Cuando comenso el primario me llamaron para decirme que mi hijo se aburria y que molestaba la clase porque lo de los palotes se lo sabia de memoria .Y para colmo cuando se sacaron la foto grupal de primer grado,esa que guardan y atesoran todas las madres de la primera experiencia de sus hijos en la escuela ,este salio con cara de extraterrestre. Si, a veces quiero recordar lo que mirabamos con Roberto en la tele cuando lo concebimos...y estoy segura que seria algo relacionado a los extraterrestres. Es por eso ,volviendo a la foto ,que la busco y la busco y no la encuentro,debe ser porque ni me quiero acordar cuando la señorita Norma Queirolo me llamo para preguntarme que le pasaba a hernan que arruino la foto???? y yo que le iba a decir:que lo hacia porque mucho tiempo despues le serviria para un post en Internet?....y que es eso me hubiera dicho. Todo que cuenta en el post es cierto:literalmente cierto.ya despues de mas grande aparecia en las fotos o sonrriendo o dandose vuelta,como la que nos sacamos en familia cuando Florencia tomo la comunion Yo creo que aca si lo hubiera matado si le arruinaba la foto a la hermana(que esta es la que mando) tambien le mando una con una tia querida que ahi si puso cara de tonto como fue y sera siempre su costumbre...o su tic como el dice . Pero despues con los años aprendi o acepte que a los hijos hay que quererlos igual aunque sean distintos... y hay que pelear por ellos.Recuerdo la de veces que he ido al colegio secundario a defenderlo, porque el nunca fue mal educado o mal aprendido, el era payaso y eso molestaba ;era centro de la clase y a los profesores les molestaba...y alli iba Chichita a defender al gordo. La historia es que elgordo ahora esta lejos y como quisiera yo volver a repetir todo lo que nos hizo vivir porque en el fondo Roberto y yo siempre pero siempre estuvimos orgullosos de el ....sabiamos que era distinto .... me acuerdo cuando yo le decia a Roberto....Mira que lindo lo que encontre arriba en su pieza esto lo escribio el...es hermoso y Roberto me decia : son todas boludeces....Yyo siempre pensaba que algun dia el gordo con su humor y todas esas boludeces que escribia seria famoso....cosas de madre,no?
La Miss Intelijente
28/04/2006 a las 20:37
Me se corto el comentario sin decir que mi direccion es http://soyunamiss.blogspot.com
La Miss Intelijente
28/04/2006 a las 20:36
Pues es una pena lo de arruinar las fotos sobre todo para una modelo como yo que menos mal que no lo hago aunque al principio como no tenia profesionalidaz pues si salia muy rara pero ahora salgo como dirian los cursis dibina osea que si quieres te doy clases hernan que te las cobraria muy baratitas.

Besos y amores y ah, que me he mudado el blog por culpa de unos chinitos malos que que me tenian mania y que mi nueva direccion es
Monica
28/04/2006 a las 19:19
Yo no tenia arreglo, encima de que era terriblemente flaca, tenia unos dientes enormes, en cada foto solo se veian huesos y dientes...fatal.

Eso jamas cambia, todos escondemos algo detras de una mueca.

Me encanto, Hernan
El Angel Gris
28/04/2006 a las 19:10
http://www.orsai.es/2004/05/autorretrato_en_el_blockbuster.php
Pensamientos Marcianos
28/04/2006 a las 18:52
God bless photoshop!! Q seria de mi sin el??
Yo era la tipica boluda q se escondia a la hora de las fotos o salia llorando o con cara de orto. Ahora ya no lloro, pero la cara de orto no me la saca nadie!!
28/04/2006 a las 18:50
La única diferencia es que antes arruinabas las fotos con intención.
mediolanum
28/04/2006 a las 17:58
Já, ya veo que no soy la única del "Club de los no fotogénicos". También yo tengo un trauma infantil.Cuando estaba en "la scuola elementare" allí en Italia mi prof se empeño en hacer una foto individual de los del curso.Yo, niña tímida en aquella epoca y además sin el diente de delante por causa de un accidente, no quería sonreir pero la prof y el fotógrafo se empeñaron mucho. Obediente, lo hice y me di cuenta de que debia ser poco menos que "la novia de chucky" por sus expresiones y por la frase que me dijeron y que llevo grabada: "mejor que no sonrias".
Ya ves, tu no eres el único que tuvo una infancia dura, jeje!
Por cierto espero ansiosamente ver la foto en cuestión.
CaroL
28/04/2006 a las 17:06
Coinidimos Carlos... sólo que del otro lado de la cordillera...
CaroL
28/04/2006 a las 17:03
Daniel #49:
A Chespirito no lo sacarán jamás de la memoria colectiva, aca en Chile siguen dando el Chavo, lo vio mi madre, lo veo yo, mis hermanas 10 años menores, es parte de la infancia, y por lo que veo no sólo aca en Chile...
Grande Roberto Gomez Bolaño!!!!! y compañía..:.
Carlos
28/04/2006 a las 16:47
Daniel #49 a chespirito en argentina lo siguen pasando por cable, y lo sigo disfrutando como la primera vez... a mis 32, ya es practicamente argentino... como los tres chiflados!!

que fenómeno.. por dios!
una estátua al lado de la de mostaza urgente!!
Giorgio Ponti
28/04/2006 a las 14:54
Creo que primero quiero decir, que me dio un poco de pena el relato. La chichita es medio jodida no? jejejeje
Ya veo que no solo por los albumes de figuritas la ponias como loca.
Yo creo que todos tenemos fotos feas... pero no solo por salir mal, o no ser fotogenicos como vos decis (yo creo que vestido de mujer estas en tu target...).
Todos tenemos fotos mal vestidos, con ex novias que nos dan verguenza, etc. Tambien estan las de las personas que tal vez no aprovechamos cuando estaban, o vacaciones infantiles que no se repetiran.
La idea es o superar lo que te duelen, o directamente quemarlas.

Un abrazo
PD. Creo que yo tambien tenia una mama ninja en mi casa. (podriamos hacer un video juego de pelea de mamas ninjas con fatalities con aspiradoras, arrancadas de piel con cintos, etc, no? )

http://lacovachadeponti.blogspirit.com/
 olo mosquera
28/04/2006 a las 14:49
Estoy en eso. Si desde Mercedes me escanean las fotos que les pedí, las pongo. Voy a romper la magia y los monitores. Seguro.
28/04/2006 a las 14:39
Será romper la mágia de tu excelente artículo, publicar una foto?

Un abrazo,
Gabriel
ivotí
28/04/2006 a las 13:27
A mi lo que me pasa es que inevitablemente siento la necesidad de cerrar los ojos justo en el momento del flash..... no puedo evitarlo.
Ahora con las cámaras digitales pues se intenta otra vez,,, pero claro con el rollo era distinto y mis viejos siempre se enojaban porque arruinaba las fotos. Los ojos cerrados y la cabeza de lado... inevitable
Todavía hoy cuando me saco fotos con mi hijo las arruino.
liuva
28/04/2006 a las 11:01
Educación Victoriana: es mejor una paliza que una palabra. ¿Todavía se siguen empleando esos métodos educativos hoy en día? Claro, después esos niños zurrados se hacen hooligan del fútbol.
Alberto José
28/04/2006 a las 10:36
Muy bueno el "spot". Con el temita de las fotos yo tengo una teoría. Es la siguiente. La imagen que obtenemos a diario en el espejo, al lavarnos los dientes, peinarnos o afeitarnos, es siempre la misma: frontal 100%. Eso hace que inconcientemente completemos nuestra fisonomía con una infinidad de ángulos diferentes. Demás está decir que siempre, y en base a nuestro ego-sofftware, resultemos más parecidos a Brad Pitt, Kevin Costner o Alain Delon, que al Jorobado de Notre Dame. Luego, como siempre, al ver las fotos, confirmamos que lo que se ha revelado, además de la misma foto, es la realidad.
Un abrazo a todos.
Alberto.
pal
28/04/2006 a las 08:11
Angel #48, yo te la mando, pero te advierto esa persona no existe... es más yo tampoco la conozco.
El Bruche
28/04/2006 a las 06:43
Lo que cámara no da, photoshop no presta.

(¿será un ataque de nostalgia de post pasados o solo una inferencia indirecta al retoque fotográfico necesario sobre cientos de álbumes familiares?)
daniel
28/04/2006 a las 06:22
¿Carlos Villagrán? Hasta donde llega el recuerdo del Chavo del 8. Yo soy mexicano y me sorprende que lo sigan mencionando.

El Angel Gris
28/04/2006 a las 05:04
Vean la foto en el Blockbuster.

Pal #33 me mandás una foto?
Jordi
28/04/2006 a las 02:41
Eres un gran mentiroso, Hernán.
seburu
28/04/2006 a las 00:27
hernán, me da mucha risa imaginar la cara que describís. busqué en google imágenes con la palabra "mueca", y salieron varias, pero no ésa. que cara! le pusiste nombre a ese personaje?? chichita debe tener el impulso de amasarte solo de recordar.


jajajajaja....uy dio, que boludo!!!

pd. a mí en las fotos me aparece una papada magistral, que no se ve en el espejo.
fede o
27/04/2006 a las 23:58
yo tengo un hobby.

cuando veo un grupo de turistas sacando fotos o filmando, me encanta pasear por atrás del grupo que está siendo fotografiado o filmado poniendo una exagerada cara de boludo.

digo exagerada porque es así, para que se note bien, como un peter sellers despistado, jamás mirando a cámara pero siempre formando parte del paisaje.

si son 2 minutitos no sirve. tiene que ser una buena cantidad de tiempo, y además siguiendo al grupo en su recorrido por el lugar.

llegué a invertir en esto bastante rato en lugares en los que yo también era turista. lugares a los que no creo que vuelva en mi vida, y de los que la verdad gracias a este hobby mío mucho no me acuerdo.

hasta ahora nunca ningún turista se dió cuenta en el momento, gracias a dios.

pero mientras poso me los imagino en sus casas, mirando la filmación o pasando las fotos, y de pronto alguno dándose cuenta de mi cara de boludo en el fondo, como en un "donde está wally" pero wally no tiene gorrito, y las fotos son las suyas de las cataratas, y yendo p'atrás y p'adelante y chequeando que wally sigue ahí.
Max
27/04/2006 a las 23:57
Hernan querido, el remate es uno de los mejoresssssss.

Como fotogénico tampoco soy, voy a probar en hacer muescas en las fotos, quizá sáfe.

Comparto la terrible situacion con a quienes le son pedidas fotos antes de conocerse personalmente.

¿La solución radica en el photoshop? ¿O cuestion de esperar las fotos 3D?

Hasta el jueves 27 de abril, mis esperanzas de ser locutor de tv. Y si, con la otra camara pasa lo mismo.
fede o
27/04/2006 a las 23:33
ya felicitarte me parece al pedo... no sé qué mierda poner... no te felicito nada y listo. cuando un artículo no me haga casi literalmente cagar de risa o de gusto, te aviso.
Maurizio
27/04/2006 a las 23:26
Hernan... la verdad que la imagen que nos pintaste de tu vieja "Ninja"... me la pintaba a la mia.... pero la mia no era por las fotos.. supongo que se resignó, era por todo lo que hacia... lo mio era una cagada tras otra.... si es que mi tio me llamaba "KatrasKa"... cagada tras cagada... y mi vieja sacaba su samurai de cuero (un cinto de cuero que era de 7 cm de ancho... y grueso)... me daba....

Aviso a los psicologos.. que no tengo traumas de niños... (por eso que dicen que si se les pega a los niños se los trauma)...

saludos...
Anony mouse
27/04/2006 a las 22:58
Lo que yo tengo es un miedo terrible al flash.
Ya antes de que se dispare, me pongo tenso y por supuesto, eso sale en la foto.
En las fotos sin flash también salgo mal, pero ese es otro tema.
Toker
27/04/2006 a las 22:58
Me agrado tu historia, me gustaria que adjuntaras una foto de pequeño, solo una!, para confirmar que no es mentira, suena simpatico, y te confieso que tampoco soy fotogenico y los clicks de las camaras no me gustan.
seburu
27/04/2006 a las 22:44
emilio esteban halcon
catrielense
27/04/2006 a las 22:34
espectacular el blog buenisimo felicitaciones y un saludo para todos desde catriel rio negro argentina
 olo mosquera
27/04/2006 a las 22:33
Es Emilio Stefan después del choque.
catrielense
27/04/2006 a las 22:29
es stephen hawkins o stefan?
pal
27/04/2006 a las 22:27
lo que dije... en parte...
ver
27/04/2006 a las 22:25
Para mi es mejor salir mal en las fotos que salir bien. Eso de ser fotogenico es una porqueria. La gente que no te conoce ve una foto tuya se copa y despues descubre que sos mucho mas feo/a en la realidad.
Cuando alguien te dice: que fotogenico que sos!! Te quiere decir en realidad, sos feo pero el flash te da un toque peculiar.
Creo que la gente que sufre de este problema puede solucionarlo sacandose una foto, recortarla y pegandosela en la cara. De esta manera toda la belleza esta a la vista!
pal
27/04/2006 a las 22:03
no sé... yo salgo super bien en foto... de hecho me carga mandar fotos porque nadie me reconoce en persona después... me ha pasado la montonera de veces... eso a hecho felíz a mi madre, a lo mejor, si es que muestra foto... pero a mi? no sé... al final uno quiere salir como es nomás, que lo importante es acostumbrarse a lo que de uno se ve, digo yo...
Sé que es un artículo humorístico, pero me pone reflexiva esta tremenda rabieta de la mamá ninja y me llena de ternura tu incapacidad de dar fotos normales...
yo por mi parte perdí la esperanza de captar momentos, congelar felicidades o tratar de conservar vida en imagenes... prefiero la descripción subjetiva y oral
Cual será el principio de los fotógrafos? digo cuando sacan fotos de su familia, no cuando hacen arte... como separar la historia que la foto cuenta sola de la necesidad de belleza, o normalidad o de las espectativas que se tienen cuando la sacas...






lalodelce
27/04/2006 a las 22:02
Sólo una vez en la historia de la familia nos sacamos una foto juntas: mi abuela, mi madre, yo y mi hija. Pues la puta foto no es más, dejó de ser foto porque tuve que amputarla. No era posible seguir viendo las hermosas caras de esas otras tres generaciones y en medio de ellas esa oscura mancha, con una mueca de terror ante la cámara como si me fuesen a sacar el espíritu. Juro que no me hubiese ido peor ni así hubiese nacido en el medio de una tribu de Gíbaros. Total que las generaciones por venir tendrán que conformarse con ver un agujero en lugar mi cara de mogólica, atenazada de terror ante la lente de una cámara y con los ojos desorbitados ante la amenaza del flash.
Mario Alvarez
27/04/2006 a las 21:38
Muy bueno. Eso de las fotos es todo un tema, por años odié todo tipo de fotos. Llevo en mi desde siempre un extravismo que me hizo estropearle las foto a más de uno... ahora que lo pienso.
Adrien Fredericks
27/04/2006 a las 21:34
¿Una foto tuya, Hernán? Ni el Hubble puede cartografiar tu enorme caja torácica.
DudaDesnuda
27/04/2006 a las 21:18
Me parece que tu vieja, para variar, exageró, se estaba secando por dentro pero por la menopausia y es lógico que te cargara a vos el fardo. Después de todo, para eso están los hijos.
Con respecto a las fotos, ya sabía que las tuyas las retocabas con el photo shop y salías como el tuje igual. Prefiero no imaginar los originales.

Besos mogoloides.
 yosola
27/04/2006 a las 21:16
Me parten los que salen bonitos. Por que hay gente en este mundo que sale bonita en las fotos?? POR QUE!!! Donde esta la justicia!!!! No deberiamos ser todos iguales???.

Pinches suertudos.
Hernan Nadal
27/04/2006 a las 21:13
Puch, a ese lo conoci en la facultad de Devoto.
Flor de cagazo me pegué...
Mario
27/04/2006 a las 21:06
Robledo Puch... muy duro, pero sin dudas muy grafico

Haffner
27/04/2006 a las 20:57
Interesante que nos contase,estimado Juan Carlos,el dia que se fue a sacar la foto para el DNI.Me imagino al cana fotografo con toda prepotencia...mire de costado!no se mueva!y ud tentado de la risa y el cana con ganas de decirle:Firme,imbecil!
h.
seburu
27/04/2006 a las 20:20
que gracioso bo. disculpá que me ría por algo que en su momento causó tanta desdicha.

me reí mucho acá: "Era una madre ninja. Me pegaba con la mano libre, con el cinto, y me daba patadas con los pies; el ritmo era devastador. A causa de la sorpresa, no tuve tiempo para cubrirme."

tengo una carcajada explosiva preparada para la foto del basquet.
Pedro
27/04/2006 a las 19:41
Beauty is in the eye of the camara
ChuKita
27/04/2006 a las 19:40
En una curiosa investigación personal puedo afirmar que solo 1 de cada 10 personas salen considerablemente bien en una foto carnet... Admiro la habilidad de los fotografos que con mucho profesionalismo consiguen sacar de uno la peor cara de boludo, que luego deberemos exhibir orgullosos en documentos, curriculums y demás. Me saco la galera ante ellos.
lamaga
27/04/2006 a las 19:38
hagamos un club! y juntemos las fotos de todos, yo sería miembro vitalicio...
27/04/2006 a las 19:36
nada que decir... pero hay que figurar pa que lo conozcan a uno...

muy divertido.. con cosas asi q pasan en tu vida, deberias pensar seriamente ser un escritor

ja!
animal
27/04/2006 a las 19:24
¿Fuí el único que pensó en Calvin (link) arruinándole las fotos a su padre?
El Zórpilo
27/04/2006 a las 19:23
Primera vez que comento antes del número veinte, ¡Yupi!.

Excelente como siempre su relato.

Saludos.

El Zórpilo.
July
27/04/2006 a las 19:18
Muy bueno, como siempre. Igual, debo confesar algo: me tenté ni bien leí el primer párrafo y bajé con el ascensor de la derecha hasta el final del artículo, en busca de la foto que ilustrara la anécdota...
Me encanta, porque siempre que pienso que puedo precedirte, me sorprendés terriblemente.
Sos un genio!!
July
Teresiña
27/04/2006 a las 19:14
¿No tenés a mano una de esas fotos (cualquiera, las primeras o la que generó
la golpiza) para mandarle ese gesto de burla (no dudo de su contundencia) al
pelotudo que escribió esto y lo mandó a los medios?:
(aclaración para tus fans internacionales: es por una publicidad de guaraná
-bebida gaseosa brasilera- que salió en la TV argentina en la que el Diego
tiene una pesadilla: sueña que es brasilero):

TRAIDOR NACIONAL
ES LO QUE PUEDE HACER SOLO UN DROGA DEPENDIENTE COMO DIEGO MARADONA.
NINGUN DEPORTISTA "EN EL MUNDO", EN NINGUN TIEMPO, "ESCUPIO" SU ENSEÑA
NACIONAL, CALZANDOCE LA CAMISETA DE OTRO PAIS Y CANTANDO PUBLICAMENTE SU
HIMNO.
NO EXISTE JUSTIFICATIVO ALGUNO DE DINERO QUE VALGA.
Adolfo Zanger
Adolfo Leonardo Zanger
Silsh
27/04/2006 a las 19:05
Mientras leía este relato pateticamente divertido, imaginaba a Chichita hoy, con ganas de hacer realidad esa golpiza, luego de verse retratada en semejante situación por su hijo.
Y nada ha cambiado, ya que Hernán continúa dejando que los flashes ridiculicen aún más, su nada fotogénica estampa en las revistas españolas.
Al menos ahora, lo salva la distancia...

(pensándolo bien... no sé si reir o aconsejarle un psicoloco ante tal trauma infantil)
 Interior
27/04/2006 a las 18:58
Que familiares mas desalmados y desagradecidos, con lo que cuesta imitar a Stefan Hawking.
LocaComoTuMadre
27/04/2006 a las 18:53
Y vamos a tener que llorar nosotros???

No es justoooooooo!!!!!!!!!!!!
 olo mosquera
27/04/2006 a las 18:51
Le acabo de pedir a mi santa madre, por mail, si tiene serenidad de conciencia como para escanearme alguna de aquellas fotos con mueca. Si lo hace (no quiero presionarla) la colgaré en el artículo como una actualización.
LocaComoTuMadre
27/04/2006 a las 18:51
Cuando te leía me daba ternura, pero con el correr del relato, te hubiera cagado a patadas..
Pobre mujer, no tuvo remedio con vos... Mas vale que no te saques nunca más ninguna foto. No lo quiero oir llorar más a tu vieja.

He dicho.
ElTeta
27/04/2006 a las 18:50
Me enferman los que salen lindos en la foto.
No los puedo soportar.

Y a los que no necesitan retoques photoshopescos les tiraría ácido en la cara.
Lourdes
27/04/2006 a las 18:42
Buenisimo!! me encanto, aunque no dejo de sentir pena por tus padres, Don Roberto creyendote puto, tu madre retrasado y el abuelo peloturdo. Flor que pensaba ??
Gracias por las innovaciones a la pagina. Petit saludos.
Bartolo
27/04/2006 a las 18:40
Ahora todo tiene sentido: http://static.flickr.com/50/134205274_b8701f6ea1_o.jpg
CaroL
27/04/2006 a las 18:39
con foto!!! con foto!!!!
Bartolo
27/04/2006 a las 18:38
Me siento muy identificado, Hernán... En cada relato nuevo que haces me recordas cada vez más a mi historia, y con esta anécdota sospecho que seas un alter ego de mi esquizofrenia (o quizas yo sea el inventado?).

Yo también no solo arruinaba cuanta foto me sacaran (todavía me quedan vestigios espontaneos de 'la mueca'), sino que es impresionante como todavía, a los 23 años, todavía soy amenazado de muerte por mi abuela antes de cada retrato.

Lo unico que lamento de tu cuento, Hernán, es que nos dejes con toda la leche de ver la famosa 'mueca'.

Saludos!
CaroL
27/04/2006 a las 18:35
Hernán, comparto tu sentir... es como cuando me sacaron la foto para la credencial del trabajo, pedí que la cambiaran y salgo PEOR! definitivamente, tiemblo al aparecer una cámara fotográfica. . .
(he confesado el mayor de mis traumas, Hernán me ahorraste el psiquiatra...)
Esnaider
27/04/2006 a las 18:33
El 5 en la pechera: Centrojas!!
fonzie
27/04/2006 a las 18:19
para que nadie ponga giladas
Lourdes
27/04/2006 a las 18:18
Priiiiiii!!!!
ruben
27/04/2006 a las 18:18
me gustaria decir algo inteligente, pero prefiero postear primero