Orsai blog post

Historias
martes 15 de marzo, 2016

Orsai post

Historias
martes 15 de marzo, 2016

El interruptor de Marcelino

   

A los nueve años Marcelino se metió el dedo en el ombligo y descubrió, bien al fondo, un botón parecido a los que se usan para apagar la luz. Ni su mamá, ni su pediatra, ni él mismo lo habían visto nunca porque no podía verse: este interruptor estaba muy al fondo, solamente podía tocarse con la yema de los dedos. Ese día Marcelino estaba en la escuela y se preguntó qué pasaría si apretaba el interruptor. Fue un momento importantísimo de su vida. La maestra explicaba algo sobre las fracciones, y Marcelino hizo ¡clic! en el botón. Primero sintió un zumbido en la cabeza y después muchas ganas de vomitar. Tuvo que cerrar los ojos.

—Ay, qué mareo —dijo Marcelino.

Respiró profundo y escuchó algo nuevo: el silencio absoluto. Le dio tanto miedo la ausencia de ruido que abrió los ojos rápido, y lo que vio fue increíble. ¡Nadie se movía en todo el salón! La maestra, los chicos, todos, estaban congelados igual que un video en pausa. A la señorita Inés le había quedado la boca abierta y miraba al frente, los árboles de la ventana tenían las ramas quietas, el polvillo de las tizas flotaba sin moverse y sus amigos parecían estatuas.

Tocó con la mano a Leandro, su compañero de adelante, y le pareció que su espalda era de mármol. Lo quiso empujar un poco y fue imposible: todos parecían clavados al suelo. Marcelino se asustó.

—Señorita Inés, ¿qué está pasando? —preguntó, y su propia voz rebotó por las paredes del colegio.

Miró para todas partes sin saber qué hacer y de golpe se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas. Era una mezcla de miedo y culpa, porque pensaba que había roto algo y que todos estaban muertos.

Con la mano temblorosa de sus nueve años se levantó la camisa, metió otra vez el dedo en su ombligo, buscó el interruptor y lo apretó. ¡Clac! Fue instantáneo: la maestra volvió a hablar y a moverse, los ruidos de la calle entraron por la ventana, las hojas de los árboles se pusieron a bailar y los chicos siguieron escribiendo en sus cuadernos como si no hubiera pasado nada.

Marcelino respiró aliviado: por lo visto nadie se había dado cuenta del desastre. Sin embargo el corazón le latía muy fuerte y le dolía bastante la panza. «¿Qué tengo en el ombligo?», se preguntó asustado. «¿Qué me está pasando?».

A la salida de la escuela sus amigos lo invitaron a jugar a la pelota, como todos los viernes, pero Marcelino no se sentía bien.
—Hoy no juego, estoy un poco descompuesto —les dijo.

—Jugá de arquero —le propuso Leandro—, así no corrés.

Marcelino era espantoso en el arco, pero aceptó porque no tenía ganas de volver temprano a su casa. Se quedó quieto debajo de los tres palos, toqueteándose el ombligo y sin prestarle atención a ninguna jugada.

En el primer avance un rival astuto pateó desde lejos, porque vio a Marcelino en la luna, y la pelota voló por el aire. Se iba a meter en el ángulo y Marcelino no iba a llegar ni de casualidad, porque estaba otra vez investigando su ombligo. Quería probar de nuevo, a ver si pasaba lo mismo, así que pulsó otra vez el interruptor... y ¡clic! Todo se detuvo.

La diferencia fue que ahora, al aire libre, Marcelino no tuvo miedo: sabía que la pausa se podía deshacer. Entonces empezó a caminar tranquilo alrededor de los jugadores congelados. El delantero contrario tenía la pierna derecha levantada del patadón que había dado, los otros miraban la trayectoria de la pelota, había un avión clavado en una nube, una nena se había quedado en la mitad de un tobogán de la placita, y él era el único que podía moverse alrededor de las cosas quietas.

El silencio era de verdad impresionante, como si el mundo estuviera adentro de un frasco y todos los gorriones se hubieran quedado mudos. Le volvía a doler un poco la panza, pero miró el cielo y respiró feliz, porque ya no sentía miedo. Vio que la pelota estaba en el aire, casi a punto de caer bombeada al ángulo. Iba a ser un golazo, por culpa de su distracción.

—¡Nada de golazo! —gritó de repente—. Ahora me puedo poner donde quiera.

Y caminó tranquilamente hasta el arco.

Esa fue la primera vez que Marcelino haría trampas con el interruptor de su ombligo. La primera de muchas trampas. Se acercó a la pelota con el puño izquierdo en alto para poder despejarla, y con la mano derecha apretó otra vez el interruptor.

Un solo ¡clac! y todo volvió a moverse: los jugadores, la nena del tobogán, el avión del cielo y también la pelota, claro, que pegó contra su puño izquierdo y salió al córner.

Leandro y los demás jugadores no lo podían creer:

—¡Voló de palo a palo! —dijo uno.

—¡Qué atajada, Marcelino! —gritó otro.

—¡Llegaste tan rápido que ni te vi! —le dijo Leandro.

Esa tarde el equipo de Marcelino ganó 9 a 0. Él atajó seis penales en el primer tiempo y metió nueve goles en el segundo, todos de cabeza. O todos de ombligo, según de qué lado se mire.

Con el tiempo Marcelino dominó su nuevo talento y le encontró muchísimas ventajas. Cuando su mamá lo llamaba muy temprano para levantarse, por ejemplo, él se apretaba el ombligo y seguía durmiendo horas y horas. Después quitaba la pausa y salía de la cama despejado y con hambre.

—¡Me emociona que te despiertes tan rápido sin quejarte! —le empezó a decir su madre, encantada del cambio de actitud.
Jamás estudiaba para los exámenes de la escuela. Solamente ponía pausa en su ombligo antes de empezar, miraba las respuestas en la hoja de la maestra, y se sacaba todos diez, uno atrás del otro.

—Marcelino —le dijo un día el director—, desde mañana serás el abanderado. ¡Nunca habíamos tenido un alumno tan perfecto!

En pocos meses fue el mejor en cualquier deporte, el más admirado por las chicas del colegio, un alumno intachable y un hijo ideal. En realidad, se había convertido en un vago y en un tramposo experto.

Por eso cuando se hizo mayor llegó a ser primero diputado, después senador y más tarde presidente de la República. Un día, ya viejo y eternizado en el poder, se tocó el ombligo y dejó a su país en pausa durante varios años. Cuando los habitantes despertaron, Marcelino había desaparecido para siempre.

Hernán Casciari
martes 15 de marzo, 2016


El interruptor de Marcelino

por Hernán Casciari

A los nueve años Marcelino se metió el dedo en el ombligo y descubrió, bien al fondo, un botón parecido a los que se usan para apagar la luz. Ni su mamá, ni su pediatra, ni él mismo lo habían visto nunca porque no podía verse: este interruptor estaba muy al fondo, solamente podía tocarse con la yema de los dedos. Ese día Marcelino estaba en la escuela y se preguntó qué pasaría si apretaba el interruptor. Fue un momento importantísimo de su vida. La maestra explicaba algo sobre las fracciones, y Marcelino hizo ¡clic! en el botón. Primero sintió un zumbido en la cabeza y después muchas ganas de vomitar. Tuvo que cerrar los ojos.

—Ay, qué mareo —dijo Marcelino.

Respiró profundo y escuchó algo nuevo: el silencio absoluto. Le dio tanto miedo la ausencia de ruido que abrió los ojos rápido, y lo que vio fue increíble. ¡Nadie se movía en todo el salón! La maestra, los chicos, todos, estaban congelados igual que un video en pausa. A la señorita Inés le había quedado la boca abierta y miraba al frente, los árboles de la ventana tenían las ramas quietas, el polvillo de las tizas flotaba sin moverse y sus amigos parecían estatuas.

Tocó con la mano a Leandro, su compañero de adelante, y le pareció que su espalda era de mármol. Lo quiso empujar un poco y fue imposible: todos parecían clavados al suelo. Marcelino se asustó.

—Señorita Inés, ¿qué está pasando? —preguntó, y su propia voz rebotó por las paredes del colegio.

Miró para todas partes sin saber qué hacer y de golpe se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas. Era una mezcla de miedo y culpa, porque pensaba que había roto algo y que todos estaban muertos.

Con la mano temblorosa de sus nueve años se levantó la camisa, metió otra vez el dedo en su ombligo, buscó el interruptor y lo apretó. ¡Clac! Fue instantáneo: la maestra volvió a hablar y a moverse, los ruidos de la calle entraron por la ventana, las hojas de los árboles se pusieron a bailar y los chicos siguieron escribiendo en sus cuadernos como si no hubiera pasado nada.

Marcelino respiró aliviado: por lo visto nadie se había dado cuenta del desastre. Sin embargo el corazón le latía muy fuerte y le dolía bastante la panza. «¿Qué tengo en el ombligo?», se preguntó asustado. «¿Qué me está pasando?».

A la salida de la escuela sus amigos lo invitaron a jugar a la pelota, como todos los viernes, pero Marcelino no se sentía bien.
—Hoy no juego, estoy un poco descompuesto —les dijo.

—Jugá de arquero —le propuso Leandro—, así no corrés.

Marcelino era espantoso en el arco, pero aceptó porque no tenía ganas de volver temprano a su casa. Se quedó quieto debajo de los tres palos, toqueteándose el ombligo y sin prestarle atención a ninguna jugada.

En el primer avance un rival astuto pateó desde lejos, porque vio a Marcelino en la luna, y la pelota voló por el aire. Se iba a meter en el ángulo y Marcelino no iba a llegar ni de casualidad, porque estaba otra vez investigando su ombligo. Quería probar de nuevo, a ver si pasaba lo mismo, así que pulsó otra vez el interruptor... y ¡clic! Todo se detuvo.

La diferencia fue que ahora, al aire libre, Marcelino no tuvo miedo: sabía que la pausa se podía deshacer. Entonces empezó a caminar tranquilo alrededor de los jugadores congelados. El delantero contrario tenía la pierna derecha levantada del patadón que había dado, los otros miraban la trayectoria de la pelota, había un avión clavado en una nube, una nena se había quedado en la mitad de un tobogán de la placita, y él era el único que podía moverse alrededor de las cosas quietas.

El silencio era de verdad impresionante, como si el mundo estuviera adentro de un frasco y todos los gorriones se hubieran quedado mudos. Le volvía a doler un poco la panza, pero miró el cielo y respiró feliz, porque ya no sentía miedo. Vio que la pelota estaba en el aire, casi a punto de caer bombeada al ángulo. Iba a ser un golazo, por culpa de su distracción.

—¡Nada de golazo! —gritó de repente—. Ahora me puedo poner donde quiera.

Y caminó tranquilamente hasta el arco.

Esa fue la primera vez que Marcelino haría trampas con el interruptor de su ombligo. La primera de muchas trampas. Se acercó a la pelota con el puño izquierdo en alto para poder despejarla, y con la mano derecha apretó otra vez el interruptor.

Un solo ¡clac! y todo volvió a moverse: los jugadores, la nena del tobogán, el avión del cielo y también la pelota, claro, que pegó contra su puño izquierdo y salió al córner.

Leandro y los demás jugadores no lo podían creer:

—¡Voló de palo a palo! —dijo uno.

—¡Qué atajada, Marcelino! —gritó otro.

—¡Llegaste tan rápido que ni te vi! —le dijo Leandro.

Esa tarde el equipo de Marcelino ganó 9 a 0. Él atajó seis penales en el primer tiempo y metió nueve goles en el segundo, todos de cabeza. O todos de ombligo, según de qué lado se mire.

Con el tiempo Marcelino dominó su nuevo talento y le encontró muchísimas ventajas. Cuando su mamá lo llamaba muy temprano para levantarse, por ejemplo, él se apretaba el ombligo y seguía durmiendo horas y horas. Después quitaba la pausa y salía de la cama despejado y con hambre.

—¡Me emociona que te despiertes tan rápido sin quejarte! —le empezó a decir su madre, encantada del cambio de actitud.
Jamás estudiaba para los exámenes de la escuela. Solamente ponía pausa en su ombligo antes de empezar, miraba las respuestas en la hoja de la maestra, y se sacaba todos diez, uno atrás del otro.

—Marcelino —le dijo un día el director—, desde mañana serás el abanderado. ¡Nunca habíamos tenido un alumno tan perfecto!

En pocos meses fue el mejor en cualquier deporte, el más admirado por las chicas del colegio, un alumno intachable y un hijo ideal. En realidad, se había convertido en un vago y en un tramposo experto.

Por eso cuando se hizo mayor llegó a ser primero diputado, después senador y más tarde presidente de la República. Un día, ya viejo y eternizado en el poder, se tocó el ombligo y dejó a su país en pausa durante varios años. Cuando los habitantes despertaron, Marcelino había desaparecido para siempre.

Hernán Casciari
martes 15 de marzo, 2016


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


20/01/2017 a las 13:45
Gracias, muy interesante.
08/11/2016 a las 04:56
Casciari querido! Te descubrí hace unos meses por casualidad en una entrevista mirando Youtube, y desde entonces me hice adicto a tu mundo. No solo eso, me diste ganas de escribir. Mi fuerte artístico siempre había sido el dibujo y la historieta, pero desde que conocí tu existencia sentí que tal vez también podría hacer de la escritura otra fuente de placer y expresión. Gracias. Te dejo mi blog para vos y para todos los que estén interesados en leer a un humilde narrador: http://habemusrorrus.blogspot.com.ar/
18/10/2016 a las 15:15
Feliciades!!! Mas de uno ha sido Marcelino en sus vidas, ¿no?
 Maju Ver
31/07/2016 a las 01:01
Ayyyy , cuntas cosas se me ocurre. hacer con el interruptor !!!! que brillante idea !!!! ...
19/05/2016 a las 17:49
Que boluda que no leí este cuento antes. No se porqué, pero no me gustaba el Nombre "Marcelino". Después de leerlo entendí el porqué, además de corroborar que la intuición muy pocas veces falla.
Sos mucho Hernan! se agradece.
 Federico Daneri
13/04/2016 a las 05:08
buenísimo
 Augusto Rohr
11/04/2016 a las 15:41
Maravilloso...simplemente.
 Alejandro Lococo
10/04/2016 a las 15:06
Muy bueno Hernán. Me hizo pensar en varias cosas. En realidad se detiene el tiempo si se sigue mortal?. Cuál es la relación entre el tiempo existencial y el biológico?
 ale b
03/04/2016 a las 23:16
Somos viejos? Me gusta esa imagen última con tu prima en el bar. Cuando se emparejan las edades. Cuando hay buenas historias en el pasado y ganas de seguir haciendo cosas.
Dejar de ser joven no está tan mal, sólo tiene mala prensa.
 ale b
03/04/2016 a las 23:18
quería comentar la nota de Charlie......
 mauro garcia
28/03/2016 a las 03:46
Interruptor
Magia
Tarde mucho tiempo en conectarme con este blog.
Todavia tengo el dedo en el lugar del cordon umbilical.

Es la manera mas magica que tengo de ser feliz.

Saber que hernan ensambla ideas,desechos y virtudes de ese momento inmortal y brillante.
Detener y ver el mejor almuerzo.
Mauro rey
 Viky Montoro
22/03/2016 a las 05:54
Hola, me gustaría dar las gracias al dueño de este blog porque gracias a estos sitios en internet, y a que cada uno aporta con una historia; ya sea cuento popular como familiar; la lectura no se pierde tanto en los niños como en los adultos.
  Alvaro Cabrera
20/03/2016 a las 23:08
No se porque pero asocie a Marcelino con Fidel Castro sobre todo en la parte final.
 Romina Vener
18/03/2016 a las 22:56
Pero pará, cómo se despertaron?
 Martin Albertus
21/03/2016 a las 13:26
Sin otro fundamento más que la presunción, creo que en ese "Marcelino había desaparecido para siempre" va de la mano la muerte tácita del personaje, y con ello también el poder del interruptor.
 Alejandro Lococo
10/04/2016 a las 14:22
Con la muerte de Marcelino no?. El tiempo no pasa para los demás, pero si para él con el interruptor encendido.
  S0L!
18/03/2016 a las 14:42
Chichita es Chichita ¿de verdad?.. Me puedo morir muerta de la emoción!
 Chichita
18/03/2016 a las 20:40
no te mueras corazon!! que haces mucha falta.....si soy yo la legitima....
 Martín Chemez
19/03/2016 a las 06:37
Chichita querida:
Estoy tratando de comunicarme con Hernan hace un tiempo laaargo porque con un amigo estamos cumpliendo el sueño de gestionar un Centro Cultural en Paraná, Entre Ríos. Y somos muy admiradores de él por lo que nos encantaría poder traerlo a que de un recital de cuentos.
Le escribí por todos los medios que conozco pero no tengo respuesta. Te pido encarecidamente que me ayudes a contactarlo.
Por si queres buscar el lugar en facebook se llama Tierra Bomba.
Desde ya muchisimas gracias!
22/03/2016 a las 03:29
No debe haber nada más fácil que contactar conmigo. casciari gmail com
 Martín Chemez
22/03/2016 a las 19:12
Uh se me había pasado ese medio jaja.
Buenisimo Hernán, muchas gracias, ahora te escribo desde el mail de Tierra Bomba.
Un abrazo
18/03/2016 a las 10:06
Tal vez todos fuésemos tiranos de poder serlo, o tal vez no.

Si la ética fuese el intento hipocrita de lavar la propia imagen, el mundo sería un poco más feo.

Para sustituir al interruptor existen (porque existen), los "minutos de gloria" (que son solo uno para cada persona, aunque los ponga en plural).
En ese minuto todo esta en movimiento, pero girando a nuestro favor, no es mucho y depende de uno el aprovecharlo, pero al menos es real.

Y como no se me ocurre una conclusión mejor, un saludo!
 Marquitos
18/03/2016 a las 05:22
Tambien existe un capitulo de la vieja Dimensión Desconocida, la que era blanco y negro, donde una mujer detenía el tiempo con un artefacto para hacer boludeses. Al final, lo detiene justo antes de que caiga un misil nuclear en su barrio que viene a destruir todo, incluidos los seres queridos. Me encantaría volver a verlo.
19/03/2016 a las 00:28
https://www.youtube.com/watch?v=yguBLH89ZR8
 Marquitos
19/03/2016 a las 03:42
Ese mismo!! Muchas gracias! Recuerdo haberlo visto hace, por lo menos, 25 años atrás..
 Esteban Gonzalez
17/03/2016 a las 06:35
Gracias Hernan...
Ayer fui a ver una obra en construcción, sinceramente GENIAL, no podía parar de reír, lo lindo es que al comenzar el cuento, se ve a todos asentando con la cabeza y riéndose de ante mano, y cuando lo narra hernan las carcajadas son instantáneas.
La obra es muy fresca (siempre me pareció ridículo la frase es muy fresca, pero te da como a entender que sabe de lo que habla), lo que digo es que no es guionada o robotica, sino que se va armando sobre la marcha y es muy real...
Al finalizar Hernan un genio total, firmó todos los libros que le traían y tolero sacarse fotos con todos e inclusive conmigo.
Para finalizar nos queda una anécdota con mi hermano, primero pasa mi hermano a hacer firmar su libro por Hernan y después sigo yo, Hernan nos dice son hermanos no?? (los dos tenemos el mismo rostro con anteojos, pero él es bajo y yo alto), y le digo si, pero a el lo hicieron sin ganas, Hernan se ríe me firma el libro me sacó una foto y cuando me voy leo la dedicatoria y decía "Para Esteban mucho mas grande que su otro hermano".. hasta ahora me estoy riendo.
Impresionante la rapidez mental de Hernan un grande entre los grandes.
 Esteban Gonzalez
17/03/2016 a las 06:39
Recomendación para chichita:
No escatime su fuerza al pegarle a Hernan cuando se lo merece..
Chichita ya está para una novela, que actriz por favor...
 Chichita
18/03/2016 a las 02:35
gracias Esteban por ir a vernos y gracias también por tu elogio..
 Esteban Gonzalez
18/03/2016 a las 07:58
No gracias a ustedes Chichita por engendrar al genio de Hernan y por la maravillosa obra que crearon, y lo mas importante es que la crearon en familia y eso traspasó el escenario...
Saludos
16/03/2016 a las 17:44
Feliz cumple Hernán!
18/03/2016 a las 00:42
Edu, vos y yo fuimos los únicos que nos acordamos del cumpleaños del gordo, o fuimos los únicos que no fuimos invitados a la fiestita?
 Despeinada
18/03/2016 a las 02:36
O las felicitaciones fueron realizadas en facebook...
16/03/2016 a las 14:39
Todos hemos sido Marcelino en algún moemnto de nuestras vidas
18/03/2016 a las 10:07
Un minuto según dicen..
16/03/2016 a las 12:54
Gordito ladrón! Eso ya lo inventó Bart Simpson, con el relosss que detenía el tiempo.
16/03/2016 a las 04:05
Feliz cumpleaños Hernan!
Pri de 45!
16/03/2016 a las 02:51
Nunca llegué a la Bonsai porque me quedé pobre después de la Orsai #13. Así que gracias por esto.

De piba soñaba con ese botón, principalmente, para seguir durmiendo varias horas más. Por algo no somos superhéroes...
 Despeinada
16/03/2016 a las 02:20
Detener el tiempo, regresarlo, se pequeñitos, invisibles... sueños que pasan por la cabeza alguna temporada en la vida. Yo suspiraba (quita el aba, suspiro) por tener el "superpoder" de no necesitar dormir. Cuando todo el mundo duerme, yo seguir de largo y así... aunque tuviera que morir antes habiendo consumido la vida condensada. De vez en vez, me voy de largo y no duermo nada... a éstas alturas del partido me cuesta cada vez más concentrarme al día siguiente cada vez que lo hago. Pero me encanta... y vienes a ser tu, en un comentario en metro, quien me descubre cual es el placer real... el efecto de doparse de manera natural. Así que resulta que mi superpoder soñado es tan solo un vicio.... mecachis!
 Matias Fernandez
16/03/2016 a las 02:43
Una canción de Zambayyonni que habla de las cosas que uno deja de hacer cuando madura dice en uno de sus versos "dejé de pelear con el absurdo de las diez horas de futbol" la escuche hace 10 años casualmente cuando aun tenia el superpoder de llevarme el mundo por delante (mágicos 16), en esa epoca jugaba a la pelota como quien respira, las corría todas e iba al sielo siempre a la hora de marcar. En esos tiempos pensaba "pobre Zamba lo que le pasó..."
Hoy alejado del futbol con suerte juego una vez por semana los jueves, y me recupero los miércoles a la noche para volver a jugar el jueves y ojo no me quejo porque en esa hora de partido vuelvo a ser un pibe sin una sola preocupación en la cabeza llena de cabello al estilo hippie... Pero los viernes las piernas pasan factura...
Si hoy pudiese elegir un superpoder seria tener 16 por siempre.
 Despeinada
16/03/2016 a las 05:04
16...serio?...me recordaste a Kirsten Dunst en "entrevista con el vampiro"... supongo que la pausa la queremos hombres y mujeres en diferentes épocas....
 Matias Fernandez
16/03/2016 a las 05:45
No la vi, igual se que tiene sus contras, como cualquiera a los 16 era bastante pelotudon y me faltaba madurar, ademas de experiencia y físicamente estoy mucho mas plantado hoy que en mi adolescencia, pero fueron años muy felices.
16/03/2016 a las 00:43
otro relato con el mismo tema es "El milagro secreto", de un tal Jorge Luis
16/03/2016 a las 00:39
Casciari...
(atajadas)
Ya sé que este es tu blog y hacés lo que se te antoja, que hay mucha gente nueva por estos lados, que estás a full con tu obra en construcción, que si no me gusta (y no es el caso) me puedo ir a otro blog, que no estás fumando, que estás mas flaco y que estás enamorado de julieta....
pero...
(reclamo)
ponete media pila que se te va a llenar el blog de reediciones!!!
(con admiración)
La Bonsai fue, es y será una fuente inagotable de sabiduría junto con la Humi tet-a-tet.
A mi hija le sacaste carcajadas y te lo agradezco.
(con ironía)
¿que sigue?¿El capitan bolas tristes?¿La historia de la mugre?
(Feliz)
Daaaaaaaaaaaleeeee!!!!! editá de nuevo las revis que ya sabés hacerlo y acá estamos los lectores para volver a firmarte un cheque en blanco!!!
un abrazo Oso querido.
volvé a escribir de nuevo, no importa si es una vez por semana.

PD: che, ¿nadie se percataba del envejecimiento precoz de Marcelino?
18/03/2016 a las 10:08
Valiente El toti! , secundo!.
 Jorge Luis Borges
15/03/2016 a las 23:14
Me hiciste recordar un cuento de la infancia:

"A los doce años, combatiendo Juan Peña con unos granujas recibió un guijarro sobre un diente; la sangre corrió lavándole el sucio de la cara, y el diente se partió en forma de sierra. Desde ese día principia la edad de oro de Juan Peña.

Con la punta de la lengua, Juan tentaba sin cesar el diente roto; el cuerpo inmóvil, vaga la mirada sin pensar. Así, de alborotador y pendenciero, tornóse en callado y tranquilo.

Los padres de Juan, hartos de escuchar quejas de los vecinos y transeúntes víctimas de las perversidades del chico, y que habían agotado toda clase de reprimendas y castigos, estaban ahora estupefactos y angustiados con la súbita transformación de Juan.

Juan no chistaba y permanecía horas enteras en actitud hierática, como en éxtasis; mientras, allá adentro, en la oscuridad de la boca cerrada, la lengua acariciaba el diente roto sin pensar.

-El niño no está bien, Pablo -decía la madre al marido-, hay que llamar al médico.

Llegó el doctor y procedió al diagnóstico: buen pulso, mofletes sanguíneos, excelente apetito, ningún síntoma de enfermedad.

-Señora -terminó por decir el sabio después de un largo examen- la santidad de mi profesión me impone el deber de declarar a usted...

-¿Qué, señor doctor de mi alma? -interrumpió la angustiada madre.

-Que su hijo está mejor que una manzana. Lo que sí es indiscutible -continuó con voz misteriosa- es que estamos en presencia de un caso fenomenal: su hijo de usted, mi estimable señora, sufre de lo que hoy llamamos el mal de pensar; en una palabra, su hijo es un filósofo precoz, un genio tal vez.

En la oscuridad de la boca, Juan acariciaba su diente roto sin pensar.

Parientes y amigos se hicieron eco de la opinión del doctor, acogida con júbilo indecible por los padres de Juan. Pronto en el pueblo todo se citó el caso admirable del "niño prodigio", y su fama se aumentó como una bomba de papel hinchada de humo. Hasta el maestro de la escuela, que lo había tenido por la más lerda cabeza del orbe, se sometió a la opinión general, por aquello de que voz del pueblo es voz del cielo. Quien más quien menos, cada cual traía a colación un ejemplo: Demóstenes comía arena, Shakespeare era un pilluelo desarrapado, Edison... etcétera.

Creció Juan Peña en medio de libros abiertos ante sus ojos, pero que no leía, distraído con su lengua ocupada en tocar la pequeña sierra del diente roto, sin pensar.

Y con su cuerpo crecía su reputación de hombre juicioso, sabio y "profundo", y nadie se cansaba de alabar el talento maravilloso de Juan. En plena juventud, las más hermosas mujeres trataban de seducir y conquistar aquel espíritu superior, entregado a hondas meditaciones, para los demás, pero que en la oscuridad de su boca tentaba el diente roto, sin pensar.

Pasaron los años, y Juan Peña fue diputado, académico, ministro y estaba a punto de ser coronado Presidente de la República, cuando la apoplejía lo sorprendió acariciándose su diente roto con la punta de la lengua.

Y doblaron las campanas y fue decretado un riguroso duelo nacional; un orador lloró en una fúnebre oración a nombre de la patria, y cayeron rosas y lágrimas sobre la tumba del grande hombre que no había tenido tiempo de pensar."

FIN
"El diente roto"
Autor: Pedro Emilio Coll
  Ani
15/03/2016 a las 23:45
Casi casi caaaasi tan bueno como Hernan!!!
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 23:49
Mas vale no decir nada y parecer por tonto que abrir la boca y despejar la duda. Cuanto mejor mantenerse callado y parecer un genio?
15/03/2016 a las 23:59
el mundo será dominado por los inmóviles.
18/03/2016 a las 10:09
Que buen relato!
 Andres que importa
15/03/2016 a las 22:27
Hoy la india (mi esposa) me recrimino que tengamos diecisiete anios sin desconectarnos el interruptor del ombligo, como pretexto para alejarnos de la revolución Bolivariana instalada en este país del trópico, el interruptor es una vía de escape al alcatraz chavista y como contrapeso a las desventuras hemos creado nuestro mundo imaginario donde la torre de farol al frente de mi casa se divisa como el obelisco de la nueve de Julio, despertaremos? y veremos!
 Sabrina G.
15/03/2016 a las 21:39
Odio que escribas sobre política y sentir la contradicción entre la satisfacción de leer un texto escrito exquisitamente y la bronca de pensar totalmente lo contrario! Se que esta mal pensar así pero es lo que hay
Sos un grande Hernan!
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 23:06
Voltaire diría Odio lo que dices pero defendere a muerte tu derecho a decirlo.
18/03/2016 a las 10:11
A mi me pasa algo parecido, también cuando se "mete" con los españoles.
15/03/2016 a las 21:32
Me ha encantado. :-)
 erica hut
15/03/2016 a las 20:51
Me encant{o...te sigo odiando...pero no sos vos...soy yo...
Nestor Nocetti
15/03/2016 a las 20:35
Me gustó tanto que rompí la barrera (fiacosa? vergonzosa?) del primer comentario. Hernán, sos un cuentista genial, voy a tener que hacerme tiempo para bajar y leer las Orsai...
 Calabazza
15/03/2016 a las 20:15
Pueda ser que este Marcelino desaparezca pronto...
 Jorge Augusto Tuzi
15/03/2016 a las 19:34
Muy bueno Gordo, hoy ademas te escuche en Perros de la Calle. Me alegraste el día, un abrazo
 flor mártire
15/03/2016 a las 19:01
Esa pausa somos los argentinos hoy, Marcelino ya sabemos -también empieza con M-, y el despertar por allá, allá, allá...
  Ani
15/03/2016 a las 23:20
Con todo respeto, yo creo que nos durmieron en las décadas perdidas y no solo se robaron todo lo que pudieron si no que dejaron un pueblo mas ignorante, ocioso, sin respeto ni por ellos mismos.
 Matias Fernandez
16/03/2016 a las 00:26
Totalmente de acuerdo Ani. Y lo que viene es peor.
  Norma Musso
16/03/2016 a las 14:43
Matìas, coincido con Ani, nos doparon con el cuento de la buena pipa, y nosotros lo permitimos. Quizà por cansancio. Miremos hacia atràs. Desde junio de 1943 pasamos golpes de estado, coroneles que viraron a generales, asistencialismo, la Libertadora, los primeros atentados peronistas, azules contra colorados, otros golpes de estado, muertos a montones. BASTA! Es cierto, nos achuchamos. Pero nunca desaparecieron las librerìas ni los teatros ni la cultura intrìnseca que te permite reconocer a un argentino (quizà chanta, quizà snob, no sè) cuando cruzàs unas palabras con èl. Vas a ver que lo que viene no va a ser peor: puede ser diferente y tendremos que apaciguarnos un poco, pero somos como el Fènix, renaceremos de nuestras propias cenizas.
 Nico
17/03/2016 a las 22:04
Me parece que no da el blog para ponerse a discutir si la década que paso robaron todo o si el que esta ahora es lo peor del mundo. Respetemonos entre nosotros acá, y peleemonos en otros lugares. Gracias
15/03/2016 a las 18:40
El truco este de detener el tiempo es justamente el tema de la novela "La fermata", de Nicholson Baker. Pero el protagonista le encuentra principalmente aplicaciones eróticas que aparentemente no se le ocurrieron al pánfilo de Marcelino
 CompiSilado
15/03/2016 a las 18:26
Yo también quiero un ombligo pausador, además de autolimpiante
 PPLANDA
15/03/2016 a las 17:56
Hermoso... como siempre!!
Gracias Hernández.
 PPLANDA
15/03/2016 a las 17:57
Fucking corrector!!...donde dice hernandez, léase Hernán
 Veronica Moreira
15/03/2016 a las 17:19
Ay no no no q horror! El cuento? Naaaah el cuento es fantastico como siempre. Simple y divertido. Pero q horror meterse el dedo en el ombligo! Personalmente es una zona q ni yo me puedo tocar. Feo Feo Feo. Feo quien? Hernan??? Naaaah Hernan es hermosamente genial.
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 17:23
Ojo que el ombligo transpira. Hay que tocarlo aunque sea para lavarlo.
 Despeinada
16/03/2016 a las 02:01
Ha gente para todo

http://metro.co.uk/2010/10/25/graham-barker-reveals-record-breaking-belly-button-fluff-collection-562334/
 Mariano Ernesto Cividino
15/03/2016 a las 17:03
Vos decís que Mauricio tiene uno de esos en el ombligo?
Explicaría muchas cosas.
 Lara
15/03/2016 a las 17:03
Me quiero ir a vivir a un cuento tuyo y no salir nunca mas de ahi
 Margarito
15/03/2016 a las 17:01
Había una serie de televisión, en blanco y negro, de cuando era chiquito, no recuerdo el nombre. Si me acuerdo que estaba poblada de personajes de trajes y sobreros y vestidos por debajo de las rodillas. Y un personaje, del que no me acuerdo muy bien, tenía un aparatito que hacía detener todo mientras él seguía como pancho por su casa. ¿Alguan relación con Marcelino?
Este cuento podría ser la introducción a un tratado sobre el tiempo, la eternidad, la atemporalidad. Como la cita inicial de Bacon que hace Borges en su cuento El Inmortal.
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 17:25
Serías tan amable de poner la cita?
 Andrelo
15/03/2016 a las 19:05
yo me acuerdo de una que se llamaba Bernardo y su reloj, la pasaban por discovery kids... hará cosa de 15 años
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 19:24
Si pero era un buenudo ese bernardo. Paraba el tiempo para hacer la tarea y ordenar su habitación. Discovery Kids le da pan a quien no tiene dientes.
 Andrelo
15/03/2016 a las 19:26
con lo de buenudo te quedaste corto, era un reverendo jeropa
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 16:57
Leí este cuento viajando en el bondi llegando tarde al laburo mientras conversaba conmigo mismo.
-Que bueno que seria tener un boton así.
-¿Para no llegar nunca mas tarde?
-No boludo, para no trabajar nunca mas.
-¿Y que vamos a hacer? ¡Ah, ya sé! ¿Vamos a dedicarnos a salvar el mundo como soñabamos cuando eramos chicos?
-¿Que? ¡Ni en pedo! No, vamos a afanarle a los casinos.
-Ah...
Creo que la facilidad con la que "salvar a la chica en peligro" se convertiría en "Espiar a la chica bañandose" en el exacto momento en que adquirimos el poder para hacer cualquiera de las 2 cosas, explica perfectamente la historia de la politica latinoamericana en general y argentina en particular.
 el cebador
15/03/2016 a las 16:54
toda mi infancia soñé despierto con tener este superpoder y hacer estas trampas, la más recurrente era la de darle un beso en la boca a la señorita
15/03/2016 a las 16:30
Miedo es lo que siento después de leer este cuento!
Tiene que haber algo para "contrarestar" el poder de Marcelino.
 Diego De Paola
15/03/2016 a las 16:17
Todos abusamos de nuestro botón...
15/03/2016 a las 15:59
Muy entretenido, aunque el final me dejó un poco perdido.
 Gabyna
15/03/2016 a las 15:53
Serian tan fáciles algunas cosas con un interruptor asi...
Seria todo tan distinto...
 carlos fabian gomez
15/03/2016 a las 15:49
Pobre pais, pobres habitantes, pobre ombligo de Marcelino
15/03/2016 a las 15:48
top.. que sé yo ...
espero que la realidad, no supere a la ficción...
15/03/2016 a las 15:41
Bonsai!!! :)
15/03/2016 a las 15:38
Este es nuevo! que bueno!
16/03/2016 a las 00:45
niet Herr Juanjo....
21/03/2016 a las 19:59
Jovenes....
 Didac
15/03/2016 a las 15:30
Bonsai. Cada tanto mi hijo me pregunta: “cuando sale la 4 Pa?
15/03/2016 a las 15:25
Por suerte para él, su interruptor no estaba en otro orificio. Para mala fortuna nuestra, los políticos nos ponen un interruptor en el...
 Roberto Carreño
15/03/2016 a las 15:21
Jaja, imaginé un ingenioso corto animado que incluye el "Basado en El interruptor de H. Casciari"... no sé, digo.
 Dieter Mueller
15/03/2016 a las 15:48
No quiero aguar la fiesta, pero ese corto ya se hizo "Remote Control Man". O mas recientemente "Click".

Pero tiene otro sabor contado así, con un poquito de tierra y pasto latinoamericano.
 Juan Pedro Monteagudo
15/03/2016 a las 15:21
Odio el Top 20 :/
  Norma Musso
15/03/2016 a las 15:20
Me gustò lo de Marcelino, genial. Y si...?
Me acomodè mejor sobre la silla de ruedas, enderecè bien la espalda, me levantè pullover y camisa hasta arriba (descubriendo atributos que en lejanas èpocas hubieran despertado gemidos de admiraciòn), y apartando con algo de trabajo la fajita metì la mano y busquè el ombligo. Què maravilla poder detener el tiempo, mirar sin prisas a mi alrededor, ver què hacen los otros cuando no los veo. No pudo ser. Escuchè a mi nieta la menor que entrò a la sala, detràs de mì, y volviò a salir mientras le anunciaba a la madre en la cocina, "Ma, la abuela se chiflò del todo, creo que se està masturbando".
15/03/2016 a las 15:49
ajjajajajajajajja GENIA!
 Lola Paz
15/03/2016 a las 16:26
El mejor final!
15/03/2016 a las 16:23
JAJAJAJAJAJAJA idola!!!
 Matias Fernandez
15/03/2016 a las 16:37
Abuela no sea humilde que posiblemenre a mas de un viejito sus atributos aun les despiertan gemidos de admiración, de lo que estoy seguro es de que al menos acá usted despierta gemidos de exclamación con su elegante prosa.
 PPLANDA
15/03/2016 a las 18:01
Buena Normi!
 Roberto Guty
15/03/2016 a las 21:01
hay la juventud divino tesoro
15/03/2016 a las 22:35
Aplauso de pie para Norma!!!!
de cierta manera, y corroborando lo que dice tu nieta, cuando uno se masturba se para el mundo, bah en una parte del hecho...
  Ani
15/03/2016 a las 22:35
Norma me hiciste reir mas que Hernan hoy!!
19/05/2016 a las 17:35
Que capa Norma!!!
 Johanna Aguirre
15/03/2016 a las 15:15
Top 20
 Johanna Aguirre
15/03/2016 a las 15:17
Y la vida es así, jugando y salteando cosas de pronto nos damos cuenta que ya pasó y lo que fue ya no será.
 Nicolas Jorge
15/03/2016 a las 15:12
Re bien entre los 20.

Aguante el Indio y Casciari, Espero no tengas a Mr Parkinson Atrassss
 Cachorro
15/03/2016 a las 15:11
"como si el mundo estuviera adentro de un frasco y todos los gorriones se hubieran quedado mudos..."
me quedo con esto. chau
15/03/2016 a las 15:11
Top 100.
 sebastian lafit
15/03/2016 a las 15:10
Top ten
 Arielyx
15/03/2016 a las 15:07
top!
 Sabrina MDQ
15/03/2016 a las 15:06
Top Ten?
 Emi
15/03/2016 a las 15:06
Top five
 Albano Fernandez
15/03/2016 a las 15:06
Top 5!
 Albano Fernandez
15/03/2016 a las 15:06
Top 6! je
15/03/2016 a las 15:06
Nos durmieron Gordo, literalmente. Espero que no se repita.
  Ani
15/03/2016 a las 22:31
Senti lo mismo, que horror!!!
 Tom
15/03/2016 a las 15:05
segundo
  Juan Sebastián Olivieri
15/03/2016 a las 15:05
3!
  Norma Musso
15/03/2016 a las 15:04
pri 2!!
15/03/2016 a las 15:03
para conti!!!!
15/03/2016 a las 15:37
PO-CHO-LO !
PO-CHO-LO!

Bien ahí!
15/03/2016 a las 15:38
:) Para mi? Por? Gracias!!!
15/03/2016 a las 16:22
"Cuando los habitantes despertaron, Marcelino había desaparecido para siempre."....... jajajaja calzaba justito!!!!
15/03/2016 a las 22:32
IIIIIIIIIIDOOOOOOOOOOOOLOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!

POR FIN!!!

Felicitaciones caballero! la profecía se ha cumplido.

"Vendrá de las estepas santafesinas una criatura mitad simio mitad santafesino que clavará un falso pri en la víspera del onomástico de Jorge el resucitado en el año del señor dos cero uno seis"
15/03/2016 a las 23:55
jajajaja gracias TOTI!!! como te gusta hacerme buscar palabras en el diccionario eh.....