Orsai blog post

Vida privada
martes 17 de noviembre, 2015

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martes 17 de noviembre, 2015

La venganza del metegol

   

El mes pasado me invitaron a presentar un libro en Buenos Aires. Y como era un libro sobre fútbol, al final de la charla el director de la editorial nos invitó a jugar un partido de metegol (ese invento español al que sus creadores llaman, erróneamente, futbolín). Hacía años que no jugaba al metegol, pero por suerte me tocó de compañero un filósofo muy prestigioso y pudimos ganar. Nuestros contrincantes eran el autor del libro y el director de la editorial. De los tres, a este último lo conocía desde la juventud.

Jugamos dos partidos enteros y los destrozamos con una facilidad pasmosa: hacía años que no practicaba este falso deporte de muñecas y reflejos, pero descubrí que no había perdido las mañas. Eso me hizo sentir bien: a mi edad cualquier destreza que mantengamos indemne, por más pelotuda que sea, se convierte en una gran noticia.

Después de la charla algunos fotógrafos hicieron imágenes del partido de metegol y las subieron a Twitter.


Estadio: Librería Gandhi, Buenos Aires. Locales: A la izquierda, Alejandro Duchini y Gonzalo Garcés. Vistantes: A la derecha, Tomás Abraham y Hernán Casciari. Resultado: 1º match: 1-4; 2º match 0-4. Paliza.

Cuando volví a casa recibí un mail de Chiri, mi mejor amigo desde la infancia. Me decía que había visto las fotos y se sorprendía de que mi compañero haya sido el mismo filósofo al que admirábamos en la juventud. «Vos, jugando al metegol con Tomás Abraham; solamente puede pasar en un sueño», me decía. Y era verdad. En un momento, durante el partido, me imaginé con diecisiete años mirando por la ventana de la librería Gandhi esa escena del futuro, y sonreí.

Ese recuerdo momentáneo me desconcentró del juego y justo en ese momento me hicieron un gol (el único que recibí esa noche; yo defendía la zaga). Fue un gol con molinete de Gonzalo Garcés, el director de la editorial Galerna, y él, con injusticia, me lo festejó en la cara de un modo muy antideportivo, como si se tratara de la final del mundo. 

Entonces me vino a la cabeza algo que ya conté muchas veces en sobremesas con amigos, y que ocurrió la noche en que lo conocí a Gonzalo, cuando los dos éramos adolescentes. 

En ese entonces (sería el año noventa y uno) me gustaba mucho pasar los veranos en Mercedes, mi pueblo, porque mis padres se iban de vacaciones y me dejaban la casa sola. Mi amigo Chiri llegaba los viernes muy de madrugada, y pasaba por casa para ver si yo estaba despierto. Si veía luz en la habitación me tocaba timbre y nos emborrachábamos por ahí. Si no veía luz, entraba por la ventana de mi cuarto a oscuras y me despertaba de maneras horribles: a veces me tiraba agua en la cara, o me pegaba una patada en la panza. O me metía un gato entre las cobijas. O se subía arriba de las mantas y empezaba a bombearme desde atrás como un amante desenfrenado. El objetivo era despertarme siempre de una manera creativa.

Pero cierto fin de semana pasó que, por la tarde, conocí a Gonzalo Garcés (que entonces era una promesa de escritor de diecisiete años) y lo invité a pasar un fin de semana a Mercedes. Gonzalo ya era entonces el cachorro de lo que es hoy: una persona fina, siempre muy bien bañado, de clase acomodada y sereno. De hecho, se había convertido un año antes, a los dieciséis, en el crítico literario más joven en la historia del diario porteño La Nación. Un prodigio, Garcés. Siempre lo fue.

Nos conocimos por casualidad porque aquel año integramos una antología de «jóvenes promesas literarias» de entonces, y se había publicado un libro con veinte autores adolescentes. Yo leí su cuento y fue el único que me gustó, entonces lo llamé por teléfono y lo invité a casa para charlar. Estuvo en Mercedes ese fin de semana. Lo llevé al carnaval del pueblo, que es uno de los carnavales menos luminosos y más tristes de la provincia de Buenos Aires. 

La pasamos muy bien todo ese día, hasta el accidente nocturno. Gonzalo Garcés se quedó a dormir en casa y le ofrecí mi habitación. Yo me fui a dormir la borrachera a la cama de mis padres, sin recordar la rutina de Chiri por las madrugadas. Esa noche Gonzalo, un chico buen mozo y frágil, se acostó y apagó la luz en una ciudad desconocida de la llanura pampeana, y se quedó dormido, sin saber que en medio de la noche un borracho joven entraría a oscuras por la ventana y se subiría encima suyo para sodomizarlo. 

Yo no escuché el grito, porque la habitación de mis padres quedaba lejos. No me enteré de nada. Pero a la mañana siguiente encontré a Gonzalo en la cocina. Desayunaba con los pelos alborotados. Me dijo:

 — Ayer entró un tipo por la ventana y me quiso fornicar. Yo estaba adentro de las sábanas y cuando saqué la cabeza, asustado, el tipo me mira y me dice «Vos no sos el gordo», y me deja de fornicar. Se levanta de la cama, me pide disculpas y se escapa por la ventana. Iba en un ciclomotor de la marca Zanella. No apareció nunca más. 

Yo miré la taza de café que tenía Gonzalo en la mano: le temblaba. Antes de que se pusiera a llorar lo tranquilicé: 

— Estamos en carnaval — le dije — . En estas épocas vale todo, Gonzalo. 

El susto de Garcés fue enorme, y yo creí siempre que se había olvidado de aquello. En esa época me preocupé más por el susto de mi amigo Chiri, que duró muchos años y fue traumático. Creer que estás violando en chiste a un amigo gordo, de toda la vida, y ver de repente que estás violando en chiste a una promesa literaria menor de edad, es horrible. Esa imagen no se va muy fácil del subconsciente. Pobre Chiri. 

Con el paso de los años fue peor, porque Gonzalo Garcés empezó a crecer en el mundo hispanoamericano de las letras, se convirtió en un gran escritor, en un crítico implacable, en el director de una editorial prestigiosa, y el trauma de Chiri creció siempre a la par de la consagración de Garcés. 

Hace unos años, cuando Gonzalo ganó el Premio Seix Barral, Chiri sintió mucha vergüenza por haber violado en la oscuridad a alguien que había conseguido el mismo galardón que Vargas Llosa.

Pero ahora creo que el gol que me gritó Gonzalo Garcés a la cara durante el metegol, con una mirada maradoniana y vengativa que jamás le había visto antes, casi mirando a cámara, fue una manera de decirme que todavía se acuerda, que algo sigue roto en su alma, que no le gustaron mucho los carnavales de mi pueblo.

Hernán Casciari
martes 17 de noviembre, 2015


La venganza del metegol

por Hernán Casciari

El mes pasado me invitaron a presentar un libro en Buenos Aires. Y como era un libro sobre fútbol, al final de la charla el director de la editorial nos invitó a jugar un partido de metegol (ese invento español al que sus creadores llaman, erróneamente, futbolín). Hacía años que no jugaba al metegol, pero por suerte me tocó de compañero un filósofo muy prestigioso y pudimos ganar. Nuestros contrincantes eran el autor del libro y el director de la editorial. De los tres, a este último lo conocía desde la juventud.

Jugamos dos partidos enteros y los destrozamos con una facilidad pasmosa: hacía años que no practicaba este falso deporte de muñecas y reflejos, pero descubrí que no había perdido las mañas. Eso me hizo sentir bien: a mi edad cualquier destreza que mantengamos indemne, por más pelotuda que sea, se convierte en una gran noticia.

Después de la charla algunos fotógrafos hicieron imágenes del partido de metegol y las subieron a Twitter.


Estadio: Librería Gandhi, Buenos Aires. Locales: A la izquierda, Alejandro Duchini y Gonzalo Garcés. Vistantes: A la derecha, Tomás Abraham y Hernán Casciari. Resultado: 1º match: 1-4; 2º match 0-4. Paliza.

Cuando volví a casa recibí un mail de Chiri, mi mejor amigo desde la infancia. Me decía que había visto las fotos y se sorprendía de que mi compañero haya sido el mismo filósofo al que admirábamos en la juventud. «Vos, jugando al metegol con Tomás Abraham; solamente puede pasar en un sueño», me decía. Y era verdad. En un momento, durante el partido, me imaginé con diecisiete años mirando por la ventana de la librería Gandhi esa escena del futuro, y sonreí.

Ese recuerdo momentáneo me desconcentró del juego y justo en ese momento me hicieron un gol (el único que recibí esa noche; yo defendía la zaga). Fue un gol con molinete de Gonzalo Garcés, el director de la editorial Galerna, y él, con injusticia, me lo festejó en la cara de un modo muy antideportivo, como si se tratara de la final del mundo. 

Entonces me vino a la cabeza algo que ya conté muchas veces en sobremesas con amigos, y que ocurrió la noche en que lo conocí a Gonzalo, cuando los dos éramos adolescentes. 

En ese entonces (sería el año noventa y uno) me gustaba mucho pasar los veranos en Mercedes, mi pueblo, porque mis padres se iban de vacaciones y me dejaban la casa sola. Mi amigo Chiri llegaba los viernes muy de madrugada, y pasaba por casa para ver si yo estaba despierto. Si veía luz en la habitación me tocaba timbre y nos emborrachábamos por ahí. Si no veía luz, entraba por la ventana de mi cuarto a oscuras y me despertaba de maneras horribles: a veces me tiraba agua en la cara, o me pegaba una patada en la panza. O me metía un gato entre las cobijas. O se subía arriba de las mantas y empezaba a bombearme desde atrás como un amante desenfrenado. El objetivo era despertarme siempre de una manera creativa.

Pero cierto fin de semana pasó que, por la tarde, conocí a Gonzalo Garcés (que entonces era una promesa de escritor de diecisiete años) y lo invité a pasar un fin de semana a Mercedes. Gonzalo ya era entonces el cachorro de lo que es hoy: una persona fina, siempre muy bien bañado, de clase acomodada y sereno. De hecho, se había convertido un año antes, a los dieciséis, en el crítico literario más joven en la historia del diario porteño La Nación. Un prodigio, Garcés. Siempre lo fue.

Nos conocimos por casualidad porque aquel año integramos una antología de «jóvenes promesas literarias» de entonces, y se había publicado un libro con veinte autores adolescentes. Yo leí su cuento y fue el único que me gustó, entonces lo llamé por teléfono y lo invité a casa para charlar. Estuvo en Mercedes ese fin de semana. Lo llevé al carnaval del pueblo, que es uno de los carnavales menos luminosos y más tristes de la provincia de Buenos Aires. 

La pasamos muy bien todo ese día, hasta el accidente nocturno. Gonzalo Garcés se quedó a dormir en casa y le ofrecí mi habitación. Yo me fui a dormir la borrachera a la cama de mis padres, sin recordar la rutina de Chiri por las madrugadas. Esa noche Gonzalo, un chico buen mozo y frágil, se acostó y apagó la luz en una ciudad desconocida de la llanura pampeana, y se quedó dormido, sin saber que en medio de la noche un borracho joven entraría a oscuras por la ventana y se subiría encima suyo para sodomizarlo. 

Yo no escuché el grito, porque la habitación de mis padres quedaba lejos. No me enteré de nada. Pero a la mañana siguiente encontré a Gonzalo en la cocina. Desayunaba con los pelos alborotados. Me dijo:

 — Ayer entró un tipo por la ventana y me quiso fornicar. Yo estaba adentro de las sábanas y cuando saqué la cabeza, asustado, el tipo me mira y me dice «Vos no sos el gordo», y me deja de fornicar. Se levanta de la cama, me pide disculpas y se escapa por la ventana. Iba en un ciclomotor de la marca Zanella. No apareció nunca más. 

Yo miré la taza de café que tenía Gonzalo en la mano: le temblaba. Antes de que se pusiera a llorar lo tranquilicé: 

— Estamos en carnaval — le dije — . En estas épocas vale todo, Gonzalo. 

El susto de Garcés fue enorme, y yo creí siempre que se había olvidado de aquello. En esa época me preocupé más por el susto de mi amigo Chiri, que duró muchos años y fue traumático. Creer que estás violando en chiste a un amigo gordo, de toda la vida, y ver de repente que estás violando en chiste a una promesa literaria menor de edad, es horrible. Esa imagen no se va muy fácil del subconsciente. Pobre Chiri. 

Con el paso de los años fue peor, porque Gonzalo Garcés empezó a crecer en el mundo hispanoamericano de las letras, se convirtió en un gran escritor, en un crítico implacable, en el director de una editorial prestigiosa, y el trauma de Chiri creció siempre a la par de la consagración de Garcés. 

Hace unos años, cuando Gonzalo ganó el Premio Seix Barral, Chiri sintió mucha vergüenza por haber violado en la oscuridad a alguien que había conseguido el mismo galardón que Vargas Llosa.

Pero ahora creo que el gol que me gritó Gonzalo Garcés a la cara durante el metegol, con una mirada maradoniana y vengativa que jamás le había visto antes, casi mirando a cámara, fue una manera de decirme que todavía se acuerda, que algo sigue roto en su alma, que no le gustaron mucho los carnavales de mi pueblo.

Hernán Casciari
martes 17 de noviembre, 2015


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


 Darío Manzanelli
31/03/2016 a las 10:22
Vengo del futuro!! Te aviso que sufrirás un infarto en las próximas semanas. Ponete calzoncillos limpios, repito, calzoncillos limpios.
 Carlos Mariano
14/01/2016 a las 15:29
Esta historia me trajo recuerdos propios. Qué lindo cuando los cuentos te permiten involucrarte.
Yo no era muy bueno jugando al metegol, aunque al fútbol de once siempre fui de bueno para arriba. Pero al metegol sólo me defendía. La verdad que tenía cierta envidia de algunos compañeros de secundaria que tenían una habilidad especial para ese “deporte”. Me acuerdo particularmente de un compañero al que le decíamos el tarta. Al fútbol jugaba más o menos, pero con el metegol tenía una destreza que siempre me asombró. Yo, por mi limitada capacidad, siempre preferí la zaga, como Hernán, porque ahí, siendo un poco ordenado y aplicando algunos conocimientos básicos de este juego, podía no pasar demasiados papelones. En cambio, el tarta en general jugaba arriba y con la habilidad que tenía, además de amasar la pelotita como si estuviera imantada, se la pasaba de los jugadores del medio a los tres de arriba y viceversa, de un lado para el otro, y ¡te hacía el “loco” en el metegol! Un prodigio. Pero hay una “jugada” que es la que más recuerdo, porque además de requerir habilidad tenía picardía de potrero. En los metegoles de mi época, los jugadores estaban sujetos a las varillas mediante un tornillo pasante y una tuerca. De tantos golpes y tanto molinete, dicho sea de paso una acción que delata la poca calidad de quien la practica, a veces esa tuerca se aflojaba y el jugador quedaba algo suelto. Cuando eso pasaba con uno de los jugadores de arriba y estaba jugando el tarta, llevaba la pelotita a ese jugador y mientras sostenía con la mano derecha la varilla de los delanteros, con la mano izquierda simulaba ajustar la tuerca y en ese momento, aprovechando la distracción del contrincante, amasaba la pelotita y te hacía sonar el arco con esa campanada tan característica que hasta hoy me resuena en los oídos.

Respecto al resultado de los dos partidos, me parece medio presumido lo de “paliza” porque no sabemos la habilidad que tenían los contrarios. Imagino que si hubiese estado el tarta, otra sería la historia.
 pichuco patane
10/01/2016 a las 04:39
A la manera borgiana, yo quiera conocer el testimonio de garces, a mas de uno le debe haber dicho: sabes que me paso? El gordo se la morfa y me confundieron con el!!
Lancha
28/12/2015 a las 19:13
Genialidad como siempree
 vale valeria
22/12/2015 a las 04:58
gracias querido Hernán por hacernos reir tanto!
14/12/2015 a las 22:21
Jajajaja buenísimo! Adoro los futbolines como los llamames en mi pais!!
07/12/2015 a las 19:38
¡Me encanta el futbolín!
24/11/2015 a las 17:24
¿y?
se me borró el F5
 Santiago
23/11/2015 a las 01:23
Un futbolín serio, como debe ser, no es de muñecos rojos y azules, están los blancos del Real Madrid y los azulgrana del Barça. Se ve en la foto que te pusiste atrás de Mascherano.

Por cierto, acabo de leer el cuento que publicaron en El Mundo "Protocolo en el subsuelo". Muy bueno.

Saludos.
 LONCO
21/11/2015 a las 04:24
jajajaj!! muy buena anecdota, pero los condimentos q le metes no pueden ser mejores .capo!
 Demianchu
20/11/2015 a las 20:48
jejejejjje muy bueno...flor de cagazo se habrá llevado cuando el Chiri lo bombeaba jejejejej
 fatiga
20/11/2015 a las 20:39
Consejo, no lo lean tomando mates, escupì todo el monitor, muy buena anecdota
 laura be
20/11/2015 a las 16:44
Me parece a mi, o el Chiri cambio de vehiculo? Era una bicicleta de niña, o una moto de mujer?
20/11/2015 a las 14:57
Recordaba la anécdota, pero me he partido de risa igualmente.
 Jhordan PLG
20/11/2015 a las 02:18
Lo leí hace tiempo pero igual me maté de la risa. Supe de Garcés por Orsai y por tu culpa cada vez que leo o escucho su nombre se me viene a la cabeza la palabra bombeo.
 jacke
19/11/2015 a las 00:53
Gordo, gracias por la risa... cada día mejor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
 Luis Cesar Gomez
19/11/2015 a las 00:16
Evidentemente se acuerda e intenta guardarlo muy en su interior, aunque por ratos, tal vez en soledad el recuerdo lo atormente aún más que al pobre Chiri.
 carlos fabian gomez
18/11/2015 a las 20:03
Deja Vulu el copi pas
18/11/2015 a las 13:14
Faaaaa...!! Se confirmó que el Chiri le hizo molinete!!
 Pedro Greco
18/11/2015 a las 12:56
Hernán, qué novela recomendás de Garcés?
 pepehillo
18/11/2015 a las 09:32
Da gusto empezar uno el día meándose de risa.

¿Qué es el pri?
 Manuel Arce
18/11/2015 a las 13:01
http://editorialorsai.com/pri/reglas.php
 Amelia Raik
18/11/2015 a las 03:43
Casi dice de la noche en Bs As, mi novio ronca, yo no puedo parar de reírme imaginando la escena. Si tenían alguna duda hoy lo confirmaron, me río sola como las locas... Sos groso! Nos vemos el 12;)
 Ricardo Hirsch
18/11/2015 a las 03:17
Gonzalo ya de chiquito era medio putarrón. Así como de grandote solamente hace goles en el Metegol de molinete, cuando era chico y festejaba su cumpleaños en la plaza Arenales de Devoto jugando el tradicional partido Ladillas contra Garrapatas, gritaba desaforadamente los goles que hacía, generalmente en contra, cuando pateaba distraídamente la pelota que pasaba cerca de su pie mientras conversaba de bueyes perdidos con su amigo FA.
 El Gusta
18/11/2015 a las 02:39
Futbolín suena a algo horrible que los maestros antediluvianos le hacían hacer a los chicos de primaria creyendo que los hacía mejores personas.
Amo haber nacido en un país en el que, con un profundo sentido práctico, le llamamos Metegol a lo que no puede llamarse de otra manera.
Me estoy acordando ahora de mi época más memorable en relación al susodicho ¿deporte?
A principios de los 80 íbamos con mis hermanos a la colonia municipal del Deportivo Morón y, como resulta lógico, éramos unos ratas. Le comprábamos una ficha al del kiosco y poníamos las ojotas en los arcos para jugar varios partidos sin pagar. También buscábamos toda clase de objetos que funcionaran como sucedáneos de las fichas.
Una vez se produjo una especie de milagro y fui el mesías del mismo: Encontré una hebilla de una gorra de baño de alguna chica y cuando la pusimos en la ranura de las fichas, de alguna misteriosa forma trabó las ominosas e implacables palancas internas del arcano mecanismo, y a partir de ahí, y por dos gloriosas horas (hasta que el del kiosco se avivó de que había demasiada felicidad injustificada en los arrabales del metegol) las pelotitas seguían fluyendo amablemente hacia la bandejita de nuestros desvelos.
Por esas dos gloriosas horas fui la persona más amada de Morón.
 Jhordan PLG
20/11/2015 a las 02:13
Hasta ahora (ya base 3) cuando me topo con un fútbol mano (así lo llamo) que están abriendo, disfruto de ver el mecanismo por dentro.
 El Gusta
18/11/2015 a las 02:26
¡Cómo me hiciste cagar de la risa, gordo!
18/11/2015 a las 01:46
el filósofo sabio escucha, observa...
18/11/2015 a las 00:52
Con razón Laurencena le puso "Cepillo" a Chiri.....
17/11/2015 a las 23:02
No a mis 17 porque tengo muchos más, pero aun así me hubiera gustado ver desde la ventana de la libreria el "futbolito" asi se dice en México. Sin embargo, yo hubiera soñado con jugar a tu lado Hernan, sin importar si presento o no un libro.

Pero ya que se trata de soñar, entonces se vale.
17/11/2015 a las 22:47
Me propuse desde hace unos cuantos escritos suyos, ganar la carrera al comentar. Como sabrá, mis ganas son más que mis hechos, pues nunca bajo del top 45.

Una pena, me he dado cuenta, que el Pri no es pa´ cualquiera.
18/11/2015 a las 01:11
es solo para unos pocos elegidos que estamos al pedo gastando el F5....
 Quique
17/11/2015 a las 22:32
En España es futbolín, en Argentina metegol, ¿vale?. Lo de erróneamente sobra. Pido rectificación.

En ese orden de cosas el futbolín (o metegol) que se ve en las fotos es una mierda pinchada en un palo, o bien una merda lligada amb un cordill, ya que vives en Cataluña. Un futbolín (o metegol) digno de ese nombre tiene jugadores metálicos y (punto crucial) con los pies separados, con lo que puedes parar la bola, sujetarla y tirar con efecto. Puedes también tirar con un solo pie moviendo la barra y haciendo que salga en diagonal. En fin, técnicas de futbolín bien jugado darían para un pequeño ensayo. Además los jugadores lucen sus colores y creo que te puedes imaginar la combinación más habitual. No sé dónde podrías encontrar en Barcelona buenos futbolines, tiempo atrás había unos en Travesera de Gracia casi llegando a Mayor de Gracia, pero ahora son una tienda de colchones...

Por lo demás, buena historia.

Salud,
17/11/2015 a las 20:29
Jajajaja! Sos genial!!!
 Caminante
17/11/2015 a las 20:15
Gordo, había leído la anécdota antes, pero me volví a cagar de risa. Pobre Garcés, el trauma marca autito que le habrá quedado...
 Caminante
17/11/2015 a las 20:16
Ah, de paso, entre Tomás y vos son algo así como 25 kg. de literatura que tengo en mi biblioteca. Yo también fui una bailarina rumana. Era bella.
 Liverpool_uy
17/11/2015 a las 20:10
Creo fervientemente que cualquier ser humano que haga "molinete" en el futbolito, merece ser vejado tantas veces como sea posible.
Festejo el accionar del Chiri. Si bien el castigo fue precursor de la infracción, una persona capaz de festejar un gol de molinete con efusividad, está a un paso de vender drogas en las escuelas.

No tengo el gusto de conocer la obra de Gonzalo, pero sí sé que clase de persona es.
 Fede Brito
22/11/2015 a las 14:49
jaja totalmente de acuerdo. Claramente Gonzalo no tiene un sólo código metegolero.
 Louis Antoine
17/11/2015 a las 19:59
¡Es un placer poder leerte! Gracias por los cuentos y la foto de la Orsai 1 dedicada para mi cumpleaños. No sé si estaré salvando el mundo, pero agradezco que en la tierra haya Casciari, Chiri y Garcés también por qué no.
17/11/2015 a las 19:37
¿Por qué Chiri sintió vergüenza en lugar de sentirse orgulloso? Por estadística, los ganadores del Seix Barral fueron violados una única vez a lo largo de sus carreras, lo que convierte a Chiri en una parte fundamental e irrepetible en la historia de Garcés. Que vaya tranquilo.
KurtPérez
17/11/2015 a las 19:20
Aaaarg, bellaco. Busco a Gonzalo Garcés para ver si existe (tu imaginación, ya sabes) y echarle un vistazo por si es interesante y resulta que en la wikipedia hablan de él así: "Escribe sobre temas relacionados a la masculinidad y es crítico del feminismo."
Realmente se fue de tu casa traumatizado
 El Gusta
18/11/2015 a las 02:43
¿Es un gay reprimido, decís?
O sea ¿el chiri cuánto calza?
KurtPérez
17/11/2015 a las 19:12
Terriblemente rencoroso ese tal Garcés, igual el trauma le viene porque no se lo cogieron realmente, vaya usted a saber. Todas estas pamplinas se nos arreglarán cuando todos decidamos salir del armario de una puñetera vez. Bueno yo no, el que lo necesite.
 PPLANDA
17/11/2015 a las 18:49
siempre me mantengo entre los 40 y los 50....no es una mala edad.
 Pablo Gutierrez
17/11/2015 a las 18:45
10 años leyendo tú blog, y primera vez que me animo a postear acá, en el muro.

me siento como mi primera vez, quiero escribir algo grande,magnánimo, digno de 10 comentarios y un debate, pero solo logré este conjunto de letras.

Grande Gordo Drogo !
 Pablo Gutierrez
17/11/2015 a las 18:47
Al menos tengo a Chichita en face =D
 Oz
17/11/2015 a las 18:43
" (...) a mi edad cualquier destreza que mantengamos indemne, por más pelotuda que sea, se convierte en una gran noticia"
Esa frase define gran parte de los siete y pico de años que llevo metido en mi década de los cuarenta.
 DespiertateRayo
17/11/2015 a las 18:38
Leo "futbolín" y me duelen los ojos.
Gracias gordo, yo nunca voy a ser pri, hasta que armo el mate y me siento a leerte me primerea todo el mundo.
 Comandante 40
17/11/2015 a las 18:24
¿Ahora que se sabe, el nuevo nombre de tu amigo es: Gonzalo "MuerdeAlmohada" Garcés?
 Nombrador
17/11/2015 a las 18:19
Dios mueve al jugador y éste al jugadorcito de metegol, ¿qué dios detrás de Dios metió en realidad el gol y el polvo que aquél tiempo cambió sueño por agonía?
17/11/2015 a las 18:14
jajajajajajajajajajajajajajajajajjajajajajajajajajjajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja (muy exagerado? me sigo riendo...)
 Oz
17/11/2015 a las 18:13
¡Pri tico!
 Clara
17/11/2015 a las 18:09
Gol de molinete no vale!
17/11/2015 a las 18:12
Estoy con vos, es el gol facilongo....
17/11/2015 a las 18:12
¡Y el de arquero vale doble! (Aunque no en el certamen de la federación nacional en Argentina: http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-199147-2012-07-21.html)
 Criptonita
17/11/2015 a las 18:02
Mi primer risa de la semana. Gracias.
17/11/2015 a las 18:38
uy, te conviene leerlo los domingos entonces y te reís antes.
17/11/2015 a las 17:43
Hernán, te voy tomando cariño cada vez mas, pero todavía me cuesta dirigirme peyorativamente a vos y eso que soy confianzudo..

Creo que nunca voy a poder cantar pri, por mas que me avise el celu del post, ya que me dan mas ganas de leerte, que de gritar pica..

Me hiciste cagar de risa, es buenísima la anécdota!
 Rafael Chappuis
17/11/2015 a las 17:39
Fulbito, el nombre verdadero es fulbito. Metegol es de tilingo, para hacerse el pillado.
Acá es así.
Entre Ríos.
 Caminante
17/11/2015 a las 20:18
Oiga, no. Acá en la mal llamada docta, fulbito es lo que se juega en el potrero de la vuelta, donde la única ley es que no se permite fracturar al oponente.
El metegol es metegol en Urca o en la Villa Los Cuarenta Guasos.
17/11/2015 a las 22:58
En Uruguay el objeto se llama futbolito

Salud
18/11/2015 a las 01:08
en italia es Calcetto.... suena a suplemento dietari.
19/11/2015 a las 14:51
En Perú TacaTaca.
 Jhordan PLG
20/11/2015 a las 02:02
Yo lo conozco como Fútbol mano y se acabó, aunque me hacen reír los distintos nombres que comentan.
17/11/2015 a las 17:38
Jajaja destrozasteis el alma del pobre filósofo. Además saber que otros traumas le creaste is al pobre hombre. En vuestro descargo fue un daño colateral pero que agranda aun más vuestra figura.

Muy divertido.

Un saludo!
 David Kotlirevsky
17/11/2015 a las 17:27
Pri!
 David Kotlirevsky
17/11/2015 a las 17:28
Buaaa!!! maldito refresh del Chrome! hahahaah
 El Gran Conogol
17/11/2015 a las 17:10
Che, que el carnaval mercedino no es tan triste. En los 90 era mas bien sordido, pero divertido al fina por eso. Los mascaritas, ejemplares unicos mercedinos, sujetos encapuchados con guardapolvos en harapos, que buscaban conocidos para sacudirle poniendo voz finita. O las "carrozas humoristicas", con medio equipo de Trocha disfrazados de mina. Y abelito haciendo de chaplin. Una joyita de la pampa humeda
17/11/2015 a las 17:10
Ahhh y lo de los creadores que erróneamente definen las cosas es cierto, por ejemplo siguen llamándole dulce de leche a lo que todos saben es Manjar Blanco, cosas de la geografía.
El Fede
17/11/2015 a las 17:20
48 millones de personas, te diran que estas equivocado. xD
17/11/2015 a las 18:23
Que vengan que somo un poco más de un millón en Arequipa. Si bien a todos no les puedo dar una probadita del que hacía mi abuela en mi tierra en Cotahuasi (El cañón más profundo del mundo para mayores datos) tenemos hartas doñas que con cucharón en mano defenderán el nombre correcto.
 Jhordan PLG
20/11/2015 a las 02:03
Y eso que no han probado el manjar blanco de Cajamarca.
20/11/2015 a las 20:40
jajaja aguanten los postres peruanos!!!!
17/11/2015 a las 17:40
Que tendrá de blanco, no?
17/11/2015 a las 18:21
Por lo de leche pues que ya vamos a ser exquisitos con el CMYK
17/11/2015 a las 18:00
A mí me gusta el nombre mexicano: cajeta ahumada.
 Comandante 40
17/11/2015 a las 18:18
Según mi experiencia, la cajeta ahumada está hecha con leche de cabra, (bastante más fuerte) y no te olvides que también hay cajeta envinada (el manjar de los adictos al dulce y al alcohol en un solo producto)
17/11/2015 a las 18:25
tengo una banda de chistes pero son todos fáciles...
17/11/2015 a las 18:24
¿¿No hay brasileros en el hilo?? creo que a ellos no les cuadra mucho el nombre ese.
 Caminante
17/11/2015 a las 20:22
Mire don Sarko, con una ración de Manjar Blanco y una dosis de Pisco Sour (que, como sabemos, el peruano es mejor que el chileno), ya me tiene de su lado.
17/11/2015 a las 21:28
Vengase que la casa es chica pero el corazón es grande.
18/11/2015 a las 01:07
Si alguien te dice que tenés cara de dulce de leche en mexico, ¿es insulto?
 Livio Leiva
17/11/2015 a las 17:03
Sus propios creadores lo llaman erróneamente jajaja muy cierto! Metegol toda la vida.
 Leo Blaha
17/11/2015 a las 17:00
Gordo, cuando sea grande quiero ser como vos, excepto por lo de gordo
 Elpe Lado
17/11/2015 a las 16:58
Ahora entiendo todo: el objetivo del Chiri no era "despertarte siempre de una manera creativa" sino pegarte un follón patrio. Estoy esperando la historia del trio con Gonzalo Garcés.
17/11/2015 a las 16:58
Aclaremos: metegol es en media cancha de futbitol dos o más contra el arquero. Esto se llama takataka o ya si te pones andino, pinki.
  Ema
17/11/2015 a las 16:45
igual si garcés aceptó ir todo un fin de semana a la casa de un gordo mercedino que no conocía, algo estaba buscando
 dani22v
17/11/2015 a las 16:43
Muy bueno
17/11/2015 a las 16:42
Pri Nicaragua!

No dejo de reirme con esta anécdota. Directo a ver el video que subiste ayer. Un abrazo Hernán.
17/11/2015 a las 16:41
"siempre muy bien bañado" ....... queda claro que consideras que no te bañas bien como para hacer esa apreciación sobre otra persona. Gordo, sos el 1 de oro.
17/11/2015 a las 16:46
Yo considero que hay gente que se baña y gente que se baña mucho.
17/11/2015 a las 17:04
Todo bien culo sucio, todo bien.
 Marcos Radzanowicz
17/11/2015 a las 16:40
Entonces sera culpa del trauma provocado por Chiri que Garces esté del lado de los enojados??? o es por su pertenencia a una clase siempre bien bañada y acomodada?

A gonzalo lo queria por vos Gordo y lo deje de querer por su twitter y por el olor a bosta que trae su viento de cambio.

Me estare convirtiendo en enojao??? espero que no sea por mas de 4 años
17/11/2015 a las 16:39
Que raro que es Mercedes, se meten por la ventana para fornicarte por las noches.
 Su
17/11/2015 a las 16:35
no lo puedo creer,decime que nos ves logueados y esperás el momento del knockout...tanto esperar sin pestañar,F5,F5...Ctrl C,Ctrl V,sos genial por mantenerme en este vilo...de querer ganar para que sepas que estoy aquí esperándote,esperándolos a todos,ya los reconozco,es mi primer entrada,cobardemente me retiré muchas veces pero hoy es tiempo de valientes y en mi pequeñéz así me siento,y no importa si fui la última,con vos siempre siento que gané.
17/11/2015 a las 16:35
Recuerdo que contaste esa anécdota en los goteos de la mítica Orsai N2.
El texto de Garcés sobre los carnavales es uno de mis preferidos en ese número.
17/11/2015 a las 16:47
El relato de Gonzalo en la Orsai N2 es exquisito. También uno de mis preferidos.

Aprovecho para dejar el link de todos los textos de Gonzalo Garcés en la Revista Orsai. El que menciona Gaitán se llama «En busca del corso».

http://editorialorsai.com/revista/secciones/?idCat3=139
17/11/2015 a las 17:48
¡Qué memoria! Yo sabía que esta historia me sonaba de algún lado... pero no me acordaba de todos los goteos (aunque sí de la emoción cuando los publicabas!!)
 JONATHAN AGUILERA
14/12/2015 a las 01:35
MORTAL ESTO

"Y cuando finalmente Casciari apareció, aduciendo no sé qué excusa, lo hizo de una manera que me consternó. Vino en una bicicleta de nena. Pintada de rosa, y con rueditas de esas para aprender a andar. Parece inventado pero fue así. Casciari podía ser un pedófilo que le había birlado la bicicleta a una niña después de violarla, podía ser un padre desconsiderado, posibilidad remota pero no desechable, que le sacaba la bici a su hija para ir al encuentro de un posible colega, incluso podía habérsela comprado. Y no parecía mostrar el menor pudor por eso. Casciari parecía, no diré un tipo feliz, pero sí un tipo seguro de lo que quería."
 Santafesino
17/11/2015 a las 16:30
Andá a cagar, gordo, canté PRI y soy 18... mandame el correo antes, forro
El Fede
17/11/2015 a las 17:21
19
 Santafesino
17/11/2015 a las 16:28
a cagar, canté PRI
 Fernando Porcayo
17/11/2015 a las 16:27
PRI mexicano !!!
18/11/2015 a las 14:11
Es bueno ser mejicano y PRI?
17/11/2015 a las 16:25
prrrrr
 ppb
17/11/2015 a las 16:24
Muy le tenga el gmail para ser pri!
 Marcepapal
17/11/2015 a las 16:23
Top 20 y con entrada para el 7 de diciembre en Montevideo!!!
17/11/2015 a las 16:21
buuuuu... soy un nabo... número 12 y creyéndome pri... que infeliz
17/11/2015 a las 17:49
¡Tantos años por acá y es la primera vez que te veo! Saludos desde Barcelona ;-)
18/11/2015 a las 00:57
No te calentés...yo clavé un Pr¡ en el #37 o #38. Vi que no había comentarios y clavé lasteclas, le di enter y aparecieron los 37 comentarios....encima el dueño de casa me trató de gente al pedo....
que vida ingrata
17/11/2015 a las 16:20
pri!!!!!
   edu
17/11/2015 a las 16:17
perfectas costuras nuevas para el buzo ese de siempre
17/11/2015 a las 16:19
A veces sí, a veces no.
   edu
17/11/2015 a las 16:26
esta vez yo digo que sí. y el carnaval siempre fue triste. como el circo. lindo y triste
 Calabazza
17/11/2015 a las 16:17
top ten
 Juan Manuel Sanz Dalcero
17/11/2015 a las 16:17
Top ten!
17/11/2015 a las 16:14
Top 10
  carito1919
17/11/2015 a las 16:14
top ten alemán
17/11/2015 a las 16:19
Ausgezeichnet! Du bist der erste deutsche mit dieser Auszeichnung.
  carito1919
17/11/2015 a las 16:22
jajaja.. danke danke!! con la cara de gaditana que tengo...
Qué manejo el tuyo del idoma germánico, mein Gott!! XD.
A propósito, en serio lo de metegol?? chiquillo, futbolín de toda la vidaaaa
 Oscar Zarate
17/11/2015 a las 16:14
A ver??
 Oscar Zarate
17/11/2015 a las 16:14
Podía ser peor...
 Oscar Zarate
17/11/2015 a las 16:23
Y ahora que lo leí, me morí de risa. Y me hizo acordar al Carnaval de Navarro, que no sé si no es peor que el de Mercedes... una vez fui con mis viejos, la familia de mi madre era de allá. Era un velorio en colores y ruidoso. Lo único que me acuerdo como descollante en medio de esa chatura eran dos vagos que recorrían las dos cuadras del corso, uno dos metros atrás del otro. El de adelante llevaba anudadas al cogote dos ristras de chorizos, el de atrás un palo del que colgaban tres o cuatro palas. Y voceaban sus productos. "Chorizos frescos... Palas viejas...!!"
A los 10 u 11 años te causaba gracia...
17/11/2015 a las 16:12
Pri
17/11/2015 a las 16:12
Quin!
   edu
17/11/2015 a las 16:12
más cerca
 taximetrista
17/11/2015 a las 16:11
tres
17/11/2015 a las 16:10
Top 3
17/11/2015 a las 16:10
Uy pero si soy segunda!!!! PODIO
17/11/2015 a las 16:15
Salvo que hayan cambiado los podios, cuando pusiste Top 3, ya tenías un lugarcito en el podio, ahí, abajo a la derecha :)

Salud
17/11/2015 a las 16:19
Con los nervios, se me había olvidado la palabra PODIO que es mucho más orsaína que Top 3 pero si pensaba me quedaba fuera...
 Maximiliano Mustafa
17/11/2015 a las 16:10
pri?
17/11/2015 a las 16:11
¿Cómo podés, tan rápido?
 taximetrista
17/11/2015 a las 16:12
No te hagás el desentendido, acá huele a tongo.
17/11/2015 a las 16:13
el signo de pregunta resta puntos.
17/11/2015 a las 16:17
¿Sí?
   edu
17/11/2015 a las 16:18
sisi, hernán, las reglas las escribiste vos...
 Maximiliano Mustafa
17/11/2015 a las 16:20
No me quite méritos compañero.
 Maximiliano Mustafa
17/11/2015 a las 16:18
De pedo, paseaba por twitter vi la publicación y entre.
Es la primera vez que meto un PRI, hay premio?
17/11/2015 a las 16:24
El premio es mi cariño (?).
17/11/2015 a las 18:11
Maximiliano va a tener que cerrar la ventana si no quiere todo el cariño mercedino en nocturno.
18/11/2015 a las 00:59
Maximiliano, cerrá la vetana este verano...como decía el chiste del preso que le escribía en clave a la mujer CC CC CC...
17/11/2015 a las 16:38
felicitaciones? ;)
17/11/2015 a las 18:20
por fin caras nuevas!
 Ariel Sciuto
17/11/2015 a las 18:34
Uh si te da cariño cuidado que aprendió del Chiri, empieza a bombearte (?)